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Analizando el feminismo socialista totalitario (II)

Analizando el feminismo socialista totalitario (II)
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Roquelo López Tolentino

Roquelo López Tolentino

Roquelo López-Tolentino. Técnico administrativo. Cursa Grado de Farmacia en la Universidad de Barcelona. Se declara admirador del legado de Thatcher y se inclina por la Escuela Austríaca de Economía. Le gusta el debate y la confrontación de ideas.
Roquelo López Tolentino

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Ideología de género y neomarxismo, la cruzada contra la propiedad privada.

En el anterior artículo se hizo referencia al papel de la interpretación discriminatoria de la conducta masculina, que quedaba al albur de las oscilaciones emocionales de las generaciones adoctrinadas en la ideología de género, caballo de Troya contra continuidad de la civilización liberal. Esto se consigue mediante la inserción de un ciclo de victimismo psicológico que consagra al sexo femenino como un género ‘’históricamente discriminado por el sexo masculino’’. Esta ardua tarea de manipulación de la percepción psíquica, que la subversión marxista de género realiza con toda política pública, no busca disminuir las diversas formas de violencia entre los individuos, sino achacarla al hombre clásico y a la vez concentrar el poder intimidatorio en la nueva mujer socialista empoderada (que ya no educaría a sus hijos en el seno de la institución familiar; lo haría en la ‘’nueva sociedad’’ en la que se habría extinguido el ‘’influjo histórico machista’’, y la Jauja socialista sería, al fin, una realidad. Este ‘’Nuevo Orden’’, de signo neocomunista, estaría fundándose sobre la jerarquía de la mujer. Y la poligamia sería regla obligatoria como triunfo de la lucha de género contra la ‘’institución hetero-capitalista del matrimonio’’. Como si quienes somos homosexuales y plantamos caras al totalitarismo de género LGTBI, no tuviésemos el legítimo derecho a hacerlo defendiendo el matrimonio del mismo sexo sólo como un derecho individual que nos permite elegir libremente nuestra propia institución privada familiar.

Cabe recordar que el socialismo -que en su origen moderno se autocalifica de científico, pero que no es tal dado que se reduce a aplicar el Método de modo tal que resulten las conclusiones que espera el programador totalitario- contó con el elogio a la poligamia de la mujer en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884) obra en la que Engels evacúa moralizaciones semejantes sin ninguna base antropológica. Alude a la vuelta a algo así como el estado remoto de cosas en el que ‘’no existía opresión capitalista de la mujer’’. Aunque se desarrollaron obras y escritos en el interregno, fue el freudomarxismo (desarrollado teóricamente entre1920-1975) el que aportaría nuevos sustratos nutricios a las falacias del feminismo socialista contemporáneo y su filia (no por la libertad sexual, que es algo bien distinto, sino por la promiscuidad al buscar un origen sexual como vía para canalizar la revolución). Los propios comunistas de aquellos años, que no se ponían careta, expulsaron al mismísimo Freud de sus filas, porque consideraban que estas teorías -absurdas porque así lo ha demostrado la evolución de la Psiquiatría- implicaban aceptar el ‘’orden burgués decadente’’. Pues bien, las nuevas formas de comunismo de actualidad, que no sólo hacen incidencia en la ideología de género, sino también en el

adoctrinamiento sexual, rescatan estas antiguallas pseudocientíficas para su agenda de actualidad contra el orden liberal.

El descrito anteriormente es el objetivo más ambicioso de las nuevas formas de comunismo que parasitan nuestras sociedades libres, utilizando la pretensión progresista como escaparate de su totalitarismo. Hacen pasar el exhibicionismo, el numerito y la imposición pública de sus necesidades fisiológicas como ‘’libertad de expresión’’. La hoja de ruta totalitarista de género busca la desaparición indirecta y lenta de la propiedad privada, su puesta bajo discreción del Estado y la estatalización de las relaciones humanas (sean estas las que sean, incluidas las sexuales).

¡No es casual que los socialistas hablen tanto de fraternidad! Pretenden decirnos con quién nos relacionamos y cómo lo hacemos, como sustituto de la familia; todo con la excusa de los ‘’derechos sociales adquiridos’’, que en lenguaje claro significa la existencia de privilegios colectivos.

A la luz de las anteriores reflexiones, pregúntense si no hay una cruzada contra la propiedad privada y los distintos tipos de instituciones familiares, cuando, por ejemplo, en España, es cada vez más difícil que los padres elijan la educación de sus hijos en función de sus convicciones y/o valores. ¿Es casual que el poder público esté privando gradualmente de esta libertad básica a los padres o responde a un proyecto totalitario causal donde los hijos ya no son progenie de sus padres, sino propiedad del Estado, que les retira taimadamente la Patria Potestad y que dispone de ellos asignándoles o quitándoles género, preferencias, creencias religiosas, ideología, concepción de la vida, … y otras cuestiones sobre valores fundamentales que sólo se forjan en libertad cuando se preserva el derecho fundamental a la privacidad e intimidad familiar e individual de los niños? ¿Es casual que se persiga la transmisión familiar de patrimonios y bienes inmuebles por concepto de herencia legítima, con impuestos que, como el de sucesiones, lastran la dimensión moral de la propiedad privada?

5 Comentarios

  1. Valero Martínez 2 meses hace

    ¿Por qué ese interés en llamar matrimonio a las uniones homosexuales?.La realidad de la unión homosexual y el nombre “matrimonio” se dan de palos.Matrimonio etimológica y empíricamente significa “estado jurídico en orden a la maternidad”.No se diga que es por no discriminar y porque haya igualdad para todos, primero porque nadie les quita a los homosexuales el derecho al verdadero matrimonio que está abierto también para los homosexuales y segundo porque eso de igualdad para todos es una falacia, no puede haber igualdad para realidades desiguales..Los matrimonios han sido favorecidos por los Estados y gobiernos por los beneficios que aportan a la sociedad: son la base de su permanencia por ser fuente de nuevas vidas, son la base de la familia y de una educación equilibrada de los hijos por la complementariedad natural entre hombre y mujer.Los gobiernos han concedido a los matrimonios algunos derechos que no conceden a otras uniones o amistades:derecho a heredarse,, a que el seguro de uno valga para el otro, derecho a pensión de viudedad del sobreviviente,etc Y estos derechos se los conceden no individualmente,sino a la institución matrimonial, aunque un matrimonio determinado no tenga hijos, como por ejemplo conceden ciertos beneficios a las inversiones para prospecciones petrolíferas, aunque una determinada no encuentre petróleo. Lo que le interesa al estado es que haya prospecciones o que haya matrimonios por los beneficios que aportan.Otras inversionexs o uniones de indivíduos no tienen esos privilegios porque no aportan los mismos beneficios.Yo por ejemplo no puedo decir:¿Cuanto cobra un Ministro? ¿Cinco mil dólares?.Pues igualdad para todos, que a todos nos den 5000$.Mi trabajo y el de un Ministro son cosas distintas y no puedo decir igualdad dondxe hay desigualdad.Además llamar matrimonio a una unión homosexual, perjudica al verdadero matrimonio,como llamar coñac a cualquier brandy perjudica al verdadero coñac

    • Roque López Autor
      Roque López 2 meses hace

      Si quiere, puede darse la denominación que se quiera a los enlaces entre personas del mismo sexo, siempre que el Estado no prohíba ni promueva las uniones sexuales oficiales, sean éstas heterosexuales o entre personas del mismo sexo. Lo importante es que el derecho a elegir con quién nos ”enlazamos” sea igual para todos los individuos, sin distinciones ni privilegios, esto es, que el Estado no nos prohíba no sólo contraer enlace civil con quien nos apetezca, sino que además no impida la misma transmisión de bienes y patrimonios, que están regidas por las mismas leyes civiles que para los matrimonios de toda la vida, y es ahí donde creo que obvia que se trata no de la promoción homosexualista de ese engendro que los ideólogos de género llaman ”nuevas formas de familia” , sino de una institución familiar que, si bien no de toda la vida, está regida por las mismas ”garantías civiles” que el resto y que en la medida en que sea una institución privada amparada sobre derechos individuales, no puede atacarse como hacen los menos liberales ni promoverse como hace el socialcomunismo, que vende el ”mundo LGTBI” como una especie de tribu aparte con privilegios estatistas, que es el lenguaje políticamente incorrecto para referirse a eso que denominan ”colectivos”. Si, en condiciones de derechos individuales, a usted nadie le impide contraer unión matrimonial o enlace con una persona de su mismo sexo, ¿quién se cree para reorientar la moral privada de los demás individuos negándole su derecho a uniones libres, responsables y consentidas?

  2. Leopoldo De la Reina Montero 1 mes hace

    Creo que no se pude llamar matrimonio al realizado entre homosexuales porque se desnaturaliza y pierde valor el matrimonio: “estado jurídico en orden a la maternidad”, como dice Valero Martínez.

  3. Roque López Autor
    Roque López 1 mes hace

    La denominación terminológica es irrelevante, pues a efectos jurídicos usted tiene el derecho INDIVIDUAL a elegir con quién instituye unas relaciones humanas basadas en un proyecto vital de responsabilidad simultánea (que es la institución privada de la familia). A menos que lo que realmente mueva a las personas que se están preguntando si procede o no el término ‘’matrimonio’’, no sea la verdad de que el término es terminológicamente inadecuado para el hecho de los enlaces del mismo sexo, sino las ansías prohibicionistas o injerencistas en materia moral, que todos criticamos a la izquierda, pero que parece que algunos juegan a parecerse en materia de estatismo, prohibiciones y discriminación positiva de unas estructuras familiares frente a otras. De todos modos, no entiendo por qué la atención la centra la anterior discusión, que está basada en una mera digresión introducida en el artículo, y no en el tema principal, que es la ideología de género y su nexo con el feminismo socialista totalitario.

  4. Soy un defensor de la institución tradicional del matrimonio y no puedo estar más de acuerdo con los razonamientos de Roque. E incido, como claramente hace él, en que lo del matrimonio entre personas del mismo sexo es un asunto menor en su artículo. Padre, con hijos y nietos.

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