Azafatas, beicon y otros belenes

Azafatas, beicon y otros belenes
The following two tabs change content below.
Agustín García Inda

Agustín García Inda

AGUSTÍN GARCÍA INDA Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza. Ha cursado estudios de licenciatura de Economía y de asesoramiento financiero (UNED y Pompeu Fabra) y programas de especialización directiva, jurídica y en administración pública (IEAP de Maastricht, INAP y Escuela de Práctica Jurídica de Zaragoza). Ingresó por oposición en 1993 en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Ha impartido o publicado numerosos artículos o conferencias sobre temas jurídicos o políticos.
Agustín García Inda

Últimas entradas de Agustín García Inda (ver todo)

En una semana, solo en una, he leído que no habrá azafatas en la Fórmula1, que Podemos quiere prohibir la caza y la pesca y alguno de los suyos sugiere someter la semana santa a referéndum, que otros han propuesto retirar los disfraces de enfermera y que el PSOE quiere meter en la cárcel a quien discrepe de su “Memoria Histórica”.

Yo no cazo ni pesco, ni fantaseo con enfermeras ni soy franquista; y de las carreras, eso sí, lo único que me gustaban eran las azafatas. ¡Podrían haberse metido con los coches, que hacen ruido y contaminan, en vez de quitarnos a las mejores curvas del circuito! De todos modos, como escasamente las veía en el corte del telediario, pienso que todo ello no va conmigo y no me tengo que preocupar… ¿O sí?

Una nueva ola de prohibiciones nos invade. Responsables públicos y privados, unos a la caza del voto y otros de la subvención, acatan el relato que, via tuiter o televisado, dictan los influencers políticamente correctos de hoy que, cual chivatos del régimen de ayer, pueden acusarle de machista, neoliberal, misicas o queseyó y quedar denostado para siempre en el fuego eterno de google.

Entiendo que el Estado proteja la vida y la seguridad de las personas así como la pacífica y respetuosa convivencia; y que incluso, en un ejercicio de paternalismo libertario (como nos enseñan Sunstain y el último nobel de economía R. Thaler en su bestseller sobre los “Nudges”), nuestros gobernantes puedan recomendar o incentivar, sin necesidad de obligar o prohibir, conductas socialmente deseables.

Pero iniciado el camino del imperar y del prohibir, el baranda de turno olvida el principio de mínima intervención y sutilmente, en aras a nobles principios, dirige nuestras vidas, más aun en sociedades anestesiadas que no perciben cómo los gobiernos, directa o indirectamente, se meten en su vida.

Algunos ya quitaron los belenes de los colegio y otros quieren prohibir el velo. Tampoco dejan en algún que otro sitio rotular en la lengua que le venga en gana y siempre hay un iluminado que propone retirar el cerdo de los comedores escolares o ponerle un impuesto al beicon.

Los nunca saciados intervencionistas quieren ahora construir una moral única, la suya claro. Para ello, sus ingenieros sociales, desde actores de cine o guionistas de televisión hasta tertulianos o profesores, establecen dogmas para convencer de su laicismo, igualitarismo, feminizismo, y otros ismos y construir una visión uniforme de cuestiones éticas que son pluriformes. Un ejemplo para que me entiendan: VD solo será feminista si está a favor de las cuotas.

Y mientras tanto, para que no nos demos cuenta, pan y circo, que eso sigue funcionando. No nos preocupemos… ¿O sí?

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.