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Es de bien nacidos, ser agradecidos

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Sergio Marqués

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SERGIO JOSÉ MARQUÉS PRENDES (Gijón, 1972)Licenciado en Veterinaria por la Universidad de León. Desarrollo de productos de producción animal para el sector privado.
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La creación de riqueza

La creación de riqueza es una empresa arriesgada y difícil.

En contra de lo que últimamente se propugna con la “cultura del emprendedor”, son necesarias unas altas dosis de imaginación, destreza, tesón, empeño, trabajo, esfuerzo, y en muchas ocasiones suerte, para conseguir poner en marcha un sistema de creación de riqueza.

Es una empresa que no está, ni mucho menos, al alcance de todos.

No, no todos podemos ser “emprendedores de éxito”, de hecho la mayoría de nosotros, o no podemos, o no queremos.

¿Qué podemos hacer?

Bajo esta premisa, ¿Que podemos hacer todos aquellos que, en un sistema de libre mercado, no estamos capacitados, o no nos sentimos con fuerza, para dedicar toda nuestra vida a la ardua labor de desarrollar un negocio con el que generar riqueza para vivir?

¿Qué podemos hacer todos aquellos que por las distintas circunstancias de la vida, no seremos nunca empresarios generadores de riqueza?

¿Cómo lograremos sobrevivir en un sistema de mercado, que premia generosamente a los que aciertan y penaliza inmisericordemente a los que fallan?

¿Cómo sobrevivir en un sistema, el capitalismo de libre mercado, que expone todas las iniciativas empresariales a la inseguridad, y en la mayoría de los casos, a un probable fracaso?

La respuesta

La respuesta a estas preguntas no es, como el actual consenso socialista nos pretende vender, un Gran Estado que nos proteja de las incertidumbres mediante un sistema garantista de derechos sociales, salarios mínimos, rentas de inserción, etc… La respuesta es mucho más sencilla.

Puede que muchos de nosotros no estemos capacitados para desarrollar un sistema de creación de riqueza, pero con seguridad poseemos las suficientes habilidades como para colaborar con todos aquellos que si lo están.

Ya sea como trabajadores, como accionistas o como financiadores, todos nosotros poseemos, en mayor o menor medida, la capacidad de colaborar en los complejos procesos de creación de riqueza, y por lo tanto ser nosotros también participes de los procesos creadores netos de riqueza.

Creación de riqueza de la que nos beneficiaremos en gran medida.

Una de las grandezas del sistema capitalista de libre mercado, consiste precisamente en liberarnos de la obligación de tener que desarrollar de forma individual un sistema de creación de riqueza, permitiéndonos descargar sobre los hombros de unos cuantos empresarios, el altísimo riesgo inherente a una actividad empresarial.

Nos permite vivir una “plácida” vida de colaboradores necesarios, sabiendo que son otros los que arriesgan su porvenir y su patrimonio en la aventura empresarial.

Más libertad económica

Pero para que esto suceda es necesario que, además de aportar nuestro esfuerzo como trabajadores, facilitemos entre todos la posibilidad de que cualquiera que pretenda iniciar una aventura empresarial pueda hacerlo en la forma que el estime más conveniente, evitando en lo posible todo tipo de regulaciones encorsetadoras y toda forma de confiscación posterior de la riqueza creada.

Así mismo, es de vital importancia desligar la actividad empresarial de todo tipo de influencia, favores, ayudas, componendas, o concesiones políticas que lo único que consiguen es convertir el capitalismo de libre mercado en un capitalismo de favoritismos y prebendas.

Un proceso de alta riesgo

El desarrollo de un sistema de creación de riqueza, de una empresa en suma, es un proceso de alto riesgo y futuro muy incierto.

Partiendo de una idea, se pretende desarrollar una línea de negocio en multitud de ocasiones condenada al fracaso bajo las inmisericordes leyes del libre mercado.

No nos dediquemos nosotros, rentistas mediante nuestro trabajo del riesgo ajeno, a boicotear a estos aguerridos aventureros.

Son ellos, y nadie más que ellos, los que nos van a permitir entrar en la rueda de generación de riqueza.

Y de su mano entraremos en esa rueda arriesgando poco y ganando mucho, cada uno en función de sus posibilidades.

No seamos mezquinos con ellos, les debemos mucho.

En la mayoría de las ocasiones, con decir Gracias será suficiente.

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