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¿Quién pagará los cheques catalanes?

¿Quién pagará los cheques catalanes?
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José Antonio Álvarez Riesgo

José Antonio Álvarez Riesgo

Licenciado en Medicina y Cirugía, Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, Doctor en Medicina. Miembro de la Real Academia de Medicina del Principado de Asturias.
José Antonio Álvarez Riesgo

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The creation of de Panama Canal

Este verano tuve la oportunidad de leer a David G McCullough: The path between the seas: The creation of de Panama Canal, 1870-1914 (1977).

Las circunstancias concurrentes de aquella aventura me han llevado a lo que sigue.

La parafernalia comenzó en el Congreso Internacional de Estudios del Canal Oceánico (París, 1879), donde las corruptelas convirtieron la opción idónea (Nicaragua) en la alternativa panameña.

La bancarrota francesa (1889) terminó con la acción de la justicia contra los administradores incluyendo a la familia Lesseps (Ferdinand y Charles) y Gustav Eiffel.

El impulso norteamericano

Después vendría el impulso norteamericano y las maniobras del ingeniero galo Philippe Buneau-Varilla y el abogado americano William Nelson Cromwell para torcer de nuevo la propuesta de Washington (Nicaragua) a favor del Istmo.

Bastó con algunos dinerillos y las fake news que asustaban con volcanes y terremotos nica.

Pero los negocios precisan de territorios sometidos al control de la política.

El presidente Theodoro Roosevelt tuvo en la guerra colombiana de los mil días (1899-1902) la oportunidad de segregar a Panamá, un departamento de Colombia.

Quedaba un empujoncito, la creación del Estado que permitiera el Derecho a Decidir.

Y esto… requiere el uso de dinero a la espera de un retorno de la inversión (ROI).

La construcción de la República Catalana

En las entrañas de España ahora se pretende la construcción de la República Catalana.

Carece de sentido fiar esa empresa a dos gañanes: Carlos Puigdemont y Oriol Junqueras.

Sus escasas entendederas irradian una luz concupiscente sobre lo que vengo de afirmar.

La habitación 1162

La habitación 1162 del hotel Wardolf Astoria de Nueva York acogió los acuerdos conspiratorios de Panamá.

En aquel habitáculo, el ínclito Buneau-Varilla llegó a entregar al panameño Manuel Amador Guerrero un proyecto de Constitución, la Declaración de Independencia y la bandera que debía de ondear en el Istmo.

Sobre esto último los nacionalistas panameños acometerían sus adaptaciones locales.

Cuenta McCullough que ante los problemas istmeños, Colombia envió al general Juan Bautista Tobar a imponer la realidad de la nación.

Desembarcó en la ciudad de Colón.

El viaje por el interior del país camino de la ciudad de Panamá requería de un ferrocarril que sería abandonado a su suerte en la selva por la traición del jefe de la policía Porfirio Meléndez.

Todo se precipitó.

Si el proyecto original era un estado que abarcaba un número reducido de acres a ambos lados del futuro canal, los terratenientes exigieron su extensión a los límites actuales del país para integrar sus tierras en el paraíso a punto de conformarse.

No es posible construir una realidad nacional sin dinero.

Un Black Friday

En el caso catalán aguarda calentito esperando su propio ROI sobre nuestros activos cuando las ofertas se conviertan en un Black Friday de pesadilla.

Entonces, el cash no apreciará diferencias entre los territorios de España.

Cualquiera entiende que este proyecto requiere de otra forma de pensar y mirada larga, algo ausente en el miope y el estrábico catalanes.

No importa si los dólares se cocinan en las ardientes arenas del desierto, los palillos del arroz o la mano de la globalización que adereza los fondos de inversión como condimento.

Al final poco importa si hay dinero.

Y lo hay.

Los demás, los que alborotan, henchido el pecho por la revolución, solo aguardan un pasaporte para un viaje al infierno.

Algunas cuestiones ya están resueltas.

La propaganda tiene su ciudadano K, con muchos rizos y una mirada torpe agazapada tras sus lentes mientras balbucea su Rosebud.

Cien mil dólares para ir tirando

Philippe Buneau-Varilla ofreció a Manuel Amador Guerrero cien mil dólares para ir tirando.

Después del 3 de noviembre de 1903, consumada la independencia, el tesorero Eduardo Ycaza firmó los cheques en dólares: General Esteban Huertas (ochenta mil), General Rubén Varón (treinta y cinco mil), Capitán Marcos Salazar (diez mil) y así sucesivamente.

Poco importa la precisión de las cuantías, pero sí la realidad de los hechos.

En este país nuestro se adivina lo mismo.

De ello da fe nuestro propio Astoria, el cenáculo catalán del ciudadano K con un coletudo y comparsa madrileño apañando sus cositas.

Panamá dispuso de traidores colombianos (Esteban Huertas, Rubén Varón, Marco Antonio Salazar, etc.), Cataluña tiene algunos españoles (García, Iglesias o Martínez), también su Porfirio Meléndez (JL Trapero).

Los hijos del rencor

No faltan los ruines hijos del rencor, los expatriados sudamericanos falsarios con la generosidad de España (Pablo Echenique, Gerardo Pisarello o Joaquín Forn).

¿No han traicionado el juramento a la Constitución Española? No alcanzo a comprender que aún detenten nuestra nacionalidad y la Guardia Civil aún no los haya puesto en la frontera.

David G McCullough recoge algunas palabras del presidente americano:

«El pueblo del Istmo —dijo— se levantó literalmente como un solo hombre.» («Sí, y ese solo hombre era Roosevelt», señaló el senador Edward Carmack, de Tennessee.)

Así que las preguntas nacen como el río del manantial.

¿Cuánto vale Cataluña? ¿Quién pagará los cheques catalanes?

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