Demografía y pensiones, ¿ cuál es el final ?

Demografía y pensiones, ¿ cuál es el final ?
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Javier Jové

Javier Jové

JAVIER JOVÉ SANDOVAL (Valladolid, 1971)Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Jurídica de Empresas por el Instituto de Empresa y PDG por la Universidad Abierta de Cataluña, lleva los útimos 15 años desarollando su carrera profesional en el sector de las mutuas de la Seguridad Social. Es vocal de la Junta Directiva del Círculo de Empresarios, Directivos y Profesionales de Asturias, Secretario de AMAT en Asturias y Coordinador del Observatorio de DENAES en Oviedo.
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Demografía y las pensiones del futuro

Permanentemente se oye, desde todos los ámbitos, comentarios en relación con los problemas de demografía que sufre España.

Que si para garantizar el futuro de las pensiones es preciso el incremento de población.

Que con las proyecciones de población para las próximas décadas está en peligro el Estado de Bienestar.

Que si España necesita no sé cuantos millones de inmigrantes o nuevos cotizantes para asegurar la viabilidad del sistema público de pensiones.

En definitiva, las esperanzas de futuro se basan en un permanente incremento de la población, es decir, la demografía.

El incremento de la población

Y ¿una vez logrados esos incrementos de población? ¿Qué?

¿Cuál es el final de esa cadena de crecimientos constantes de la demografía de la población?

Y cuando hayamos llegado a los 50 millones de españoles ¿Qué?

¿Tendrá que seguir aumentando la población española hasta los 60 millones? Y ¿después?

¿Hasta los 70? ¿Los 100 millones de habitantes?

¿Cuál es el final a esta secuencia de crecimientos poblacionales?

¿Ha de seguir ad infinutum?

Un gran error

Este es el discurso oficial y no hay manera de sacar a la gente de su error.

El error consiste en montar un sistema que se basa en la entrada permanente de nuevos cotizantes, sistema que quiebra cuando esa dinámica de crecimiento cesa.

Hemos creado unos sistemas del Estado del Sobre-estar que se basan en la incorporación de nuevos paganinis que sufraguen los subsidios de las generaciones anteriores.

Hemos creado un sistema por el que las generaciones presentes sufragan las prestaciones de las anteriores.

Hemos creado un sistema de expolio intergeneracional.

Expolio que adquiere tintes dramáticos con los actuales niveles de deuda pública y con las inminentes reformas en el sistema público de pensiones, pues los actuales niveles de subsidios y prestaciones que estamos disfrutando serán pagados por las generaciones futuras, a las que además, no se las ha pedido permiso.

En definitiva, estamos ante un sistema piramidal tipo Madoff, Afinsa o Agel.

El sistema de bienestar

Todo esto se nos viene vendiendo con la justificación buenista de solidaridad intergeneracional o sistema de reparto, pero lo que no se explica es que la solidaridad y el reparto sólo existen si son consentidos, la solidaridad impuesta coactivamente, no es solidaridad, es expolio.

Y a las cosas hay que llamarlas por su nombre.

Yo soy solidario con quien me da la gana y si yo no puedo decidir si ser solidario o con respecto a quién, pues entonces no podemos hablar de solidaridad y mucho menos de caridad.

Y ¿qué me dicen del término modelo de reparto? Que yo sepa, reparte el legítimo propietario.

Yo reparto lo que es mío.

Pero claro, lo que se llama como modelo de reparto consiste en que unos señores reparten, entre quien les parece, lo que NO es suyo.

E insisto, eso no es repartir, sino atracar.

Modelo alternativo al sistema de pensiones

Entonces, se preguntarán ¿Cuál es el modelo alternativo? Si es que lo hay.

Pues muy fácil, el modelo de nuestros abuelos.

Un modelo basado en el ahorro, un modelo que sea viable y sostenible (que no sostenido) por sí mismo, un modelo que no dependa de la entrada constante de nuevos cotizantes, un modelo que se nutra de los flujos generados por su beneficiario directo.

Es lo que se denomina como un modelo de capitalización, que se basa no en el trabajo de nuestros hijos, y el de nuestros hijos en el de nuestros nietos, sino en el nuestro.

Es un sistema de responsabilidad intergeneracional frente al sistema de irresponsabilidad intergeneracional que supone el actual, mal llamado, modelo de reparto.

Es el sencillo modelo de la hucha ¿Les suena?

El único modelo de pensiones

El único modelo de pensiones –y de sociedad- viable, es aquel que se basa en el ahorro generado por quien ha de disfrutar de ello, aquel cuya cuantía no excede de la que previamente hemos generado mediante el ahorro.

Sólo así se garantizará la viabilidad del sistema de pensiones.

Por supuesto que es deseable un relevo generacional, por supuesto que ha de apoyarse a la familia y la paternidad, pero eso es una cosa y otra muy distinta montar un sistema cuya viabilidad sólo sea mantiene mediante incrementos netos y constantes de nuevos cotizantes.

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