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Editorial mes de Diciembre

Editorial mes de Diciembre

Por Jon Aldekoa

Llega Diciembre, el mes más especial del año y con él la festividad más familiar: la Navidad. Y es que en fechas tan señaladas, cómo no hablar de la familia.

Recordemos que la familia es la primera institución social espontánea con la que tomamos contacto. Crecemos, aprendemos, nos relacionamos y nos formamos como personas en ella. La familia es la red de salvación ante cualquier imprevisto de la vida y eso mismo es lo que intentan dinamitar los socialistas al atacarla. Quieren tener el monopolio de la caridad, de la falsa caridad.

El socialismo la ataca para implantar una familia socialista mediante la disolución y la debacle de los valores tradicionales, eliminando las normas de conducta debilitando las relaciones sentimentales.

Por el contrario, el liberalismo es el concepto más individualista (que no atomista) en el ámbito económico y el más social (que no socializante) en el ámbito personal. El ser humano es un ser social que crea instituciones donde relacionarse y compartir información vital para su desarrollo como por ejemplo el lenguaje, el mercado y la familia. Por ello, los ingenieros “sociales”, no dudan en socializar la economía y en atomizar nuestras relaciones. Nos quieren solos y aislados, sin posibilidad de crear relaciones afectivas entre nosotros. La familia es su gran enemigo y sus máximos esfuerzos se centran en destruirla. Veamos unos casos:

En el invierno de 1972, un grupo de políticos suecos, durante la presidencia del socialdemócrata Olof Palme, tuvo una idea revolucionaria, en el peor sentido de la palabra, para el futuro. Una idea buenista con la que liberar a las mujeres de los hombres, a los ancianos de sus hijos, a los adolescentes de sus padres. Esta perversa idea fue plasmada en el manifiesto “Familijen i framtiden en socialistik familjepolitik” cuya traducción del sueco significa “La familia del futuro: una política de familia socialista”.

Este fue el comienzo de un proceso de liberación, liberación de la dependencia de los familiares. Se querían asegurar de que cada individuo fuese independiente, perdiendo toda relación prescindible con cualquier otro individuo. Y lo lograron. Desintegraron el concepto de familia.

No es raro el caso de padres y madres que no saben de sus hijos desde hace años, madres solteras que compraron semen en internet inseminadas por ellas mismas en su casa, ancianos que mueren solos en sus casas pudiendo pasar semanas sin que algún vecino note un olor extraño…

El siguiente caso se da en Noruega con el servicio de protección a la infancia, el “Barnevernet” creado en 1992. Este ente estatal es capaz de separar permanentemente a los hijos de sus padres para que los eduque el estado noruego con la simple alegación de falta de destrezas parentales.

Es un estado dentro de otro estado. Además, cuando pierden un caso, no quieren seguir el veredicto del tribunal, tratando de alargar el proceso lo máximo posible. La fatal arrogancia está muy presente en el bienestar del estado moderno. El “Barnevernet” es intocable al menos desde dentro. Desde su creación, Noruega ha sido condenada cuatro veces por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos sin consecuencia. Y parece que así seguirá.

Ejemplos hay muchos tanto históricos (en la URSS, en la Camboya comunista, en la China maoísta…) como recientes. Los anteriores contados son dos ejemplos actuales de la interferencia del estado y del socialismo en las relaciones familiares, primero impidiendo la creación de la familia y después si no lo ha conseguido, la divide. Ellos tienen un plan que has de seguirlo quieras o no y no dudarán en usar la fuerza para realizarlo. La fatal arrogancia de Hayek.

Nosotros mientras tanto sigamos luchando por mantener y expandir la libertad para poder celebrar la próximas Navidades tan unidos o más a nuestras familias que estas que están al llegar. Les deseo una Feliz Navidad.