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Eficiencia Sanitaria y liberalización de servicios

Eficiencia Sanitaria y liberalización de servicios
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Pablo Camba

Pablo Camba

Pablo es licenciado en Bioquímica, Biología Sanitaria e Ingeniería Técnica en Informática, Máster en Ingeniería del Software, máster en dirección de sistemas y TIC para la salud y PDD por IESE. Cree en la transformación y mejora de la sanidad a través de la tecnología. Ha desempeñado posiciones de desarrollo de negocio de tecnología sanitaria desde el año 2000, con amplia experiencia en procesos clínicos, diagnósticos y terapeúticos.
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El indice Bloomberg  de eficiencia sanitaria

Ha sido muy celebrado el Indice Bloomberg de Eficiencia Sanitaria, en el que España ocupa el tercer lugar solo superado por Hong Kong y Singapur.

En dicho índice se comparan la esperanza de vida, gasto absoluto per cápita y gasto relativo en porcentaje sobre el PIB.

En resumen, como conseguir un efecto determinado (años de vida) invirtiendo los menores recursos (gasto sanitario).

eficiencia de los servicios sanitarios

En base a este informe, se podría deducir que el descenso del gasto público en sanidad, que ha disminuido de 70.560 en 2009 a 61.947 millones de euros en 2014, no se ha traducido en peores resultados.

Sin embargo quiero señalar, sin entrar en mayor detalle, que utilizar como indicador de eficiencia sanitaria la esperanza de vida es un grave error, ya que el Sistema de Salud es el determinante que menor influencia tiene en este indicador.

Si que estoy convencido de la eficiencia de nuestro sistema sanitario, pero no por el lado de los resultados si no por los bajos costes para conseguirlos.

Costes de personal y prestación de servicios

Los costes de personal, aún suponiendo mas del 40% del gasto sanitario en España, son mucho mas bajos de forma unitaria que en otros países de la OCDE, debido al monopolio que el Estado mantiene sobre la provisión de servicios de salud y el control sobre la remuneración del personal sanitario, influyendo negativamente en su motivación y productividad.

Considero que es algo inaceptable y que ha llegado el momento de abrir un debate serio, honesto y maduro sobre la liberalización de la prestación de servicios sanitarios que conlleva los siguientes beneficios:

  1. Pone al ciudadano (paciente actual o futuro) en el centro de la asistencia sanitaria, pudiendo elegir el proveedor que más se ajuste a sus necesidades.
  2. Genera competencia entre los proveedores para ofrecer a los ciudadanos las mejores condiciones y servicios, lo que redundaría en una mayor eficiencia e innovación.
  3. Genera crecimiento económico.
  4. Fomenta, y al mismo tiempo es fortalecido por, el estado de derecho y elimina los estímulos para la corrupción.

Este modelo no es nada nuevo, actualmente mas de 1,5 millones de funcionarios de la Administración Civil del Estado ya eligen la prestación sanitaria, gestionada por MUFACE.

¿Hay alguna razón para no hacerlo extensible al resto de ciudadanos ?

1 Comentario

  1. Adso de Bern 9 meses hace

    Esta minoración del gasto público sanitario, que se cita al comienzo del artículo, sin repercusión apreciable en la eficacia de los resultados significa que se estaba realizando un gasto superfluo e innecesario de al menos 9.000 millones, lo que es un despilfarro nada despreciable. Si entendemos por eficiencia la relación coste-producción, estoy convencido de que la eficiencia de la gestión sanitaria es muy mejorable, aun después de haberse reducido el gasto en la cantidad anteriormente citada. La sanidad pública, como cualquier institución pública, conlleva por naturaleza unos lastres inevitables, o difíciles de anular, de muy diversa naturaleza, que determinan la inevitable mayor ineficiencia que el mismo servicio prestado por una empresa privada en un mercado libre y competitivo. Existen factores sobre los que se puede trabajar para aumentar la eficiencia de la sanidad pública: cumplimiento del horario laboral; mayor aprovechamiento y rentabilización de plantillas, equipos e instalaciones; compras a precios inferiores aprovechando la competencia entre proveedores; criterios de calidad y eficiencia en la organización, ampliación o modificación de los servicios; planificación y coordinación de actividades diarias; desarrollo de herramientas de control de la actividad diaria y de los consumos; valoración de la gestión según criterios de productividad y eficiencia,.. etc., etc. La reducción del gasto obtenida se ha hecho forzada por la elevada deuda pública y mediante medidas ordenadas e impuestas desde las más elevadas instancias (Ministerio, Consejerías, Gerencias Regionales), que nunca se habrían aplicado desde las Gerencias de Primaria o Especializada, porque supondrían un alto riesgo de jugarse el bigote (es decir, perder el puesto, dada la reacción negativa que muy probablemente provocarían entre sindicatos, oposición política, agrupaciones sociales diversas,…), por lo que habría que tener, además de capacidad y voluntad, valentía y coraje (y el suficiente respaldo). La alternativa indiscutible es la sanidad privada, en el pleno sentido de la expresión: Pero la sociedad española la desconoce completamente; ni siquiera es capaz de imaginársela.

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