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El mercado eres tú, sin excusas

El mercado eres tú, sin excusas
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Javier Jové

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JAVIER JOVÉ SANDOVAL (Valladolid, 1971) Licenciado en Derecho, Máster en Asesoría Jurídica de Empresas por el Instituto de Empresa y PDG por la Universidad Oberta de Cataluña, desde el año 2.000 desarrolla su carrera profesional en el sector socio sanitario. Es Socio Fundador del Club de los Viernes y miembro de la Junta Directiva del Círculo de Empresarios, Directivos y Profesionales de Asturias. Actualmente escribe en El Comercio y colabora habitualmente en Onda Cero Asturias y Gestiona Radio Asturias.
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La propaganda sobre el mercado

El mercado o los mercados, es una expresión machacona de la propaganda socialista.

Ha conseguido vincular a la siniestra imagen de unos desalmados y obesos ricachones con sombrero de copa alta que disfrutan con la contemplación de las penurias ajenas y que, desde sus lujosos despachos, manejan los hilos de la economía mundial.

Grandes corporaciones que ponen de rodillas a los gobiernos, a los que dictan las políticas de los Estados con el único afán de acumular inmensas riquezas.

Esos mercados impersonales, dirigidos por secretas manos y oscuros propósitos, se imponen a los gobiernos democráticos y no dan cuentas a nadie de sus actos.

Frente a este hurto democrático, el pueblo ha de reaccionar y los Estados actuar para acabar con esa suplantación de la soberanía popular.

Discurso simplón contra los mercados

Este discurso simplón, contagioso por su simplicidad y repetido hasta la saciedad, ha sido interiorizado en las sociedades contemporáneas y en la mentalidad de la población.

Con la excusa de combatir la mano invisible de los mercados, los Estados deben tomar la iniciativa de intervenir, de regular la actividad ecómica y social para evitar que sea manipulada por el diabólico mercado.

Sin embargo, los mercados no son unos insensibles señores que rigen nuestros destinos desde sus atalayas, los mercados tampoco son una abstracción o un ente director, ni un mano negra.

El mercado es usted

El mercado es Vd, es su vecino, somos todos cuando vamos a la compra y decidimos comprar tal o cual cosa.

Mercado es la democracia perfecta, la capacidad de elegir entre un elenco de posibilidades.

Cuanto más mercado, más oferta y más libertad de elegir entre un abanico enorme de opciones.

El mercado nos hace soberanos, nosotros decidimos, nosotros castigamos lo que no nos gusta no comprándolo y premiamos comprando lo que nos gusta, el mercado es un sistema por el que cada día, con cada decisión de compra que adoptamos, votamos.

La votación permanente

El mercado es una votación constante, un referéndum permanente en el que cada día participamos infinidad de veces con nuestras decisiones de compra.

El consumidor, el individuo, es el rey.

Cada decisión de compra es un mensaje directo a las empresas por el que se les comunica lo que te gusta y lo que no te gusta.

Cada vez que compramos algo, estamos desechando muchas otras opciones.

Estamos marcando el camino que las empresas han de seguir.

Algunas nos harán caso y triunfarán, otras no sabrán leer los gustos de la población y sucumbirán.

Así, ningún poder en la sombra acabó con Nokia, ni con Blackberry, ni ninguna fuerza oculta encumbró a Apple o a Mercadona.

Fuiste tú, con tu silenciosa cesta de la compra, y también lo fueron -mal que les pese- Monedero y Errejón al comprar un Apple, por mucha pegatina que le pongan para tratar de ocultar la famosa manzana.

Contra los mercados

Juan Carlos Monedero en La Tuerka

Frente a la democracia del mercado, los políticos despliegan su fuerza coercitiva y legislativan para protegernos -dicen- de los mercados.

Pero esa supuesta protección implica la cesión de porciones de nuestra libertad cada vez mayores, regulaciones y regulaciones cada vez más asfixiantes que constriñen la actividad económica y la posibilidad de las empresas de ofrecernos más opciones y, por lo tanto, limitando nuestra capacidad de elegir.

Los buenos y los malos

Así se aprueban restricciones horarias, barreras de entrada o privilegian empresas y sectores en detrimento de otros.

Los enemigos de tu libertad acostumbran a utilizar expresiones abstractas tales como pueblo, mercados o ciudadanía, para personificar a los buenos y a los malos, el nosotros y el ellos, pero recuerda, el mercado no es ningún ogro, el mercado eres tú.

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