Gays y familia, la vuelta al cole

Gays y familia, la vuelta al cole
The following two tabs change content below.
Cristóbal Mañas

Cristóbal Mañas

Diplomado en empresariales y master en auditoría de cuentas. Pluriempleado. Almeriense en Madrid. (Ex) jugador de rugby, nunca se sabe cuándo se puede volver.
Cristóbal Mañas

Últimas entradas de Cristóbal Mañas (ver todo)

Recientemente he asistido atónito a como El Corte Inglés ha borrado un anuncio de su campaña de “La vuelta al cole”. En el mencionado anuncio se veía como unos padres homosexuales eran tan torpes como unos heterosexuales envolviendo los libros de su hijo. Hasta aquí todo bien, una escena típica que seguro se repitió en más de un hogar hetero, homo o monoparental.

Sin embargo, en más de un hogar conservador saltaron las alarmas, estábamos ante un flagrante ataque a la familia. Sus argumentos son básicamente dos: lo natural es la familia y, los niños tienen derecho a un padre y a una madre.

El argumento por tanto es: se ataca a la familia natural y se priva a los niños del derecho a tener a un padre y a una madre. Esta discusión va mas allá de que uno se considere liberal o socialdemócrata, conservador o progresista, religioso o ateo. Es una cuestión de conciencia y moral.

La familia natural es un padre y una madre. Esta afirmación se hace muy a la ligera. Se podría decir que una familia compuesta por un padre y una madre es lo normal en nuestra sociedad. En otras sociedades, la familia se compone de un padre y varias madres (sociedades poligámicas), en otras la familia es toda la tribu. Hay incluso sociedades primitivas en las que el tío materno tiene más “derecho” sobre el niño que el propio padre biológico.

No obstante, lo que no alcanzo a comprender es dónde está el ataque a la familia. Independientemente de que me considere libertario, siempre pensaré que un niño estará mejor en una familia que lo ame que en un orfanato, o bajo el cuidado de unos padres biológicos negligentes.

Algo que se intenta prohibir es que estos padres o madres homosexuales puedan adoptar, esto es fácilmente legislable. Ahora bien, ¿qué hacemos cuando se trate de hijos biológicos? Independientemente de qué medios utilicen para tener esa criatura de una forma biológica, ¿se los quitamos porque están privando a esos niños de tener un padre y una madre?

¿Acaso vamos a defender el robo de niños durante la dictadura? Por lo que parece, el robo de niños se daba en madres solteras de bajos recursos. ¿Defendemos y excusamos a esa pobre monja que estaba dándoles a esos niños el derecho a tener un padre y madre?

En lo referente a los traumas que eso pudiera originar en el niño, aquí el problema radica en la educación de los adultos. Está claro que un niño en un hogar gay se hará unas preguntas distintas a aquel que se cría en un hogar hetero. De la misma forma, también se hará unas preguntas distintas un niño en un hogar monoparental a las que se hará uno criado en un orfanato.

Aquí es donde está la respuesta de la sociedad. Si entre todos le damos una situación de normalidad, el niño preguntará una vez. Si le damos un tono excepcional, el niño acosará al que tiene una situación distinta.

Sinceramente, por un segundo me gustaría ver cómo ataca ese anuncio a nadie y poder comprender las motivaciones para esa defensa numantina de un modo de vida personal y sí, lo admito, mayoritario, pero ni mucho menos único.

9 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.