Gracias Mr. Carrier

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Christian Romero

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Coordinador de El Club de los Viernes delegación en Sevilla
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He estado estos días leyendo noticias y opiniones en la prensa acerca del indignante informe encargado por el Ayuntamiento de Sabadell del que se ha destacado, sobre todo, la recomendación de quitar el nombre a la plaza Antonio Machado de aquella localidad. Eso ha sido lo más destacado, pero el documento contiene mucha más munición cansino-independentista. Pues bien, como les decía, leyendo me vino a la memoria una reciente charla con amigos durante una tórrida tarde de verano. Una de esas tardes en las que el termómetro parece no tener piedad con nada ni nadie que se encuentre al sur del paralelo 40, y en la que alguien comentó: “qué gran invento es el aire acondicionado, y a nadie se le ha ocurrido dedicarle una calle a su inventor”. Tenía razón mi amigo Fernando, ¡no hay una sola calle en honor al señor Willis Haviland Carrier en toda España!.

El señor Carrier fue un ingeniero, inventor y empresario norteamericano al que todos deberíamos estar agradecidos por ser quien desarrolló las tecnologías de su época y conseguir ser el primero que ideó e instaló un aparato de aire acondicionado doméstico en una casa en Minneapolis en 1914. Se le considera también, al menos parcialmente, responsable del auge económico del sudoeste de Estados Unidos, pues su invención significó que la gente pudiera moverse y prosperar en las áreas previamente consideradas inhabitables en los meses del verano.

Con la infinita fuente de información llamada internet y un poco de paciencia, he tratado de encontrar nombres de calles de inventores y empresarios famosos españoles en toda la geografía del país, y este es el resultado. Entre los inventores buscados se encuentran nombres como Isaac Peral que inventó el submarino, Juan de la Cierva el autogiro, Leonardo Torres Quevedo la calculadora digital, Alejandro Campos Ramírez el futbolín, Manuel Jalón la fregona y la jeringuilla desechable, y Enric Bernat, inventor del famoso chupa-chups. Pues bien, Peral, Torres Quevedo y de la Cierva cuentan con unas pocas decenas de calles y plazas a su nombre. Manuel Jalón tiene tres calles, y Enric Bernat una sola, situada en la localidad madrileña de Parla. Alejandro Campos Ramírez, un gallego al que se le atribuye la invención del futbolín no tiene ninguna. Al menos yo no la he encontrado por el ciberespacio. Con los buenos ratos que hemos pasado los que crecimos antes del boom de internet y los vídeo juegos aporreando pelotas con los muñecos del futbolín, ¿cómo es posible?…¡ni una triste calle!. En cuanto a los empresarios encontré sólo dos calles dedicadas a Don

Amancio Ortega, una en la provincia de Valladolid y otra en un pueblo de la provincia de Burgos. Ninguna en Galicia. Con el nombre de Juan Roig no hay nada, ni una sola plaza o calle, ni siquiera en un polígono industrial. Nada. Tampoco en Valencia. Tan sólo aparece una calle nombrada Joan Roig en la localidad barcelonesa de El Masnou, que desconozco si se refiere al presidente y máximo accionista de Mercadona. Hay mucho nombre de artista y gentes relacionadas con la cultura, religiosos, políticos, militares, deportistas, etc…, pero señores Alcaldes -y aquí va mi sugerencia-, de inventores y empresarios españoles hay poquísimas calles en comparación. Bueno, anoten también el nombre del señor Carrier, que no es español pero tenemos mucho que agradecerle, sobre todo en el sur de la península. Tampoco es cuestión de ser tan excluyentes como el consistorio de Sabadell, ¿no les parece?.

En mi opinión, el conjunto de los nombres de las calles debería reflejar el tipo de personas o personajes que admiramos, respetamos y queremos recordar por ser inspiradores además de formar parte de nuestra cultura. Y creo que no se refleja lo suficiente porque la inmensa mayoría de calles, plazas o avenidas de nuestras ciudades y pueblos han sido nombres impuestos por los Ayuntamientos. O sea, reflejan intereses derivados de la política. Ya sabéis como va eso, ¿verdad?. En las últimas polémicas por cambios en el callejero da la sensación que hay una mezcla de afán de venganza, sectarismo, politiqueo barato, excusas para poner muchos ceros en presupuestos para informes, y muchas otras cosas. Ninguna honorable. Además, como tenemos tanto “profesional” de la política que no conoce, y por tanto no admira la labor del empresario de verdad, el que se juega los cuartos y fracasa o triunfa sin el favor del BOE, pues es relativamente comprensible que ocurra lo que ocurre. Y créanme, la figura del empresario en general se admira y se valora.

Por tanto, la conclusión en pocas palabras no puede ser otra: nuestros políticos demuestran que les importa bastante poco la figura del inventor, y entre poco y nada la del empresario, a pesar de ser estos los verdaderos artífices de la prosperidad, el progreso y el bienestar de la mayoría.

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