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Independencia de Cataluña: un salto al vacío para la economía

Independencia de Cataluña: un salto al vacío para la economía
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Diego Barceló Larran

Diego Barceló Larran

Economista, director en Barceló y asociados, exinvestigador senior en IESE Business School (Madrid).
Diego Barceló Larran

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La cuestión de la moneda

Quienes promueven la secesión de Cataluña suelen omitir las muchísimas cuestiones prácticas que implica crear un nuevo estado.

Una de esas cuestiones es la moneda, engranaje clave para la buena marcha de la economía.

Las alternativas básicas que en este terreno se abrirían a una Cataluña independiente serían tres:

  • Seguir con el euro, aunque sin formar parte del Banco Central Europeo.
  • Crear una moneda convertible a euros a una paridad fija.
  • Crear una nueva moneda.

Seguir con el euro sin formar parte del BCE

Parece la alternativa obvia, pues es la moneda ahora utilizada.

Sin embargo, separarse de España supone salir de la Unión Europea.

A su vez, salir de la UE conlleva abandonar el BCE, el Eurosistema (de bancos centrales) y el sistema TARGET 2 para el cobro y pago de transferencias entre países del área.

Al dejar de formar parte del BCE, Cataluña quedaría a merced de los movimientos de capitales (cada transferencia hacia un país de la zona del euro implicaría la salida “efectiva” de esos euros; con el TARGET 2, las transferencias dentro de la eurozona se compensan con asientos contables entre los bancos centrales).

Sin la asistencia del BCE, la economía catalana sería más vulnerable y/o tendría que imponer controles a los movimientos de capitales.

Más allá de su coste administrativo, restringir la libre circulación de capitales supondría una caída de la confianza y un menor atractivo para inversores extranjeros, entre otras cosas.

Caja de conversión (patrón euro)

Cataluña podría crear una oficina que canjearía “catalanes” por euros y viceversa.

Sería un sistema similar al patrón oro.

La moneda de uso corriente sería el “catalán”, que tendría una paridad fija con el euro (supongamos 1 euro = 1 catalán).

Ese respaldo permitiría que la gente aceptara usar “catalanes”.

Sin embargo, ¿de dónde obtendría Cataluña los euros para respaldar la emisión de “catalanes”? Al no tener la asistencia del BCE, debería emitir deuda.

Además de los intereses que tendría que pagar Cataluña por esa nueva deuda, el sistema “patrón euro” supone un riesgo para los tenedores de “catalanes”: la paridad podría alterarse (devaluarse), riesgo que se traduce en que los tipos de interés en “catalanes” serían mayores que los tipos en euros.

Banco central propio y nueva moneda

Esta alternativa exige hacer un supuesto fuerte: que los ciudadanos catalanes aceptan pasivamente cambiar sus euros por “catalanes”.

Aunque no puede descartarse en el largo plazo, es difícil pensar que el “catalán” pueda tener en muchos años una reputación similar a la del euro.

Esa menor calidad significa, una vez más, mayores tipos de interés.

Esta breve y en extremo simplificada exposición sobre las alternativas monetarias que se abren a una Cataluña independiente, es suficiente para mostrar que cualquier camino conduce a una situación peor que la actual.

Con la independencia, los catalanes tendrían una moneda de menor calidad.

Por eso, los tipos de interés serían mayores y la seguridad, tanto para los ahorros de los catalanes como para las inversiones extranjeras, menor.

Mayores tipos de interés implican una menor actividad económica y empleo de los que se podrían alcanzar.

Derivadas del tema monetario hay otras cuestiones también esenciales: los balances de los bancos (es decir, los ahorros de la gente) y las deudas pública y privada.

Seguir con el euro sería complicado, pero las demás alternativas resultarían peores, pues podrían desembocar en la conversión forzosa a una nueva moneda.

Conversión que significaría una pérdida para los ahorradores y un mayor endeudamiento para los deudores.

Una grave crisis

Una independencia unilateral llevaría a la economía catalana a una grave crisis.

Al problema monetario habría que añadir muchos otros, como el abrupto cambio de condiciones del comercio exterior con la UE. Reino Unido es la quinta mayor economía del mundo, tiene sólidas instituciones y una moneda de calidad.

Pese a ello, su salida de la UE ya le está costando menor crecimiento e inversiones.

La economía catalana es una fracción de la británica (es menor, incluso, que la de Chile), está menos diversificada, no tiene moneda y su impulso independentista proviene en parte de grupos antisistema.

Una salida traumática

No pueden caber dudas de que la salida de Cataluña de la UE sería mucho más traumática que la del Reino Unido.

Ojalá que nunca les pase a los catalanes lo mismo que a los británicos, que tras votar a favor del “Brexit” vieron atónitos cómo sus principales dirigentes admitieron que muchos de los “datos” que habían usado en la campaña se basaban en “cálculos mal hechos”.

Artículo publicado originalmente en OkDiario

2 Comentarios

  1. Roque
    Roque 1 mes hace

    Las predicciones económicas nos son siempre útiles, y está más que claro que la secesión de Cataluña, en caso de producirse, produciría un desastre económico que acabarían pagando los ciudadanos individuales con riesgos sobre sus propiedades, inversiones y ahorros a nivel micro; las deslocalizaciones de medianas y grandes empresas serían, también, inmediatas debido a la alta inseguridad jurídica. Además de los traumas monetarios descritos anteriormente. Pero, ¿no hacen los economistas serios un favor a la propaganda secesionista cuando se prestan a hacer estos pronósticos analíticos como si a la hora de medir fuerzas fuese a imponerse la de los golpistas burocráticos y no la del Estado, con todos sus mecanismos de violencia y coacción legítimas para evitar la tendencia al vacío? Los cálculos y los resultados vienen siempre bien, entre otras cosas porque si tengo mi empresa en Barcelona y me la puedo llevar a Madrid en estos momentos sin grandes molestias o pérdidas, ¿por qué no aprovechar estos análisis predictivos e ir adonde me ofrezcan mayor seguridad jurídico e impuestos ”más bajos”? Lo que no viene tan bien es que los análisis económicos basados en realidades son traducidos a falacias por la maquinaria pseudo-intelectual financiada por la Generalidad de Cataluña, que se esfuerza en vender la ficción de que Cataluña sería una especie de Suiza, ¡menudo cambiazo! Esto tampoco es creíble: véase la presión fiscal actual en la economía de la región: quien crea en la ficción de la independencia, y que después de ésta Cataluña será la Suiza ibérica, es ingenuo.

  2. JOSE ANTONIO PADILLA RIBERO 1 mes hace

    La verdad es que es una excelente y concisa exposición técnica de lo que pasaría en Cataluña en caso de secesión. Pero tú has dado la clave exacta por dónde van los tiros. LA MENTIRA
    LA MENTIRA. Así, en mayúsculas, porque es importante hablar directamente, sin circunloquios o manipulando los conceptos y sus títulos de calidad. En mayúsculas hay que escribirlo, sin duda, porque es mayúsculo el fenómeno y sus esquinas y utilizando sin ambages lenguajes llanos y directos (“Porque como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto” F. Lope de Vega y Carpio).
    En Cataluña no habrá jamas secesionismo, nunca serán independientes. No hay riesgo alguno. Lo que hay en Cataluña es un portentoso ejemplo de irracionalidad unida a la mayor cota de fanatismo del que es capaz el ser humano; cuasi suicida, sin solución intermedia. ördago total camino del abismo.
    La mayoría de los catalanes que se movilizan, que votan y protagonizan estos intentos de subversión de los valores y las realidades de España son jóvenes -y no tan jóvenes- que han vivido en libertad, (la libertad del consenso, la libertad del esfuerzo y las renuncias de todos y de cada uno a tantas y tantas cosas, una libertad límpida y muy noble. Antinomia perfecta de la basura conceptual de la malhadada Memoria Histórica). Éstos no han vivido el franquismo, la falta de libertad real, son marginalidad y desestabilización profesional que viven del cuento de ONG,s con barniz social y progresista con las consiguientes subvenciones públicas (dinero de todos para sostener a quienes quieren eliminar nuestro sistema de vida y hasta nuestras esperanzas) que les caen gratis. Estos nuevos sablistas y listillos no han trabajado en su vida, no saben lo que es una nómina y no han tenido que proteger su puesto de trabajo como casi 20 millones de españoles que en silencio sin insultos sin ruidos sin sombras, cada día, pone su granito de arena a la riqueza común y a nuestro futuro, el de todos. ëstas manadas han vivido hiper-protegidos por distintos intereses casi siempre inconfesables (aunque, siempre localizados y conocidos) que les compran con cuentos de superioridades morales, con supuestos e ignotos derechos y monedas de curso legal para hacerles, cuando sea menester, el juego sucio (“unos sacuden el árbol y otros recogen los frutos” ¿recordáis?).
    A esta manada no les hables de la moneda ni de la economía, para ellos son argumentos forzados por los fascistas españoles que les odian y que les roban y además pretenden -pretendemos, dicen- axfisiar y violentar -dicen, también- su Arcadia feliz, donde, por supuesto no cabemos por malos malísimos. Concepto -el de la economía- absolutamente desconocido para ellos y difícil de procesar por cerebros embotados desde la niñez con mensajes subliminales aplicados sin contraste de pareceres, indecentemente, dado que el enfoque contrario no ha tenido cabida en un sistema perverso y letal de condicionar sus intelectos, casi de perfecta, perversa y perfeccionada propaganda, ya descrita en los 11 Principios de la Propaganda de mundo del Nacionalsocialismo.
    Cataluña y sus generaciones actuales están perdidos por sí mismos. Y no vale la “creatividad” infantiloide de algunos descerebrados metidos a políticos de relumbrón con ideas (con perdón, para las verdaderas ideas), buenistas y dialogantes con quienes tienen esos conceptos condenados bajo siete llaves, navegando por el inframundo para que no se les aparezcan ni como fantasmas, no sea que puedan ser reales y válidas.
    Todo esto acabará pasando por la lógica aplastante de las responsabilidades penales, en mayor o menos medida. Viaje moral que debería ir apartando la broza del camino y sembrando allí los principios y los materiales para construir la mejor arma y la más letal del mundo: la educación. Limpia, real, abierta, que esté orientada a formar hombres y mujeres libres de verdad, sin apellidos o chantajes emocionales que les condicionen. El hombre es el centro del universo moral y material, y no los pueblos o los conceptos acartonados y manipulables. Y por supuesto, no hay un hombre superior a otro, en nada. Solo así, repito, solo así construiremos una Cataluña y una España verdaderamente libres e influyente, ahora que el mundo está necesitado de líderes y de personas que conduzcan masas pero no a un precipicio si no por la senda de la felicidad y la belleza de las cosas bien hechas; por sí y como legado a las siguientes generaciones.

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