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Juego de tronos, ¿ una serie liberal ?

Juego de tronos, ¿ una serie liberal ?
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Elena Moreno

ELENA MORENOEs periodista y Social Media Manager por la Universidad Pública Ciencias de la Comunicación de Málaga en la promoción del 2000. Está titulada en Social Media Manager por el reconocido Centro de Formación en Comunicación y Tecnología del Parque Tecnológico de Málaga. Está especializada en comunicación empresarial offline para prensa radio y televisión.

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Juego de tronos

La serie favorita del líder de Podemos,  Pablo Iglesias y que regaló al Rey Felipe IV , ganadora de numerosos premios y que cuenta con más de 20 millones de espectadores por capítulo, nos brinda más de un guiño a favor del libre comercio, los beneficios del capitalismo y la libertad de pensamiento. ¿Habrá reparado el señor Iglesias en esto?

Muchos se estarán llevando las manos a la cabeza, sobre todo los votantes y militantes podemitas que ven en “Juego de Tronos” un reflejo de los malvados por llegar al poder y alcanzar la gloria del Trono de Hierro para gobernar los siete reinos. Pero conforme las temporadas se van sucediendo podemos observar que las tramas, las intrigas palaciegas y las guerras que se desatan tras la muerte del rey Robert, son merecedoras de un análisis más objetivable que el que realizan desde la izquierda política de nuestro país.

Vamos a extrapolarla a nuestro presente para demostrar que el representante de Podemos, no ha entendido  lo que los guionistas de Juego de Tronos dejan entrever, cómo el capitalismo es la mejor forma de convivencia pacífica entre humanos.

 

Populismo en Invernalia, Desembarco del Rey, las Islas del Hierro, Poniente, Meereen, y El Norte

La lucha encarnizada tras el envenenamiento del Rey Robert no se hace esperar. Las familias terratenientes más poderosas se enfrentan bajo unas premisas que quizás a todos nos suenen, dignidad, honor y venganza, además del ansia por impartir “justicia” pero cuidado, la justicia en la que ellos creen. Comienza la carnicería, sus acólitos juran fidelidad a sus reyes sin importarles si son despiadados, si sus leyes son cruentas o si los ríos se desbordan de sangre, la lealtad es lo que tiene, no puede ser discutida ni debatida, de lo contrario rodarán sus cabezas.

Daenerys Targaryen, Robb Stark, los Lannister, Lord Roose Bolton, o Stannis Baratheon, entre otros señores y reyes se atacan ferozmente porque se creen con más derechos que el otro para gobernar aunque, realmente, ninguno tiene una propuesta para mejorar la vida del pueblo. En el entretanto sus súbditos pasan calamidades y asisten a un espectáculo dantesco en nombre de la justicia social.

De acuerdo, por suerte, ya no tenemos la guillotina, pero ¿no es esto igual a lo que sucede dentro del Estado? Corrupción, traiciones, tramas ocultas y partidos políticos de carácter militar, lealtad a su presidente y con único deseo: alcanzar el poder ¿Podemos? ¿Psoe? ¿PP? incluso ¿Ciudadanos? ¿Podría ser?

 

Juego de tronos

El BANCO DE HIERRO

Y cómo no, ante semejante panorama, los reinos están sobreendeudados, todos acuden al Banco de Hierro a financiarse. De nuevo, sus directores David Benioff y D. B. Weiss nos muestran cómo el Estado (los 7 reinos), no se centran en mejorar la riqueza sino vivir a costa de sus súbditos, así se lo recuerda uno de los “directores” del Banco de Hierro” al rey Barathon, “¿Y cómo me vas a devolver el dinero, acaso producís algo en tu reino?”

 

Juego de tronos

La ciudad de Qarth

Los guionistas de Juego de Tronos, dejan muy claro dónde reside la paz. Hablamos de la ciudad de Qarth, aparece en la segunda temporada. Allí la riqueza no ha sido alcanzada por el linaje sino por la inventiva y la capacidad productiva de sus ciudadanos. Un lugar de ensueño, limpio, cuidado y absolutamente pacífico. No existen partidos ni burócratas sino varios representantes, todos comerciantes con un jefe, de este modo, organizan los temas de seguridad y administración de la ciudad.

La Khaleesi, Daenerys Targaryen, una de las candidatas a ser reina llega hasta allí en deplorables condiciones para pedir dinero y barcos ¿en nombre de qué?  Otra vez, dignidad, honor y justicia. El propio jefe en una de las conversaciones que mantiene con la joven alega que “esas tonterías no son propias de la ciudad de Qarth orgullosa de haber creado un pueblo donde cualquier ciudadano gracias al libre comercio goza de los privilegios que la nobleza (Estado) tiene más allá de sus muros”. Y añade “No voy a dejarte los barcos para ninguna guerra, ¿por qué tengo que prestarte  gratuitamente algo que he ganado con mi esfuerzo?”. La Khaleesi no puede utilizar la fuerza (¿impuestos?), aún no tiene poder en Qarth, pero ganas no le faltan. Sus pobladores eran pobres que se liberaron creando su propio negocio sin trabas burocráticas de reyezuelos al uso. Son libres y por tanto, difícilmente gobernables. Así nace Qarth, un lugar sin imposiciones morales que deslumbra hasta a la mismísima Khaleesi fascinada al contemplar la ciudad de las mil maravillas.

¿Habrá reparado en el secreto de la ciudad de Qarth el señor Iglesias?

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