La calderilla y la corrupción (Parte 2)

La calderilla y la corrupción (Parte 2)
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Pedro Lamas Cuadrado

Pedro Lamas Cuadrado

Pedro Lamas Cuadrado, nací en Avilés (Asturias) el 8 de Mayo de 1.933.- Estudié el Bachillerato en los Salesianos de Salamanca, y me licencié en Derecho, por su Universidad, en 1.955. Pertenezco al Colegio de Abogados de Baleares, desde 1.963.- Los últimos años, jubilado, he escrito lo que pueden ver en www.escritos-en-alaro.com . Sigo escribiendo.
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Perseguir la corrupción

Hablábamos de la posibilidad de que, en esta legislatura, los partidos persiguieran la corrupción, dado el entente del PP con Ciudadanos, controlando la actividad política y estableciendo fuertes medidas coercitivas que sirvan de aviso a quién tenga la tentación, aunque, dado que el dinero es un bien deseado por todos, siempre habrá alguno que lo intente.

Hace falta que se unan los otros dos grandes partidos, pues los socialistas hablan mucho de la corrupción del PP, pero callan sobre la corrupción generalizada que ha habido en Andalucía, lo que es poco alentador.

Podemos y sus corruptos

Y los de Podemos, deberán actuar con sus corruptos, de la misma forma que les exigen a los demás, pues, si los defienden, como hacen ahora, el problema seguirá.

Así ha ocurrido en los dos que han suscitado más comentarios.

Juan Carlos Monedero

El primero que saltó a la prensa, fue el del Sr. Monedero, fundador del Partido, que tuvo que salir de sus filas, por negar públicamente la evidencia, y siendo capaz de echarle la culpa de su ratonería a la mala fe del ministro Montoro.

Cobró, creo que de Venezuela, cuatrocientos y pico mil euros, y posteriormente, constituyó una sociedad para, aparentar, que era, dicha entidad, la que había realizado el cobro, pagando tal ingreso por el impuesto de sociedades, que, en este caso, era más barato, que a través del impuesto de las personas físicas, que era la forma legal.

Si por la poca diferencia que había, se saltó la ley, y, tal defraudador, fue defendido por los suyos, tendríamos que asustarnos, si manejaran cifras importante del erario público.

Ramón Espinar

El segundo caso, es el que se comenta en todos los telediarios, cometido por el Sr. Espinar, Senador en representación del mismo Partido.

Este señor, bien porque su padre estaba en el consejo de Caja Madrid, o por lo que fuera, aunque es una posibilidad lógica, consiguió que le adjudicaran una vivienda de Protección Oficial, a través de un programa denominado de vivienda joven de la comunidad de Madrid.

Alega que la pagó con dinero que le prestó la familia, durante la construcción, y con el crédito oficial hipotecario a partir de que se la entregaron.

La vendió sin haberla habitado, obteniendo un beneficio de unos treinta mil euros, argumentando que la vendió, porque no tenía dinero para pagarla, y que su importe lo utilizó para hacer un máster.

El Senador, se siente tratado injustamente por haber realizado tales hechos, cuyo criterio lo comparte el Sr. Iglesias, y cualquiera de su partido, al que se le pregunte.

Ramón Espinar y familia

A un joven estudiante, le financia la familia la compra de una vivienda en construcción, porque hay una buena oportunidad, y ya la tiene para cuando la necesite, y, si no lo necesita, pueden venderla, obteniendo un beneficio, lo que, en el caso que nos ocupa, era seguro, al ser Protección Oficial en una buena zona de Madrid.

En estas operaciones, la familia tiene que tener ingresos suficientes para pagar la compra hasta que el joven la necesite, o hasta que, decidiendo venderla, haya un comprador.

El Padre, con un puesto en Caja Madrid, no se expondría a no poder pagar, en parte porque sería vergonzoso, y sobre todo cuando el pago era de 500 € mensuales.

Lo único que ha alegado el Senador es que no tenía dinero para seguir pagando, lo que no es creíble, porque la inversión no la hizo él, sino su familia, que no estaba en tal situación.

Además, no la necesitaba, porque siguió viviendo donde vivía antes, y porque nunca la ocupó.

Así que lo más lógico es que el Padre, dado su trabajo en Caja Madrid, vio la oportunidad de comprar una vivienda de Protección Oficial, y la compró a nombre del hijo, porque no podía hacerlo a nombre suyo, con la única finalidad de obtener un beneficio, con el que, según el Senador Espinar, pagó un máster.

El mercado libre

Muchos padres, cuando un hijo tiene que estudiar fuera de su residencia, compran un piso en la ciudad que acoge la Universidad; después, lo venden, y el beneficio, ayuda a pagar los estudios.

Nadie lo critica.

Especulan con su dinero y los bienes que compran y venden están en un mercado libre.

Pero el destino de las viviendas de Protección Oficial, que tienen el precio tasado y beneficios fiscales, es venderlas a quién las necesita y, como es lógico, las va a utilizar, como defendía, muy bien, el Sr. Espinar en la comunidad de Madrid, cuando se refería a otros, pero comprarlas para especular, como ha hecho él, es, aunque se realice de forma legal, una inmoralidad, que la justifica mintiendo.

Y, en política, un mentiroso inmoral, es un corrupto en potencia, al igual que sus compañeros, si defienden tal actuación.

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