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La Falsedad de lo Gratuito

La Falsedad de lo Gratuito
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Francisco Rubio-Valera Castillo

Francisco Rubio-Valera Castillo

Filólogo, profesor de inglés y escritor.
Francisco Rubio-Valera Castillo

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Declarar que la perversión del lenguaje es rampante en el periodismo español y universal resulta cansino por lo obvio del comentario. Antes de ayer me encontré con una de esas noticias con las que el Heraldo de Aragón se cubre de gloria de vez en cuando:

http://www.heraldo.es/noticias/aragon/2015/07/08

La firma “P. Figols”, es decir, Paula Figols, bloguera bastante amena, pero que utiliza las horrendas arrobas para no tener que usar el plural en masculino cuando habla de niños y niñas: [email protected] niñ@s. Virgen del Pilar, pensé que esa horrible tendencia había pasado a mejor vida. En fin.

El artículo trata de que la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Aragón (FAPAR) reclama la “vuelta a la gratuidad de los libros de texto de primaria y secundaria, volviendo a la situación imperante durante el “anterior gobierno”. Bien, denuncian que con este nuevo pero ya en funciones Gobierno de Aragón, un inefable y cruel sistema de becas despoja a los niños pobres de sus libros de texto.

Bien, sin ánimo ni voluntad de profundizar en si es preferible un sistema concesional a uno meritocrático, lo que me enervó al leer el artículo fue el uso falaz (que halaga y atrae con falsas apariencias) o acaso torpe e incorrecto del término “gratuito“. A este respecto publiqué un comentario que contó con cuatro “me gustas” o likes; no son muchos, pero tampoco pasó desapercibido. Digo así en la publicación de Facebook:

“Nada subvencionado es ‘gratuito’. Decir que aquello que pagan unos para que no lo tengan que pagar otros es gratuito es injusto, además de una falacia.”

Ahí queda todo dicho, in a nutshell, que dirían los anglosajones. Los supuestos beneficios sociales de la gratuidad, como de lo público, suelen ser utilizados con fines partidistas e ideológicos, sobre todo por buena parte de la izquierda. “Está en su ADN”, que diría alguna viceministra. Lo que no suelen resaltar es que lo que ellos llaman gratuito es, en realidad, subvencionado; es decir, pagado con el dinero de nuestros impuestos, con dinero público.

Recordemos como nota final que, a pesar de las iluminadas declaraciones de Carmen Calvo Poyato, ex ministra de cultura del nefasto gobierno de Rodríguez Zapatero, el dinero público sí es de alguien: es de todos.