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La fórmula de Vaz Ferreira (parte 1)

La fórmula de Vaz Ferreira (parte 1)
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Alfonso Vicente

Alfonso Vicente

Ingeniero en Computación por la Universidad de la República, aficionado a la filosofía y liberal por convicción, escribe desde Uruguay.
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Vaz Ferreira

Carlos Vaz Ferreira (1872 – 1958) fue un filósofo uruguayo preocupado entre otras cosas por superar las barreras de las falacias y paralogismos que se nos aparecen por las esquematizaciones y el lenguaje, generando oposiciones aparentes que no son tales.

Parece más cercano a Sócrates y Wittgenstein, en el sentido que como éstos, su objetivo era enseñarle a la gente cómo pensar y cómo no hacerlo.

Si bien no es tan conocido, algunos han sostenido que esto se debe al simple hecho de ser uruguayo (o latinoamericano).

Lo que sigue es un intento de presentar las ideas originales de Vaz Ferreira sobre los problemas del orden social, sin contaminación de las mías.

Los problemas sociales

Los problemas sociales son normativos, en el sentido que cualquier posible solución es de elección, y tiene que ver con el hacer y con el preferir.

En los casos simples, como las alternativas de vivir en el campo o la ciudad, cualquiera puede conceder que las dos alternativas tienen ventajas y desventajas, pero es frecuente que no se comprenda tan claramente en los casos del orden social.

Con esta advertencia sobre la posibilidad de no existencia de solución perfecta en el orden social, y la existencia en su lugar de soluciones de elección, Vaz Ferreira nos pide además que nos abstraigamos y nos independicemos de las teorías como están hechas (Liberalismo, Socialismo, etc) y pensemos directamente sobre el problema.

Agrego que esta abstracción es realmente difícil, y personalmente creo haberla logrado después de haberlo releído varias veces.

Vale aclarar también que su obra es en general anterior e independiente a cualquiera de Mises, Hayek o Popper.

La oposición polarizante

Con el objetivo de investigar si hay tanta oposición real como aparente, y de saber si hay alguna alternativa a lo que ocurre en la práctica, donde las tendencias y teorías luchan como si fueran opuestas en todo y desde el principio, Vaz Ferreira intenta darnos una fórmula total, en la cual caben grados, para relativizar esta oposición polarizante, que se da entre las tendencias individualista y socialista.

El individualismo es la tendencia en que cada individuo actúa con libertad y recibe las consecuencias de sus aptitudes y de sus actos.

Produce simpatía, porque es favorable a la libertad (que es uno de los determinantes de la superioridad de nuestra especie), así como a la personalidad, y a las diferencias individuales. Es la tendencia “fermental” (concepto fundamental en Vaz Ferreira), la que ofrece más capacidades y posibilidades de progreso.

Produce sin embargo antipatía por su dureza, por la desigualdad excesiva, por la inseguridad y por la predominancia de lo económico.

El socialismo produce simpatía por tener más bondad, más fraternidad, más solidaridad, por la defensa del pobre o del débil, y por la tendencia a la igualdad en el buen sentido.

Es en cambio antipático, o temible, por las limitaciones, que parecen inevitables para la libertad, la personalidad, la individualidad y por la tendencia a igualar en el mal sentido.

Si esto no se logra por imposición convirtiendo el socialismo en una tiranía, se pretende que ocurra por sentimientos, con lo que se transforma el socialismo en una utopía psicológica. Un Estado socialista que fuera capaz, y aún perfecto (si pudiera llegar a serlo) sería antifermental, tendería a suprimir la personalidad, la individualidad y las oportunidades de progreso.

Lo esencial de la oposición polarizante es el conflicto entre las ideas de igualdad y libertad.

La fórmula

Vaz Ferreira nos propone que consideremos que hay algo que debe ser común a todos los hombres, aún de tendencias opuestas.

Y ese acuerdo, se puede expresar como una fórmula: “Algo asegurado al individuo (por ser hombre), y el resto a la libertad”.

Así, cabe la discusión sólo sobre el grado de lo que debe asegurarse y el modo de hacerlo.

Esto es, asegurar al individuo como tal, hasta un cierto grado, hasta un cierto momento; desde ese grado, desde ese momento, dejarlo a la libertad.

La parte común en la que todos podemos acordar, es en asegurar por lo menos un mínumum; la diferencia, que unos abandonarán al individuo a la libertad antes, y otros lo harán después.

Pensando de esta forma, ocurre también que nadie querría sacrificar del todo la igualdad, y nadie querría sacrificar del todo la libertad.

En un esquema de anillos concéntricos, tenemos un núcleo interior A donde estará lo Asegurado; luego un círculo D donde estará lo Discutible, y finalmente una corona L donde esté el límite a partir del cual las cosas se deban dejar indiscutiblemente a la Libertad.

El análisis de qué cosas deben estar en cada anillo, se continúa en la segunda parte.

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