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Socialismo, Hayek y Huerta de Soto

Socialismo, Hayek y Huerta de Soto
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David Muñoz

David Muñoz

DAVID MUÑOZ LAGAREJOS (Madrid, 1993)Estudiante deLGrado en Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos.
David Muñoz

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Hayek y la imposibilidad del socialismo

Hayek explica la imposibilidad del socialismo desde la perspectiva del conocimiento y la diferencia entre el conocimiento de la autoridad central única y el conocimiento del orden extensivo (la sociedad moderna).

El socialismo supone que dicha autoridad central única puede utilizar todo el conocimiento disponible.

Según Hayek esto supone pasar por alto que la sociedad, el orden extensivo (que supera la capacidad de cualquier mente individual), se basa en la utilización de conocimiento ampliamente disperso.

Ahí reside uno de los múltiples fallos del socialismo.

A esto se refiere en su obra “La fatal arrogancia“.

Huerta de Soto y el socialismo

Para Huerta de Soto el socialismo no sólo impide que cada miembro de la sociedad aprenda a disciplinar su comportamiento en función del de los demás, sino que crea un fortísimo incentivo para que los diferentes individuos y grupos traten de hacerse con el poder o capacidad de influir sobre el órgano director, con la finalidad de utilizar sus mandatos coactivos para imponer por la fuerza a los demás ventajas o privilegios de tipo particular.

Así, el espontáneo proceso social coordinador se corrompe y es sustituido por un proceso de lucha por el poder, en el que el conflicto y la violencia sistemáticas entre los diferentes individuos y grupos sociales que tratan de influir o hacerse con el poder se convierte en la nota más característica y dominante de la vida en sociedad.

Es decir, el socialismo es conflicto, violencia, coacción, imposición.

El socialismo es estatismo, imposición mediante la fuerza, una corriente anti-individuo, que antepone el colectivo al individuo.

En la medida en que la coacción socialista se ejerza de forma más continuada y efectiva, imposibilitará la libre persecución de fines individuales, por lo que éstos no actuarán como incentivo y no podrá descubrirse o generarse empresarialmente la información práctica necesaria para coordinar la sociedad.

Huerta de Soto y la imposibilidad del socialismo

Huerta de Soto explica la imposibilidad del socialismo desde dos perspectivas: el argumento estático y el argumento dinámico.

El primero corresponde a la información que ya existe, mientras que el segundo hace referencia a la creación de nueva información.

Desde el punto de vista de los seres humanos que interactúan entre sí constituyendo la sociedad, es preciso recordar que cada uno de ellos posee con carácter privativo una información práctica y dispersa que en su mayor parte es de naturaleza tácita.

Esto hace que sea lógicamente imposible concebir su posible transmisión al órgano director.

El conocimiento del que hablamos es uno que sólo disponen los seres humanos que actúan en sociedad y que, por su propia naturaleza, no puede ser transmitido a ningún órgano central.

Como este conocimiento es imprescindible para poder coordinar los distintos comportamientos individuales haciendo con ello posible la sociedad, al no poderse transmitir el mismo al órgano director, por su carácter no articulable, es lógicamente absurdo pensar que un sistema socialista pueda funcionar.

Este es el argumento estático.

Aquí Huerta de Soto coincide plenamente con Hayek en su argumento del conocimiento de una sociedad.

El socialismo es imposible

El socialismo es imposible, no sólo porque la información que poseen los actores es por su propia naturaleza explícitamente intransmisible, sino porque, además, los seres humanos al ejercer la función empresarial, es decir, al actuar, constantemente crean y descubren nueva información.

Y difícilmente se podrá transmitir al órgano director la información o el conocimiento que aún no se ha creado, sino que va surgiendo como resultado del propio proceso social.

Este es el argumento dinámico.

Concluye Huerta de Soto que desde la óptica del proceso social, el socialismo es un error intelectual, pues no cabe concebir que el órgano director encargado de intervenir mediante mandatos pueda hacerse con la información que es necesaria para coordinar la sociedad, y ello por los siguientes motivos:

  • primero, por razones de volumen (es imposible que el órgano de intervención asimile conscientemente el enorme volumen de información práctica diseminada en las mentes de los seres humanos).
  • segundo, dado el carácter esencialmente intransferible al órgano central de la información que se necesita (por su naturaleza tácita no articulable).
  • tercero, porque, además, no puede transmitirse la información que aún no se haya descubierto o creado por los actores y que sólo surge como resultado del libre proceso de ejercicio de la función empresarial.
  • cuarto, porque el ejercicio de la coacción impide que el proceso empresarial descubra y cree la información necesaria para coordinar la sociedad.

El socialismo es violencia y coacción

Por tanto, el socialismo es violencia y coacción, y su imposibilidad se basa en la ausencia de precios de mercado, que a su vez impide que haya cálculo económico.

Es imposible que una autoridad central pueda obtener todo el conocimiento y pensamiento (la información) de todos los individuos para coordinar la sociedad.

Una sociedad basada en intercambios voluntarios y no en la coacción.

Una sociedad con más Libertad y menos Estado, menos Socialismo.

Eso es lo que necesitamos.

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