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La otra religión en la escuela

La otra religión en la escuela
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Carlos Barrio

Carlos Barrio

Periodista, licenciado en Derecho y crítico de cine.
Carlos Barrio

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Departamentos de religión

Hace unos pocos días, un grupo de profesores de la facultad de Educación de la  Universidad de Valladolid  publicó un artículo muy crítico con la creación de departamentos de religión en los centros de educación secundaria de la comunidad autónoma de Castilla y León.

Dos son los grandes “males” que  amenazan la excelencia educativa en la comunidad de Castilla y León, según la opinión de dichos docentes; una es el neo-liberalismo  hegemónico que impone “experimentos de excelencia, bilingüísmos elitizantes, itinerarios educativos segregacionistas, sustitución de la democracia participativa en los centros por la gestión directiva empresarial autoritaria, la política del esfuerzo y el miedo al suspenso como herramienta de motivación etc…”.

La otra amenaza es la vuelta a las “cavernas del nacional catolicismo”, que impone “departamentos divinos” y otorga  valor académico a la “superstición” y las creencias particulares, la que permite que profesores de “dudosa cualificación” se equiparen laboralmente a funcionarios de carrera, seleccionados según criterios  de objetividad, mérito y capacidad.

Pronunciación de docentes

En primer lugar resulta curioso que docentes en ejercicio no se pronuncien sobre ciertos males “objetivos” que sí parecen afectar a la educación española, al menos a tenor de lo expresado en informes internacionales, que inciden en el elevado nivel de abandono escolar, el bajo nivel formativo en lengua o matemáticas que exhiben muchos de nuestros estudiantes, el bajo nivel de inserción profesional en muchas titulaciones que se imparten en las universidades públicas españolas, la preponderante endogamia del profesorado universitario español, el alto nivel de adoctrinamiento de corte marxista en las aulas universitarias españolas etc………

Todos estos elementos, bastante preocupantes diría yo, no tienen el mayor interés para los firmantes de dicha misiva tan crítica con la labor de la consejería de educación de la Junta de Castilla y León, dirigida precisamente por alguien que viene de la propia universidad, Fernando Rey,  que no tiene una adscripción política definida y que no profesa especial predilección por el liberalismo tampoco.

La ideologización

También resulta curioso que denuncien la ideologización cristiana de la enseñanza, quienes practican en la universidad otro tipo de ideologización, cuya racionalidad y cientificidad es tan cuestionable como la que ellos mismos denuncian.

Pensadores de muy diversas tendencias ideológicas  como Popper,  Böhm-Bawerk, Aron, Arendt, Sombart, Foucault, Hayek, Mises etc… han puesto de manifiesto el carácter dudosamente científico del marxismo. Incluso se podría afirmar    que el marxismo tiene un carácter pseudo-religioso.

A algunos les podrá parecer “extravagante” calificar a una doctrina que se define como materialista y atea, como esencialmente religiosa. La realidad es que hay muchos autores marxistas y no marxistas que han hecho lecturas esencialmente religiosas del marxismo de Marx, autores como Jaurès, Lafargue,Toynbee , Popper o Voegelin  por citar a algunos.

Cualquiera que haya pasado por una facultad pública de humanidades o ciencias sociales en España ha tenido que soportar verdaderas “catequesis” en clase sobre las bondades intrínsecas del marxismo y la inhumanidad del capitalismo y el libre mercado.

Parece ser que según el criterio de ciertos docentes españoles, adscritos a la izquierda neomarxista, sus “catequesis” sí que deben ser subvencionadas por todos los contribuyentes y sufridas por sus alumnos.

El neoliberalismo educativo

El otro aspecto en el que inciden es en el neoliberalismo educativo imperante.

El neoliberalismo se ha convertido en el “enemigo” inventado que usa la izquierda para  desarrollar su visión agonal de la política, en la línea schmittiana de entender la política como una lucha con un “enemigo” (en este caso el liberalismo) al que disputarle la hegemonía perdida.

La realidad es que ese neoliberalismo educativo no existe por ningún lado en la educación española pública, donde el estatismo y las llamadas pedagogías comprensivas campan a sus anchas.

Las pedagogías “comprensivas”, herederas del método Jacotot, postulan la igualación por debajo, el desprecio de la meritocracia y privilegiar el enfoque sobre el método de la enseñanza más que sobre el aprendizaje de contenidos. Estas se empezaron a implantar después de la II  Guerra mundial en el norte de Europa y en especial en el Reino Unido, donde acabaron por desplazar a las meritocráticas “Grammar Schools” inglesas, hasta convertirlas en una “rara avis” en dicho país.

En España las pedagogías comprensivas tuvieron su puerta de entrada con la aprobación de la Ley General de Educación (1970), durante el tardofranquismo y alcanzaron su cenit en la LOGSE, cuya filosofía se basó fundamentalmente en estas ideas contrarias a la selección y al esfuerzo individual en el aprendizaje.

Un debate serio

Lejos de plantear un debate serio y riguroso sobre el papel que la religión debe desempeñar en la educación pública, lo que hace la izquierda académica en España es un ejercicio de sectarismo al que nos tiene tan acostumbrados.

No luchan por la laicidad como dicen, sino por imponer sus propios “dogmas”.

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