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¿Legalizamos la prostitución?

¿Legalizamos la prostitución?
Legalizar la prostitución
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Sergio Marqués

Sergio Marqués

SERGIO JOSÉ MARQUÉS PRENDES (Gijón, 1972)Licenciado en Veterinaria por la Universidad de León. Desarrollo de productos de producción animal para el sector privado.
Sergio Marqués

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Es común encontrarse gente que basándose en una idea muy loable de la libertad humana, defiende la legalización de la prostitución en España.

Su objetivo es que la prostitución sea sacada de esa especie de limbo legal en el que se encuentra y se convierta en una actividad homologable a otros trabajos remunerados. De esta forma, razonan, la prostitución abandonaría el carácter marginal que actualmente tiene y las personas que optaran por el libre ejercicio de la misma podrían hacerlo en mejores condiciones y de forma más libre.

Su razonamiento está basado en que esta actividad humana es tan legítima como otra cualquiera, siempre y cuando sea ejercida de forma voluntaria, y por lo tanto las personas que viven de dicha actividad tienen derecho a ser consideradas como unos trabajadores más.

Como liberal, siempre me ha resultado curiosa dicha defensa de la prostitución mediante su equiparación legal con los demás trabajos.

Los liberales creemos que el estado se ha entrometido hasta niveles intolerables en nuestra actividad económica cotidiana, denunciamos el expolio sistemático al que somete a cualquier asalariado o autónomo en este país, denunciamos la tiranía que supone el no poder escapar del control fiscal al que nos somete el estado, denunciamos lo injusto de obligarnos a aceptar unos servicios públicos ineficientes que pagamos entre todos, denunciamos unas pensiones públicas que son un timo piramidal, etc…

Y entonces, por sorpresa, me encuentro con que muchos liberales, en un ataque de estatalismo, giran su vista hacia una de las pocas profesiones desreguladas que existen en nuestro país y deciden que hay que defender, desde el liberalismo, su homologación profesional. Deciden que en este caso sí, que en este caso hacienda somos todos, prostitutas/os incluidos.

Que estas personas han de ser saqueadas como las demás por el estado y a cambio deben recibir los mismos pésimos servicios públicos que los demás.

Que nadie debe de ser ajeno a la “sociedad del bienestar”.

Y esto nos lo venden como un argumento liberal…

La realidad, es que la prostitución en España es de hecho una actividad que a día de hoy cualquiera puede ejercer libremente en su domicilio. Pero muchos liberales quieren más.

Quieren la legalización total y un reconocimiento ESTATAL explícito de dicha profesión. Y eso en España, a día de hoy, significa que si la actividad se realizase en un piso, este piso debería contar con todos los permisos, licencias y autorizaciones administrativas necesarias.

Que si la actividad se realizase en la calle de forma legal, se debería pagar un canon al ayuntamiento mediante el cual obtener la correspondiente licencia, de forma similar a los vendedores ambulantes.

Y siempre y en todos los casos, que la prostitución estaría obligada a pagar impuestos, respetar horarios comerciales, emitir facturas, liquidar el iva, pasar controles sanitarios homologados, pagar seguridad social, tener derecho a las pensiones estatales , derecho a un convenio colectivo negociado por sus sindicatos, derecho a bajas médicas ( las estadísticas por bajas por depresión iban a marcar un antes y un después), derecho al paro, derecho a indemnizaciones por despido, a Fogasa, etc…Es decir, incluir de una forma plena a la profesión más vieja del mundo en la sociedad del bienestar. ¡¡Esto sí que es neoliberalismo extremo!!

Y por último no olviden que si pretendemos homologar la prostitución con un trabajo como otro cualquiera, debemos ser conscientes de que en España es legal trabajar desde los 16 años.

Mezclen prostitución legal, menores de 18 años y despenalización del consumo y venta de todo tipo de drogas (otra cuestionable reivindicación “liberal”) y ya verán el coctel que les sale.

Parafraseando a F.Bastiat: “Toda la diferencia entre un mal y un buen liberal es ésta: uno se limita al efecto visible; el otro tiene en cuenta el efecto que se ve y los que hay que prever”.

Y si después de todo lo anterior siguen creyendo en lo acertado de legalizar la prostitución, allá ustedes; pueden seguir dedicándose a escribir artículos denunciando la intromisión del estado en todos los ámbitos de nuestra vida y la decadencia de la civilización occidental…

6 Comentarios

  1. Kowalski 11 meses hace

    Siendo su opinión tan respetable como la de cualquiera, creo que hierra en su argumento en contra de los liberales que la defienden, me explico, cuando se habla de homologar la prostitución como un trabajo cualquiera, no se esta diciendo como un trabajo actual, ya que lo que también se pide es una reforma del mercado de trabajo, que no se expolie ni se regule hasta el limite la actuación de cualquier trabajador.

    Es falso que una prostituta ya pueda ejercer con libertad, por que hasta ahora sus ingresos son declarados ilegales, con la posible persecución de hacienda.

    Cuando no se contempla el concepto de libertad completa (social y económica) se puede encontrar uno fácilmente con “embudos” o “fallos de ideología”, por ejemplo, legalizar drogas o prostitución si liberalizar mercado de trabajo o impuesto especiales, o por ejemplo reducir impuestos sin pretender reducir gasto social.

    Con esto no quiero decir que un liberal deba apoyar la prostitución, puede o no hacerlo según su libre criterio, puede incluso hacer campaña para demonizarla, pero lo que no puede es pedir prohibirla.

  2. Ángel Luis Rodríguez 11 meses hace

    Muy inquietante tu artículo, pero no sé con qué liberales hablas tú: a muchos liberales nos parece que la prostitución es algo a perseguir, como todas las actividades que vulneren la dignidad del ser humano y como delito; y aunque exista la transacción económica, no pertenece al ámbito de los negocios, que existen dentro de un marco jurídico de libertades y esto no significa, como en casi todas las actividades, que necesite una regulación específica. Así que o no entiendo muy bien tu ironía, en cuyo caso perdona por mi comentario, o parece que has hecho un artículo basado en una conversación de amigos del aperitivo del domingo.
    Un saludo,

  3. Jordi Báez 11 meses hace

    Felicidades por el artículo, que invita a la reflexión y deja muy claramente explicado a modo de ejemplo, la sentencia que incluye de Bastiat. Más aún, en un país de pillastres, celestinas y pillos como España, determinados postulados liberales serían de hecho inaplicables. La misma reflexión me hago sobre la libre tenencia de armas y la legalización de las drogas blandas. Comparto los argumentos a su favor, pero no en España. En esta península la enorme mayoría está por civilizar, y el liberalismo es una doctrina MUY civilizada. Un saludo.

  4. Cliente X 3 meses hace

    Muy buenas, Sergio, espero que aunque hayan pasado unos meses desde que publicaste el artículo puedas leer mi respuesta.

    Concuerdo contigo en señalar esa, en apariencia, sorprendente paradoja según la cual los partidarios de una menor intervención pública se hayan convertido en los máximos defensores del intervencionismo, las regulaciones y la fiscalización de una actividad que -aseguras- no tiene ningún control por parte del Estado.

    Pero esta sorpresa ya se torna en alucinación al comprobar que lo mismo sucede a la inversa, que son los más estatistas (comunistas y fascistas, si no me crees mira sus webs) quienes están en contra de esa “legalización” y que, mientras los portavoces de las dos patronales del sector que han existido (ANELA y CATTELEIA, ambas fuera de juego) hayan manifestado su reiterada voluntad de cotizar y asumir todas las responsabilidades y obligaciones pertinentes, los poderes públicos se resistan con uñas y dientes a establecer cualquier tipo de control sanitario, fiscal y de orden público tal y como durante siglos se practicó en España (puedes buscar las reglamentaciones durante el siglo XIX que detallaban un control minucioso sobre esta actividad). ¡Es que parece el mundo al revés!

    ¿En qué sector económico los empresarios y trabajadores desean pagar impuestos y asumir regulaciones, mientras la administración se niega persistentemente a meter la cuchara? El gobierno, en un alarde de integridad sin precedentes, prefiere subir impuestos, crear nuevas tasas, recortar prestaciones, e incluso bajarle el sueldo a funcionarios antes de cobrarles a las putas. Resulta que a cualquier hijo de vecino, que votamos, nos saquean vilmente pero a unas mujeres que en su mayoría son inmigrantes y no votan no las tocan un pelo y las permiten vivir al margen de sus normas. Es de locos, ¿no crees?

    Si, lo es… o quizá es que las cosas no sean tal y como las pintas, o mejor dicho, que la realidad, la práctica, lo que sucede en la calle sea bastante diferente a la teoría, a la letra de la Ley, a esa explicación tan sencilla como equivocada que haces de este fenómeno.

    Y es que cuando estás diciendo que la prostitución se ejerce “libremente” sin ningún tipo de control ni fiscalización pública, criticando las “obligaciones” que tendrían que asumir no puedo menos que frotarme los ojos. ¿Pero sabes cómo funciona esto en realidad, o sólo hablas de oídas? Porque un liberal de verdad lo primero que hace, antes de tomar posición, es conocer un fenómeno. Somos liberales porque hemos constatado empíricamente los abusos que cometen los poderes públicos, lo temible que es la concentración de poder y la imperiosa necesidad de que exista una legalidad que se respete para poner freno al Estado y administraciones subordinadas.

    Resulta que los mismos tipos que están enfangados hasta las cejas en casos de corrupción (y no los cito porque me darían las uvas) se encuentra con un sector económico opaco, que mueve muchísimo dinero y en el que no existe ni protección legal para los empleados ni seguridad jurídica para los empleadores y esa dignidad y decencia que les ha faltado toda su vida les sube repentinamente. ¡Venga ya! No seamos ingenuos, Sergio.

    No tienes que ver más que todos los casos de corrupción y abusos que han orbitado en torno a la prostitución durante estos últimos años: desde el famoso “Bloke” de Ginés Giménez en Coslada en el 2008 a la trama en Palma de José María Rodríguez este pasado verano, se cuentan por docenas los casos que la prensa ha sacado en los que estaban directamente implicados funcionarios e instituciones públicas: la “Carioca” en Lugo, los clubes “Riviera y Saratoga” en Castelldefels, el “Majèstic” en Valencia, el caso “Machota” en Málaga… tira de hemeroteca y podrás constatarlo. ¡Cuántos más no han visto la luz pública! ¿O es que te crees que vivimos en el país de las piruletas y que ese Estado saqueador no desea clavar sus sucias garras intervencionistas en tan jugoso como desprotegido negocio? ¿Te crees que las chicas pueden trabajar sin pasar inspecciones médicas obligatorias, como tuvo que reconocer Dña Concepción Colomo (jefe de los servicios médicos del Ayto de Madrid)? ¿O que lo hagan donde quieran sin respetar zonas ni horarios (pasea por el centro de Madrid, qué curioso que las chicas se pongan en los mismos sitios y a las mismas horas… ¿orden espontáneo? ¿o regulación de facto?) Pero sobre todo lo que no me trago es que pienses que las administraciones públicas son capaces de renunciar a una golosina como es el dinero en efectivo que se genera en este negocio, con lo bien que les viene para financiarse irregularmente. 200 pavos semanales en Coslada. Cada chica. Y eso lo que ha salido, porque en el centro de Madrid algunas han llegado a pagar 400. ¿Tú pagas a la policía 1600 bolos mensuales? Creo que no. Bienvenido a la realidad, Sergio. Si que el Ayto -a través de los munipas- te obligue a pasar un examen médico semanal, te diga en qué parte de la calle puedes trabajar y te cobre una mordida que ríete tú del Chicago de los años 20 es “ejercer la prostitución libremente”, me jodo yo.

    ¿Cuál es entonces el motivo real por el cuál los liberales pedimos una regulación de la prostitución? Pues como dice el P-Lib (http://www.p-lib.es/derechos-y-libertades/prostitucion-legal-ya/), por la esperanza de que al contar con un marco legal este sector comience a gozar de la protección jurídica que tanto le hace falta y que evitaría las arbitrariedades, abusos y atropellos que se sufren diariamente. Esto no es pura especulación, ya quedó demostrado en países como Australia, pues como cuenta D. Peter Singer en un reciente artículo (http://www.eldiario.es/zonacritica/Razones-legalizar-trabajo-sexual_6_582401760.html) también allí se pagaban sobornos a las autoridades, que fueron cortados de cuajo con una “legalización”.

    Ése y no otro es el motivo auténtico que tenemos los liberales que conocemos este sector por dentro (ahora, para evitar prejuicios, le puedo decir por qué lo conozco tan bien: he sido cliente y amigo de prostitutas durante 13 años y mi novia actualmente ejerce el oficio). No porque deseemos darle más poder a las autoridades, sino precisamente porque en estos momentos lo ejercen descontroladamente y buscamos ponerle coto. No queremos otorgarle, mediante la Ley, más potestades a los poderes públicos como afirma usted en su artículo sino muy al contrario, ante la constatación de una dura realidad en la que están actuando sin el freno de la Ley, esperamos imponer ésta para que hagan única y exclusivamente aquello que les esté reconocido por derecho. Es la base de todo Estado Liberal, al igual que cuando Juan Sin Tierra tuvo que aceptar las exigencias de los nobles que buscaban acotar su poder. Las prostitutas y sus aliados lo que queremos es muy simple: no ser discriminados, gozar del mismo respeto social y protección legal que el resto de ciudadanos, y para ello estamos dispuestos a asumir exactamente las mismas obligaciones y cargas… que serán mucho menores a las que actualmente soportamos. ¡Más que leyes para controlar a las prostitutas, queremos leyes que controlen a los poderes públicos! ¿Me entiende ahora?

    Para terminar decirte que sí, que efectivamente en el plano teórico lo que desearíamos sería una inhibición absoluta del poder coactivo del Estado. Es lo que se conoce como la despenalización (por si no lo sabías, la prostitución sí que está presente en el derecho español… únicamente en el código penal, arts 188 y 177 bis). Pero bueno, eso lo querría para las putas y para todos, pero hay que tener los pies en el suelo y ser consciente de que semejantes sueños oníricos no tienen visos de concretarse en el mundo real. Si no estás de acuerdo con la “legalización” de la prostitución (las comillas las empleo porque el término correcto sería regulación o reglamentación, ya que strictu sensu la prostitución no es ilegal y por tanto no se puede legalizar) me parece perfecto, y te emplazo a que expongas tus argumentos en contra pero esta vez seriamente, conociendo qué es lo que decimos y sobre todo por qué´lo hacemos.

    Saludos liberales.

  5. Cliente X 3 meses hace

    Me maravilla que hayáis publicado mi comentario, a pesar de ser liberales no me lo esperaba ya que lo habitual es que quienes contamos la prostitución desde dentro, en primera persona, seamos acallamos sistemáticamente.
    Por eso, como premio, quiero compartir con uds un vídeo en el que una trabajadora sexual habla de todas estas cosas que se han tratado en el artículo. Porque una imagen vale más que mil palabras:
    https://www.youtube.com/watch?v=dL4JFsP89Pg

    Y si lo deseáis puedo escribir un artículo para vuestra página como les comenté a los editores. Son muy pocos medios los que nos dan voz, y una web por humilde que sea ya es un significativo paso adelante.

    Gracias.

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