Liberalismo en el Uruguay, ¿ dónde está ?

Liberalismo en el Uruguay, ¿ dónde está ?
Liberalismo en el Uruguay
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Alfonso Vicente

Alfonso Vicente

Ingeniero en Computación por la Universidad de la República, aficionado a la filosofía y liberal por convicción, escribe desde Uruguay.
Alfonso Vicente

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Las grandes fuerzas políticas en Uruguay

Las tres grandes fuerzas políticas del Uruguay, en orden de adhesiones en la última elección, son el Frente Amplio (47,81 %), el Partido Nacional (30,88 %) y el Partido Colorado (12,89 %).

El Frente Amplio es una variopinta coalición de agrupaciones de izquierda, que va desde los comunistas “carnívoros” que apoyan incondicionalmente a los regímenes de Cuba y Venezuela, hasta los neo-socialistas que han aceptado la necesidad del libre mercado.

En la otra vereda se encuentra la actual oposición, que desde el Frente Amplio es llamada colectiva, y despectivamente “la derecha”.

En la oposición sin embargo hay facciones muy diversas tanto dentro del Partido Colorado como dentro del Partido Nacional.

¿  Dónde esta el liberalismo ?

Para alguien que ve la política uruguaya desde lejos, puede ser difícil responder a la pregunta ¿dónde está el liberalismo en Uruguay?

Y puede ser difícil también para muchos que la ven de cerca.

Uruguay no tiene un Partido Liberal operativo, y el liberalismo como filosofía política se puede encontrar únicamente en algunos sectores del Partido Nacional, pero sobre todo, del Partido Colorado.

Aún así, dentro del propio Partido Colorado, hay espacio para liberales y socialdemócratas, siendo la identificación partidaria más histórica que ideológica.

Liberales en Uruguay

Atendiendo a los resultados de las últimas elecciones, es válido preguntarse ¿hay tan pocos liberales en Uruguay?

El Partido Colorado y el Partido Nacional han marcado la historia del Uruguay, con hitos ineludibles como el caso de Fructuoso Rivera o José Batlle y Ordóñez en el Partido Colorado, y Aparicio Saravia, Luis Alberto de Herrera o Wilson Ferreira Aldunate en el Partido Nacional.

Esta impronta ha quedado grabada con tal fuerza en el imaginario colectivo, que muchos uruguayos suelen identificarse como batllistas, herreristas o wilsonistas.

Un problema asociado a estas identificaciones es que están lejos de ser definiciones ideológicas, al punto que puede llamarse batllista tanto un liberal como un socialdemócrata.

La herencia familiar o el compromiso juvenil

En muchas ocasiones la identificación partidaria es parte de una herencia familiar, o de un compromiso típicamente juvenil con una utopía socialista o comunista, pero cabe la pregunta ¿qué sucede cuando una persona escapa a este tipo de identificación fundamentalmente emocional?

Sea porque fue un frenteamplista que se ha desencantado de los últimos tres gobiernos, porque ideológicamente se considera un converso habiendo pasado “de la desmesura de la utopía redentora a la sobriedad del pensamiento liberal”, o simplemente porque es alguien que se ha formado una opinión a partir de la lectura en la soledad de su juicio, esta persona puede considerarse liberal pero no colorada, ni blanca, ni batllista, ni herrerista, ni wilsonista.

Una vez que esto sucede, fácilmente esta persona podrá reconocer las virtudes de todos esos héroes de los partidos, pero difícilmente llegue a identificar su ideología asociada al pensamiento de una persona.

Sin embargo, en Uruguay es frecuente apelar al argumento histórico en el discurso y en el debate político.

Y si bien todos podemos llegar a reconocer las virtudes, los méritos y los éxitos de los héroes de los partidos, no hay ley de las ciencias naturales ni de las ciencias sociales que expliquen de qué manera esas virtudes, méritos y éxitos gotean a través del tiempo para empapar, o acaso salpicar, a los candidatos del presente.

Jorge Batlle, el liberal más destacado

El liberal más destacado que hemos tenido en el Uruguay fue el ex-presidente Jorge Batlle, que pese a portar semejante apellido se identificaba como liberal.

Alguna vez dijo: “Soy liberal porque tuve un accidente austríaco… me choqué con Hayek”.

Jorge Batlle ha fallecido recientemente, y este hecho, además de la pérdida nacional que supone, ha vuelto a poner en el debate el significado de ser batllista, lo que para algunos supone una identificación con el ideario de los Batlle que llegaron a ser presidentes del Uruguay, desde Lorenzo hasta Jorge.

Otros, más cercanos a las ideas de Jorge Batlle y su lista 15, se denominan “quincistas”.

Un retorno a las ideas

En este escenario, es necesario en el discurso político uruguayo un retorno a las ideas, un acercamiento a los grandes partidos de Tocqueville que “adhieren a las ideas y no a los hombres”.

Será necesario que los candidatos se proclamen como representantes de una ideología bien definida, para evitarle al ciudadano el difícil arte de sublimar las ideas a partir de la historia, intentando encontrar el liberalismo en el riverismo, el batllismo, el herrerismo o el wilsonismo.

En la campaña de las últimas elecciones nacionales, el candidato del Partido Nacional Luis Lacalle Pou pareció haber entendido esto y basó su campaña más en las ideas que en la historia del partido.

Si bien no se definió ideológicamente por lo menos hubo un cambio en el foco del discurso, y los resultados parecen haber demostrado la utilidad de ese cambio de enfoque, que podría explicarse si se asume la existencia de una generación que dice: “menos historia y más ideas, señor candidato”.

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