Liberalización de la educación

Liberalización de la educación
The following two tabs change content below.
José Sanchis

José Sanchis

Libertario y antiestatista. Estudiando Ingeniería de las Tecnologías Industriales en la UPV.
José Sanchis

Últimas entradas de José Sanchis (ver todo)

Liberización de la educación

Es por todos bien sabido que cuando a un estatista se le dice que hay que privatizar la educación se echa las manos a la cabeza o interrumpe el diálogo al grito de “facha”.

Sus motivos son básicamente que la educación sería más cara y de menor calidad, pues las empresas no buscarían educar sino inflar la nota para que la gente estudiara allí (contra toda lógica) y que la educación se realizaría solo como capital humano, esto es, se educaría pensando en el mercado y no en la formación de personas.

Debate sobre el libre mercado

Para debatir el primer argumento, es fácil probar que los bienes y servicios que están en el libre mercado tienden a hacerse cada vez más buenos, más baratos y con un mayor volumen de demandantes, incluso en los básicos como la alimentación.

También es lógico saber que en el libre mercado, el que tiene el poder negociador es el consumidor y, por tanto, si los ciudadanos conservamos algo de racionalidad la calidad iría aumentando, pues las escuelas de baja calidad educativa quebrarían ante la pérdida de clientes.

La privatización

No obstante, vamos a suponer que así sea, que la privatización encarecería la educación y le quitaría su “universalidad” y su “igualdad”.

Lo que estos estatistas no entienden es que la privatización más importante no es la de la financiación, sino la de la gestión. Lo más importante no es quién la paga, sino cómo se gestiona.

Así pues si hubiera algún modelo que apueste por la liberalización de la educación (incluida su gestión) manteniendo la financiación estatal para garantizar la “universalidad” y el derecho de los más desfavorecidos los estatistas no deberían poner pegas.

¿Existe tal modelo? Por supuesto.

El cheque escolar

La educación basada en el cheque escolar [aquí] propuesto por Friedman ofrece un modelo tal que el Estado solo se encarga de financiar la educación, siendo la gestión realizada por “empresas” que deben buscar el mayor número de alumnos (para mayor beneficio y crecimiento del centro), las mejores técnicas educativas, los mejores docentes, etc.

Lo que se consigue con esto es introducir, por una parte, el pluralismo o la diversidad en la educación, ya que los padres (y los alumnos cuando tienen suficiente capacidad racional) eligen en qué, cómo y dónde quieren escolarizar a sus hijos y, puesto que cualquiera podría abrir una escuela, la educación estaría en continua evolución, adaptándose constantemente a los consumidores.

La competencia

Y por otra parte, la competencia (qué sana es y cuánto la odian los estatistas) tanto a nivel de centros, que competirán por tener la educación que más guste a los consumidores, como a nivel de docentes, que competirán por educar de la mejor forma para atraer alumnos y aumentar su salario (o bien con la negociación con el centro o bien por la competencia entre centros) e incluso de alumnos, ya que las mejores escuelas rechazarán al alumno que molesta y entorpece a los demás echándolo del centro y, si los alumnos son racionales, buscarán su mejor educación.

Conclusiones

En conclusión: la liberalización de la educación no tiene por qué implicar una educación para ricos ni afectar a la universalidad de esta. Prueba de esto es la educación del cheque escolar que incentiva el esfuerzo, la innovación y la calidad en la docencia.

3 Comentarios

  1. Anónimo Máximo 1 año hace

    Todo muy racional, pero no deja de resultarme más convincente esto (que toca asuntos referidos a leyes y racionalidades). Liberalismo para la educación, mejor que no:

    “Los profesores, los jueces, los médicos, tienen que ser funcionarios porque esa es la única garantía de su independencia (en el caso de los profesores, de su libertad de cátedra). De la independencia respecto de los poderes fácticos privados y de la independencia respecto del gobierno de turno. En el fondo, se trata de un requisito imprescindible de la separación de poderes, y por lo tanto, de eso a lo que llamamos Estado de Derecho. Es la garantía de la separación entre lo estatal y lo gubernamental. De lo contrario, la enseñanza sería adoctrinamiento gubernamental y la Justicia sería un brazo del gobierno. La sanidad, por su parte, estaría vendida a los intereses que los gobernantes pudieran tener en los laboratorios farmacéuticos, las casas de seguros o las fundaciones sanitarias privadas. Los profesores deben ser vitalicios incluso cuando sean malos profesores. Esa es la responsabilidad de los tribunales y de las legislaciones que los rigen: impedir que haya malos profesores. También existe, por supuesto, una cosa llamada inspección de servicios, que debería funcionar como tal y no como suele funcionar. Pero un profesor tiene que tener libertad de cátedra y para eso tiene que ser funcionario.

    De lo contrario, estaríamos vendiendo el universo de la enseñanza a los poderes privados más salvajes, como ocurre en el caso del periodismo, o sin ir más lejos, en el de la enseñanza concertada. Los periodistas no pueden ser independientes por mucho que se empeñen: serán siempre la voz de quien les puede despedir a causa de lo que digan o dejen de decir. Eso es lo que les ha convertido en un ejército de mercenarios. La cosa es gravísima, desde luego, porque con ello hemos vendido al reino feudal de lo privado algo tan consustancial a la Ilustración como es el uso público de la palabra y la libertad de expresión. En cuanto a la enseñanza concertada es, desde luego, el cáncer que nos ha llevado al desastre actual. Los colegios concertados han encontrado mil maneras de burlar la ley y filtrar la extracción social de sus alumnos exigiendo tasas y donaciones o declarando tener cubierta la ratio de alumnos prescrita. Ello ha abierto en el mundo de la enseñanza el abismo de las clases sociales, dejando a la enseñanza pública la parte más conflictiva. Mientras tanto, estamos pagando con nuestros impuestos una plantilla de profesores nombrados “a dedo” por empresas y sectas privadas, como si nunca hubiera existido la Ilustración y viviéramos de nuevo en el Medievo feudal.

    Todo en nombre de la libertad de los padres para elegir la enseñanza de sus hijos, como si la cuestión no fuera, más bien, exactamente la contraria: el derecho que deben de tener los hijos a librarse de los prejuicios y de la ideología de sus padres, gracias a un sistema de instrucción pública controlado por la sociedad civil mediante oposiciones y tribunales bien legislados. Los hijos no tienen por qué cargar sin protección alguna con el peso de haber tenido unos padres talibanes o testigos de Jehová o del Opus o de ETA. Hace ya mucho que existió algo llamado Revolución Francesa y que se comprendió que un sistema público de enseñanza servía precisamente para eso. En un colegio estatal los alumnos tienen profesores de izquierdas y de derechas, ateos y creyentes, homosexuales y heterosexuales, tienen profesoras con pelos en las axilas, profesores con corbata, hippies o pijos, en fin, tienen delante un material humano de lo más normal, porque ha sido elegido por tribunales independientes en virtud de su competencia en una determinada disciplina, y nadie tiene derecho a exigirles otra cosa que no sea precisamente la competencia para enseñarla. Bien sabido es que todo lo contrario ocurre en ese desierto de libertades que es la enseñanza privada y concertada.

    Por eso, estremece ver a gente coquetear con esa especie de enseñanza privada para pobres que reivindica la “autogestión” o el protagonismo de los padres en los centros de enseñanza, cuando no el derecho de los padres a educar a sus propios hijos, al margen de interferencias estatales. Es otro aspecto más de la misma confusión: pretendiendo luchar contra el Estado y el capitalismo, se acaba por extirpar los pocos vestigios de Ilustración se deja incólume, en cambio, lo que el Estado tiene de feudal.”

    Saludos.

  2. ximo brotons
    ximo brotons 1 año hace

    asi es, chaval. la libertad educativa es basica. yo estudie en una escuela privada que era una cooperativa de padres y profesores, en absoluto para ricos, sino de rentas medias e incluso bajas. los padres se comprometian, se esforzaban y elegian en libertad. todo el mundo se esforzaba y se autodisciplinaba. no era perfecto, pero era libre y funcionaba. como soy profesor del sistema publico puedo comparar, y no hay color. en españa en concreto el sistema publico actualmente es cuasi criminal, condenando al fracaso, al paro y al adoctrinamiento de izquierdas y marxista a buena parte de la juventud. triste pero cierto. el cheque escolar solo es un paso, en el fondo debemos reivindicar, desde el lado de los profesores, la libertad de empresa, la libertad de crear escuelas privadas para rentas medias y bajas, junto a los padres responsables. libertad y responsabilidad., debemos recuperar la pujanza y libertad de la sociedad civil, sin delegar nuestras responsabilidades en el estado.

  3. pululante 1 año hace

    Como muestra de la “libertad” de los temarios que imponen nuestros políticos en la escuela pública, un botón:
    https://pbs.twimg.com/media/ChsPh-sXEAAwiy1.jpg

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Suscríbete al newsletter del CdV

Si quieres estar al tanto sobre todo lo que se organiza desde las trincheras (actividades, cenas, conferencias, reuniones, etc.), no dudes en suscribirte a nuestro newsletter.

Email
Nombre
Apellidos
¿En qué puedo colaborar con el Club?
Teléfono
Secure and Spam free...