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Los liberales frente al independentismo

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Jordi Patau

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Consultor de negocio y asesor financiero de PYMES Ingeniero y MBA por el IESE.
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Tal como explicó el periodista e historiador Fernando Diaz Villanueva en la presentación del Club de los Viernes en Barcelona, el nacionalismo, tal como lo conocemos, es totalmente contrario a la libertad individual. Y es que el nacionalismo ha sido muy útil a los políticos. Les ha servido para señalar a los individuos, marcar a los “nuestros” frente a los “otros”. Victimizar a los “nuestros”  frente a un enemigo (“Madrid” en el caso catalán) y autoproclamarse como único defensor de la nación.

Para que el argumento nacionalista sea creíble es necesario imponer, homogeneizar a la sociedad con una lengua común (llamada “propia”), unas costumbres, una cultura y una historia (en casos más extremos una religión o una raza). En eso consistía el “Plan 2000” de Pujol. […]

1 Comentario

  1. JOSE ANTONIO PADILLA RIBERO 6 meses hace

    Estoy totalmente de acuerdo. Un liberal no puede estar al lado de un dictador ni apoyar una dictadura, aunque sea dictablanda. Sea de la catadura que sea; ni estar al lado de sus personajes cercanos, de los que viven enquistados, parasitarios, en ella y sus aledaños, como excrecencia social y política propia de toda dictadura.No. Ese no es el sitio de un liberal, haciendo bueno lo que nos anula como seres inteligentes.
    El primer problema no es el nacionalismo, ni sus mentiras (Cataluña nunca fue un Estado, ni se le ha robado ninguna libertad, ni nunca existió el reino de Cataluña ni de los Países Catalanes, mentira pura, sin ambages). Son, naturalmente, un problema desde su definición hasta su retorcido y supuesto encaje en un etéreo espacio emocional, romántico. Pero un primer problema son los nacionalistas. Y, problema mayor, quienes los votan y/o crean las condiciones -voluntaria o premeditadamente, con felonía- para que puedan abducir y parasitar una sociedad. Hitler, como se sabe, llegó al poder tras dos elecciones (en la primera, incluso tuvo más votos que en la segunda y definitiva que le aupó a la Cancillería).
    Aquí en España, en Cataluña, llega la sinrazón al poder, por la fuerza de los votos, sí, pero cabalgando un caballo desbocado que azuzan -por dejadez y por corrupción moral de las elites sin perder de vista el posible beneficio-, “los mejores” de la casa nacional, los más extremistas y marginales de la sociedad catalana -parias asaltacasas, gentes que hasta ayer no tenían oficio ni beneficio, vagos profesionales, que vivían de las migajas públicas por ser supuestamente pobres y sin trabajo-, en un ejercicio de suicidio inexplicable entre personas, elites privilegiadas de la vieja y tradicional burguesía catalana que presumen de (más) avanzadas y (más) modernas. Corrupción moral, sin duda.
    La pregunta es:¿porqué se ha dejado que se llegue a este estado? ¿Quién ha alimentado a este monstruo?
    Sólo la indigencia moral de nuestros políticos, desde Felipe González hasta Rodríguez Zapatero y en cierto sentido, hasta Mariano Rajoy, ha ocasionado que se creara una finca particular en Cataluña, favoreciendo la conformación de un régimen en toda regla, predador de adhesiones inquebrantables del color de las monedas, con la eficacia de la mentira y la creación de un orden legal propio paralelo, con una supuesta transgresión de las leyes que nos exigen cumplir pero que ellos supuestamente transgreden diariamente porque les sale gratis, dirigido por una camarilla exclusiva y endogámica, bajo políticas xenófobas y manipuladoras, con la predeterminación activa, nada inocente, de un vía que transcurre desde la escuela más básica hasta el elitismo más castrante de una Universidad que es fábrica de seres adictos y fanáticos.
    Instituciones éstas, y otras (cívicas, sociales, políticas, ¡sindicales!) del tejido social y económico, cooptadas para el régimen en base a la “pela”, para no perder subvenciones y privilegios. Y todo ello con la vista gorda de nuestros próceres nacionales españoles, de izquierda (socialistas 6 legislaturas) y de derecha (PP 4 legislaturas).
    Vista gorda practicada en todos los sentidos: políticos, culturales, sociales y deportivos por absoluto abandono del Estado, sin control, con miseria moral, por réditos políticos egoístas; nuestra mejor sociedad y su futuro a cambio de beneficios privados, políticos e inmediatos.
    La cohesión de una nación, la armonía social y cultural, tesoro moral y legado de unos hombres y mujeres que hicieron/hicimos posible el milagro de la transición y la gran obra de sacar adelante a España con sus luces y sus sombras del pasado, sí, pero con mucho amor, sin límites en el esfuerzo y sin mirar el coste, vendida por una miserable bolsa de votos, un rédito material, particular, de un casta privilegiada.
    Dicen continuamente que les robamos. Dicen que pisoteamos su idioma (co0mo si no fuera patrimonio de todos).Para la Cataluña oficial no existe Dalí por no ser nacionalista, por ejemplo. Y desde el Estado se han callado, en vez de organizar una retrospectiva en Cataluña. A Samaranch le han borrado el nombre de un monumento por ser franquista, dicen sin asomo de pudor ésto del hombre que situó a Barcelona en el mundo, con los Juegos Olímpicos (que pagamos todos los españoles y les hicimos una Barcelona nueva)..
    Han estado, desde los años ochenta del siglo XX, eliminada toda capacidad del Estado de contrarrestar la propaganda que venden bajo la apariencia de información (allí no existe, desde los medios públicos, la comunicación como la conocemos los demócratas, todos los medios de titularidad catalana están subvencionados/comprados por los nacionalistas que incluso les animan a hacer editoriales conjuntos salidos desde la Generalidad).. Propaganda naturalmente pagada con el dinero que no es de ellos, con el dinero de todos los catalanes y españoles, dinero cautivo de todos para la opción de unos pocos (cada vez menos, afortunadamente) dinero que no engrosa otras partidas sociales y culturales.
    Se ha consentido que no exista la palabra España en su acepción cultural, social y cohesionadora, en Cataluña. Se han consentido atropellos (i)legales al idioma oficial, que habla la inmensa mayoría, sobre todo en las ciudades más importantes y sus áreas metropolitanas, donde están la mayoría de inmigrantes, los más necesitados de un programa de idioma materno respetuoso. Otro abandono por parte del Estado..
    En Cataluña, a poco que se observe sin pasión y sin prejuicios, enseguida se detecta que probablemente se conculcan muchas leyes a diario, de manera oficial, con escarnio y befa, desde hace muchos años, impunemente (incluso ahora, que están intentando una especie de golpe de estado casi de manual, lo que les haría reos, a los dirigentes principales, de un delito de sedición. Aunque esto no se diga oficialmente. Pero en un pàís fuerte -que no se empeñe en destruirse a diario como España-, con Gobierno y oposición responsables, con verdadero sentido de estado, se habría acabado a las primeras de cambio estas veleidades y atropellos; y se habría puesto en las manos de la Justicia a tantos reos y tantos “patriotas de salón”). Se inculcan por diversas vías y por muchas personas (elites políticas privilegiadas y felonas, de esta comunidad, que cuenta con la mayor inflación de cargos para los suyos y también para los socialistas semi/casi/nacionalistas (que si, pero, bueno, puede, si no, lo vamos viendo…), y a quienes se provee con los mayores sueldos y beneficios de todas las autonomías, por encima de lejos, de los sueldos oficiales) que utilizan la dejadez y abandono del Estado. dejadez y abandono que interpretan, interesadamente, como debilidad y como ancestral miedo desde Madrit a “fabricar más nacionalistas”.
    Por último, estas elites has transgredido cualquier tipo de fundamento ético y moral al fabricar alevosamente un enemigo al que aplicarle, manipuladora y sistemáticamente todos los males y todas las maldades. Así están en las poltronas gratis disfrutando de todas las prebendas del poder, sin ninguno de sus condicionantes, lo que hace que se ahorren/ahorraran dar cuentas a sus electores y opinión pública de una tan mala gestión, tan manirrota, tan anti-progreso, que ha llevado a Cataluña a la mayor de las ruinas hasta alcanzar el mayor déficit y la consiguiente bancarrota que tardarán años en recuperar, por la aventura suicida de unas camarillas ineptas y deshumanizadas, que eso es lo que es el nacionalismo.
    Sin máscaras y sin artificios.
    Por ello, aquí, un liberal está más perdido que un pulpo en un garaje.

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