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Monopolios no, gracias

Monopolios no, gracias
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Luis Carlos Parra

Luis Carlos Parra

Estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones Vallisoletano.
Luis Carlos Parra

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Es de justicia que al descubridor de algo concreto se le recompense en función del valor “del algo” descubierto.

Bajo esta premisa, los Estados “modernos” inventaron la fórmula de conceder monopolios temporales (patentes) a los descubridores “primeros”, de esta forma, esos descubridores podrían producir, en exclusiva, ese producto y ser, de esa forma, recompensados. La idea de partida es buena, recompensar al descubridor y fomentar el desarrollo y el progreso. La ejecución, sin embargo, es nefasta. Es nefasta porque se basa en crear un monopolio artificial por parte del Estado en favor de uno o un conjunto de individuos, es nefasta porque no tiene en cuenta la pérdida de eficiencia social que ello genera y es nefasta, sobre todo, porque constituye una violación de las libertades humanas.

Imagen cedida por el usuario de Twitter @Anarchyball.

Imagen de la que me sirvo para hacer una ilustración satírica a estos respectos, cedida por el usuario de Twitter @Anarchyball.

Gracias a este método, el Estado decide si una persona puede o no puede producir algo, si puede o no puede transformar su propiedad libremente hacia algo de mayor valor añadido teniendo simplemente en cuenta cuanto hace desde que a otro individuo se le ocurrió una idea sumamente similar. Básicamente, es otro de esos métodos que el estado utiliza para decirte que puedes y no puedes hacer y que puedes o no puedes hacer con tu propiedad.

Todo esto lo hace, como decía al principio, para recompensar a ese primer descubridor. Pero, ¿esto se puede hacer de alguna otra forma? Si pensamos que es el Estado el que lo debe organizar desde las cúpulas del poder político no, si pensamos que la libre actuación del conjunto de los individuos (mercado) el que debe hacerlo si. El mercado libre se encargaría de recompensarlo, y lo haría en función del valor, lo haría porque tu tienes la libertad de no contarle a nadie tu idea hasta que no te recompensen como crees que deberían (oferta de la idea) en función de cuánto están dispuestos a dar otros individuos para conocer tu idea (demanda de la idea). Esto lo que haría es recompensar evitando una producción monopólica (liberal-libertarismo) porque tampoco contamos con que en el mundo actual varios conjuntos de individuos, en muchas ocasiones, emprenden líneas de investigación paralelas, lo cual hace que todavía sea más antisocial la concesión de la patente.

Se ha entendido como una grave urgencia las patentes farmacéuticas, dado que la concesión de estas en muchas ocasiones implica que sólo las personas con altas rentas pueden acceder a esos productos farmacéuticos (socialdemocracia). Para evitarlo hay colectivos que reclaman la expropiación de patentes para que el Estado lo produzca monopólicamente y lo distribuya libremente a cambio de la amenaza fiscal coactiva contra el resto de individuos para que, finalmente, el Estado lo produzca de forma ineficiente (como suele hacer) y produzca el inevitable final de la escasez del producto (socialismo).

En resumen, en la medida liberal-libertaria el descubridor es recompensado y el mercado libre establece precios asequibles para los ciudadanos, la medida socialdemócrata establece un monopolio artificial en manos privadas, la pérdida de eficiencia que la ausencia de competencia genera y la restricción extrema de acceso lo acompaña, y en la socialista el Estado se hace único productor monopólico de ese producto para derivar en la escasez del mismo (pongamos de ejemplo de resultado de producción estatal el pescado en Cuba, como nos recordó hace algún tiempo el gran periodista e historiador Fernando Díaz Villanueva).

Como en la mayoría de ocasiones la libertad es la repuesta.

4 Comentarios

  1. Ángel Manuel García Carmona 2 años hace

    Tal y como manifiesta el autor en sus primeras líneas, es de justicia recompensar al descubridor o inventor de algo. Ahora bien, no hace falta conceder monopolios al respecto, ya que no solo quebrantamos la necesidad competitiva del mercado, sino que podemos frenar avances científico-tecnológicos a estos respectos derivados, bien de los elevados costes o de la escasez (sería lo evidente ante una sistemática socialista).

    Así pues, el concepto de patente más deseable no sería otro que un mero reconocimiento de autoría, con unos postulados similares a los de las licencias de software.

    Para concluir, felicito al autor del artículo no solo por estar de acuerdo con él en la práctica totalidad, sino por la calidad del texto.

    • Luis Carlos Parra Autor
      Luis Carlos Parra 2 años hace

      Muchas gracias por el comentario y por la felicitación ; )

  2. De acuerdo con que la propiedad intelectual solo nos ha restrasado y es, en realidad, injusta. Supongo que la propuesta del autor es abolirla – cosa con la que, al final, estoy de acuerdo – pero creo que el primer paso es “otorgársela a los consumidores”. Es decir, generamos marco legal en el que los consumidores puedan quejarse si una copia se les vende. Por ejemplo, si yo quería comer Burge King, pero otro restaurante decidió usar ese nombre y me vende algo que, en realidad, no es EL Burger King que yo quiero, podría ir a reclamar. Si el verdadero Burger King tuviese el monopolio, estamos perdiendo empleos que pudieron ser generados por los mismos procesos de mercado.

    • Luis Carlos Parra Autor
      Luis Carlos Parra 2 años hace

      Gracias por el comentario.
      Mi intención es contra el sistema de patentes, no contra las marcas.

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