Orwell tenía razón, Andalucía quiere ser un Gran Hermano fiscal

Orwell tenía razón, Andalucía quiere ser un Gran Hermano fiscal
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Patricia Malagón Arroyo

Patricia Malagón Arroyo

Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Marketing, diseño y Publicidad. Pasé por las filas de ABC y Expansión.
Patricia Malagón Arroyo

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George Orwell escribió entre 1947 y 1948 una de las mejores novelas de todo el siglo XX, ‘1984’. El escritor británico introdujo el concepto del Estado como un ‘Gran Hermano’ que todo lo ve, un ente omnipresente que vigila a los ciudadanos con fines represivos.

Pero tal y como reza el refranero popular, la realidad supera a la ficción. La Junta de Andalucía quiere convertirse en todo un ‘Gran Hermano’ fiscal para evitar los traslados ficticios de sus ciudadanos a otras Comunidades Autónomas.

¿De qué huyen los andaluces? Del elevado Impuesto de Sucesiones y Donaciones, conocido como el ‘impuesto a la muerte’.

Este tributo lo que hace es cobrar a los herederos por los bienes heredados, que en su momento ya tributaron. Cuando alguien compra un bien inmueble paga impuestos, cuando alguien ahorra dinero paga impuestos (si las ganancias no estuvieran reguladas sería dinero negro). Es decir, todos los bienes que una persona gana durante su vida han tributado en las arcas del Estado.

Sin embargo, este Estado megalómano y chupóptero no le basta con cobrar impuestos una vez. Sino que cuando alguien hereda un bien tiene que volver a pagar para poder quedarse con él. O lo que es mismo si tus padres tienen una casa en propiedad y te la dejan en herencia tienes que volver a tributar. Se tributa dos veces la misma cosa, un robo fiscal en toda regla.

Este impuesto existe en toda España, pero son las CCAA las que regulan las bonificaciones. De esta manera, en Andalucía una herencia de 800.000 euros tendría que pagar 165.000, mientras que en Madrid por la misma herencia se pagan 1.500 euros. Esto en el caso de que se herede de padres a hijos, si se hereda de tíos a sobrinos u otros grados el precio se dispara.

Debido a este abuso fiscal, los andaluces buscan trasladar su residencia a otra CCAA y así ahorrarse este impuesto, que es probablemente el más injusto de toda la tributación española.

La voracidad del Estado, su tamaño descomunal y el continúo ataque a las libertades que viven los ciudadanos, ha hecho que Andalucía se convierta en un gobierno Orwelliano. Vigilará los movimientos de sus ciudadanos y por qué se trasladan de domicilio, ya ni puedes morir tranquilo.

Lo que más miedo ya, no es solo el tributo abusivo e injustificado, sino el hecho del estado policial y represivo que pretende controlar los movimientos de sus ciudadanos con el único fin de seguir absorbiendo su riqueza para poder mantenerse. Un Estado incapaz de controlar el gasto y aumentar la libertad, un Estado que quita a cada ciudadano más de la mitad de lo que gana al año, un estado al que a lo largo de nuestra vida aportamos de media 635.000 euros en tributos. Pero sigue siendo poco, porque este sistema sino se reforma terminará devorando a cada contribuyente para poder seguir manteniéndose. Como hacía el Conde Drácula con la sangre, sino la bebía no podía vivir.

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