Patrón busca buen Amo

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Ignacio Blanco

Ignacio Blanco

Licenciado en Ciencias Económicas, Licenciado en Derecho, Postgrado en Finanzas por la Universidad de Wisconsin. Trabajó en Morgan Stanley, como director de empresas participadas de importante family office. Autor de publicaciones relacionadas con el mundo financiero. Actualmente es socio fundador y mayoritario de despacho de abogados con sedes en Asturias y Valladolid cuya especialidad son las reestructuraciones empresariales.
Ignacio Blanco

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Patrón busca buen amo

Es curioso como muchos buscan la solución a sus problemas en el estado, cuando es el estado el que se mantiene a costa de nosotros.

Pero es preocupante que algunos empresarios y directivos de grandes multinacionales sean los que invoquen las bondades del estado para solucionar los problemas de todos, incluidos los suyos propios.

Inversión pública en infraestructuras

Son muchas las declaraciones en medios de comunicación de representantes empresariales clamando por una mayor inversión pública en infraestructuras como si no tuviéramos depuradoras o regasificadoras paradas, una de las mejores redes de carreteras europeas con autopistas que llegan a todas partes, la mayor red Europea de AVE, superpuertos como El Musel infrautilizados o un aeropuerto vacío en cada pueblo, que cuenta también con su oportuno pabellón de deportes, palacio de congresos, museo y centro de interpretación vacío.

Se pide más dinero en presupuestos, como si se destinara poco en ayudas y subvenciones empresariales que vienen a suponer una partida muy sustancial de lo que se recauda en impuesto de sociedades.

Las subvenciones empresariales

No debiera destinarse nada a subvencionar actividades empresariales, pues ni la administración sabe gestionar, ni conoce cuál será el sector que mayor valor aportará a nuestra economía y porque la subvención suele ayudar al ineficiente castigando al eficiente, coincidiendo en esto con la célebre frase de Ronald Reagan “Si algo se mueve ponle impuestos, si sigue moviéndose regúlalo y si deja de moverse subvenciónalo”.

Es esta filosofía de inversión pública alocada, ese falso capitalismo, denominado de amiguetes, en el que empresa y administración se acercan demasiado, una parte importante de la crisis que nuestro país está comenzando a superar, a pesar del gobierno.

Una crisis de derroche público, fomentada desde algunos estamentos empresariales, cuando precisamente debieran ser estos quienes lo combatieran.

El estado y los colectivos de empresarios

Las recientes declaraciones de Enrique Macián, Presidente de Dupont Ibérica para España y Portugal, cuando afirma que “El Banco Central Europeo está agotando sus recursos. Ya no le queda mucho. Se necesita más política fiscal e inversión en obras públicas.”, o de Pedro Luis Fernandez, Presidente de FADE, cuando dice que “El Gobierno asturiano «tiene una vocación clara y decidida de apoyo al empresario», aunque luego las partidas presupuestarias y «los dineros» sean «escasos»”, uno piensa que está todo perdido, porque lo que viene a significar esta danza de la lluvia en pos del maná estatal en forma de partidas presupuestarias, es que aquéllos que deberían ser punta de lanza del desarrollo económico de nuestro país recurren a quién es un freno para ello.

Estas declaraciones vienen a pedir intervención estatal.

Vienen a pedir que la administración actúe como recaudadora contra el resto de ciudadanos para destinar los recursos públicos hacia un concreto colectivo de empresarios, que no serán todos, sino precisamente esas grandes empresas que suelen resultar privilegiadas en sus relaciones con la administración.

Los bancos centrales

Dice el Sr. Macián que al Banco Central Europeo se le agotan los recursos, cuando los tres mayores bancos centrales (EE.UU., Europa y Japón) han creado la mitad de la masa monetaria de toda su historia en los últimos ocho años sin resultados en la mejora económica general, ni particular de los ciudadanos, disparándose al tiempo en endeudamiento de todos estos países que ven como los intereses de la deuda emitida les impide atender verdaderas demandas sociales.

Esta época se valora históricamente como una de las mayores locuras monetarias de nuestra historia económica y lo pagarán las próximas generaciones, que no han podido decidir sobre la carga que les estamos dejando.

Estas próximas generaciones estarán en todo su derecho para no asumir las alocadas obligaciones que les dejamos y que nos les han deparado beneficio alguno.

La deuda de las familias

Dice el Sr. Macián que las familias están muy endeudadas, cuando es precisamente la parte privada de la economía española la que ha reducido su deuda en 300.000 millones de euros al tiempo que la parte pública la incrementaba en 700.000 millones.

El incremento del endeudamiento de las familias parece producirse indirectamente a través de la administración y no directamente por las familias como apunta el directivo.

Los salarios

Dice el Sr. Macián que las familias requieren de mayores salarios, que me parece muy bien siempre que sean reales, pero parece pretender que sean dictadas por algún burócrata, acogiendo la política Bolivariana de subidas de sueldo por decreto.

Algo que como hemos visto en Venezuela resulta en un empobrecimiento general de la población.

Una propuesta, ciertamente descabellada, cuando en su condición de Director General de una Multinacional, sabe que sin resultados positivos que acompañen no puede haber revisión de salarios si se pretende la supervivencia de la empresa.

En todo caso, puede paliar parte de este problema mejorando la retribución de todos los empleados a su cargo, que no son pocos.

Sin patrón y sin amo

En fin, que con Patrón que busca Amo es mejor vivir sin Patrón y sin Amo.

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