Políticos recetando medicamentos. ¿Dónde están mis pastillas?

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Antonio Broncano

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Los medicamentos de la farmacia

En los últimos años, algunos andaluces nos hemos acercado a la farmacia con nuestra tarjeta de la seguridad social y nos hemos percatado de que el farmacéutico nos dispensó un medicamento diferente del que nos suele dar habitualmente.

Muchas veces son medicamentos de otras marcas y laboratorios cuyos nombres jamás hemos escuchado.

¿Nos estará estafando el farmacéutico?

¿Este medicamento funcionará igual que el de siempre?

Pues sí, funciona igual, si lo adquiere en una farmacia que no esté ubicada en la Comunidad Autónoma de Andalucía pues en esta comunidad los políticos han hecho de la suyas.

Prescribir un medicamento

Dejen que les ponga primero en situación ¿cómo se prescribe y dispensa un medicamento? Cuando cualquiera de nosotros acude a la consulta médica de la seguridad social, el doctor nos realiza un diagnóstico adecuado para la dolencia que nos afecta.

Después, nos hace una receta en papel o vía electrónica de un medicamento que trata dicha dolencia.

Aquí radica el tema.

El médico puede prescribir el medicamento de dos formas:

1- La primera es por marca, es decir, nos escribe el medicamento con el nombre comercial como Espidifen o Nolotil.

En este caso, cuando acudamos a nuestra farmacia habitual, el farmacéutico nos dará ese medicamento concreto.

2- La segunda forma es anotando el nombre del principio activo o fármaco con su dosis y forma de administración correspondiente, sin alusión a ninguna marca.

En este caso, el farmacéutico nos dará un medicamento de menor precio que haya en su establecimiento y en caso de igualdad de precio, el genérico si lo hubiere.

Esta es la forma más habitual de recetar medicamentos en la seguridad social.

El caso de Andalucía

Entonces ¿qué ocurre en Andalucía? Pues cuando llevamos una receta prescrita con el principio activo, el farmacéutico no nos dará el medicamento genérico más barato que posea, sino el establecido en una subasta por la Junta de Andalucía.

En definitiva, nuestros gobernantes quieren ser sanitarios.

La subasta de medicamentos pretende ser una medida de ahorro ante el inmenso gasto farmacéutico que hay en este país mediante el cual la Junta de Andalucía determina que laboratorio pueden comerciar con sus medicamentos y cuales son dispensables.

Esta medida se implantó en el año 2012 y está en vigor desde entonces.

En la práctica están distribuyendo medicamentos de pésima calidad que no cumplen la legislación vigente en esta materia.

Los principales laboratorios que suministran medicamentos bajo este sistema son Aristo, Vir, Krka, y Ranbaxy, este último vetado por los Estados Unidos.

Políticos jugando ser médicos

Algunos políticos, como el señor Juan Manuel Moreno Bonilla, diputado en el parlamento de Andalucía y líder del grupo del Partido Popular en dicho parlamento, acusaba al gobierno de la Junta de Andalucía de estar dejando en manos del mercado asuntos tan importantes como el de la salud.

Pero ni mucho menos es así, la subasta de medicamentos impulsada por el gobierno del Partido Socialista no es más que la culminación de la planificación estatal en materia sanitaria, están dictando que medicamentos se deben usar.

Algunos pensarán si de verdad es una medida de ahorro pero no se dejen engañar, hay muchos pacientes que vuelven a las consultas médicas para que les cambien la medicación ya que no les trata bien las enfermedades como la hipertensión arterial o la diabetes.

La junta no consigue contener el gasto farmacéutico

Por otro lado, los farmacéuticos también son perjudicados, si prefieren dar un medicamento distinto a su paciente y ese medicamento no está establecido en la subasta, este no recibirá el coste completo del medicamento.

También se están dando casos de fallos en la adherencia a los tratamientos con las consecuentes recaídas y agravamientos de las enfermedades así como problemas de desabastecimientos los cuales están siendo terriblemente frecuentes.

Y en términos económicos, la Junta no es capaz de contener el ya desorbitado gasto farmacéutico.

Desde que se implantó la medida en el año 2012 el gasto farmacéutico solo se ha contenido en 413 millones de euros; solo en 2016 se ha ahorrado 140 millones de euros, según fuentes del Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e igualdad y de la propia Junta de Andalucía.

¿Cuál es la solución? Una solución liberal

Ante esta situación fruto de la costumbre que tienen los políticos de centralizar los recursos y atajar los problemas mediante intervencionismo económico; ¿qué solución nos queda?

¿Volver al sistema anterior a la subasta? Pues no… Liberalicemos el sector, no permitamos que los políticos dicten lo que debemos consumir o no, que los médicos receten y los farmacéuticos dispensen lo que crean conveniente.

Como medida de ahorro para el gasto sanitario, se debería hacer compatible la elección entre el sistema sanitario público y privado en esta materia como ocurre en otros países de Europa, es decir, universalizar el sistema de MUFACE que no se ve afectado por la subasta al poder, sus usuarios, escoger entre el sistema público y el privado.

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