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Sistema electoral, proporcionalidad y favoritismo

Sistema electoral, proporcionalidad y favoritismo
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Manuel Fuente Bayón

Economista y auditor.

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Constitución del 1978

Nuestra Constitución actual nace en 1978, un periodo histórico, lleno de incertidumbres y anhelos.

De esa Constitución, imperfecta, casi han pasado 40 años.

Nos ha permitido vivir de una forma aceptable pero, hoy en día, a pesar de una necesidad de cambio, tanto en la estructura del Estado como en otros muchos aspectos de la misma, nuestros políticos no tienen el espíritu de aquella época para hacerlo.

En aquellos años, a los jóvenes con inquietudes, nos explicaban que, para que existiese democracia, debían darse tres circunstancias:

  1. Libertad individual. Facultad natural que tienen las personas de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
  2. Formación de las personas. Preparación intelectual, moral o profesional.
  3. Capacidad económica para una vida digna. Oportunidad de desarrollar un trabajo para satisfacer sus necesidades, ejecutar sus aspiraciones normales, y contar con unos medios de previsión.

Podemos analizar la salud democrática de una sociedad por el nivel de cada una de las anteriores premisas.

Los partidos políticos surgidos en aquellas circunstancias, trataron de ser fuertes con un sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas.

Para ello, necesitaban también medios económicos, lo que dio lugar a la corrupción.

Esta situación hizo que se encerrasen en mismos, lo que dio lugar a la casta política.

Jóvenes, que sin ningún mérito, suben dentro del partido en base a su lealtad a la estructura del partido.

Este enviciamiento del sistema da lugar a que algunos se creen que, cuando se vota a un determinado partido político (por ejemplo al PP) se le vota a ellos (es decir, a Rajoy).

Sistema electoral

Todo esto nos lleva a que es necesario acabar con un sistema electoral viciado.

Tenemos que tener la posibilidad de poder elegir a nuestros líderes y de apartar a los que consideramos inadecuados.

Necesitamos que nos representen personas, no partidos políticos, y que ese representante responda ante sus electores, no ante su partido político.

Debemos modificar algunas cosas del sistema proporcional de listas cerradas (Sistema d’Hondt) con una identificación de los candidatos con distritos electorales más pequeños.

Propuesta para un nuevo sistema electoral

Mi propuesta para hacer compatible esta apertura con el sistema electoral actual, es la siguiente:

  • Para una elección de 350 diputados nacionales, se divide el país en 350 distritos, con número de población similar. Cada partido designa un candidato por distrito. Si en España tenemos una población de 46.438.422 habitantes, deberíamos hacer distritos de unos 133.000 habitantes cada uno, aunque el tamaño de cada uno de ellos podría variar. Por ejemplo, podríamos tener distritos de 100.000 a 170.000 habitantes.
  •  Dar la posibilidad que los votantes pudieran elegir un partido, sin necesidad de elegir al candidato de ese partido que se presenta por su distrito.
  • El cómputo de votos se haría a nivel nacional, por partidos, y la distribución de diputados seria en función del Sistema d’Hondt aplicado a nivel nacional. La designación de los diputados sería de acuerdo al porcentaje de votos obtenidos por cada diputado con respecto al total de electores del distrito por el que se presenta (tendríamos en cuenta la abstención). En el caso de que llegásemos a organizar el Estado como un sistema federal, el cómputo para aplicar el Sistema d’Hondt, podía ser el estado federal o autonomía.
  • Excluir las candidaturas que no lleguen al 3%, salvo en las circunscripciones que saquen mayoría.
  • Los distritos con un porcentaje de abstención más votos en blanco superior al 50%, pierden su representante, y se descuenta del número total de escaños del Congreso, es decir, en vez de 350, quedarían 349, o menos. Los candidatos de ese distrito no pueden ser elegidos.

Con esta fórmula, un candidato molesto podría quedar fuera del hemiciclo, y conseguiríamos que los partidos se esforzasen en seleccionar buenos candidatos.

Resultados electorales

Aplicando este sistema, los resultados de las últimas elecciones hubiesen sido los siguientes:

Candidaturas

Votos

%

Diputados Obtenidos
con el sistema actual

Diputados Calculados con circunscripción única

Diputados Calculados con circunscripción autonómica

PP

7.906.185

33,03%

137

120

123

PSOE

5.424.709

22,66%

85

83

81

PODEMOS

5.049.734

21,10%

71

77

76

C’s

3.123.769

13,05%

32

47

44

ERC-CATSÍ

629.294

2,63%

9

9

11

CDC

481.839

2,01%

8

7

8

EAJ-PNV

286.215

1,20%

5

4

4

EH Bildu

184.092

0,77%

2

2

2

CCa-PNC

78.080

0,33%

1

1

1

23.448.765

350

350

350

La razón de este desajuste entre los votos obtenidos actualmente y los que resultarían del sistema propuesto, es debido a la ponderación que da el sistema actual a las provincias con población pequeña (Soria, Teruel, Segovia, Ávila, Palencia, Zamora) con respecto a las grandes (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Alicante, Málaga).

Conclusiones

Esta propuesta es compatible con diversos ajustes: buscar una fórmula que prime al ganador, reducir el número de distritos para dar más posibilidades de elección a los segundos candidatos de los distritos, etc.

 Para una reforma electoral como esta es necesario modificar la Constitución, que ahora establece la provincia como circunscripción electoral.

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