Un Gigante ImPPasible y sus promesas

Un Gigante ImPPasible y sus promesas
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Francisco Rubio-Valera Castillo

Francisco Rubio-Valera Castillo

Filólogo, profesor de inglés y escritor.
Francisco Rubio-Valera Castillo

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Cuando en 2011, desesperados con el desastre histórico que fueron las dos legislaturas de José Luís Rodríguez Zapatero, los españoles dimos nuestro voto al Partido Popular, esperamos esperanzados a que todo cambiara.

Poco cambió.

Las promesas de bajadas de impuestos fueron sustituidas por subidas fortísimas.

Montoro subía a diestro y siniestro IVAs, IRPFs, congelaba sueldos y quitaba pagas extras.

Sólo unas semanas antes, el mismo señor nos explicaba condescendientemente que el subir los impuestos sería contraproducente y que los bajaría para recaudar más.

Mariano Rajoy, en su primera intervención parlamentaria, le callaba la bocaza a un proetarra que dijo alguna barbaridad.

Todo pintaba bien.

La Ley de Memoria Histórica, que removió tumbas y reabrió heridas entre compatriotas por cosas que casi ninguno de los que estamos aquí hicimos (Santiago Carrillo padre sí, y a mucha honra… por cierto, miren la foto de Pablo Iglesias fumando con él) reavivaba odios entre los españoles.

La Ley del Aborto permitía que menores de edad pudieran abortar sin tener que decirlo a sus tutores legales.

El PP prometió acabar con esa barbaridad.

El partido EH Bildu, declarado parte de ETA por el Tribunal Supremo y declarado legal por el Tribunal Constitucional (sin ser su competencia, prevaricando y obedeciendo a un pacto de ZP con la banda terrorista) pasaba concurrir a las elecciones. El Partido Popular también iba a remediar esta ignominia.

El prestigio internacional de España, otrora altísimo (a punto de entrar en el G8; el Presidente del Gobierno invitado a la casa del Presidente de EEUU), se encontraba denostado debido a insultos (ZP sin levantarse al paso de la bandera estadounidense, Moratinos cerdeando con Hugo Chávez), compromisos incumplidos (Zapatero retiró abruptamente las tropas españolas de Irak, ocasionando un grave perjuicio a nuestros aliados) y una infinidad de desatinos. También los Populares” enmendarían esto.

Las acciones socialistas contra la crisis económica (5 millones de parados) contaron con remedios como el Plan E, la negación de la crisis y la compra de deuda nacional griega, calificada por el Presidente Zapatero como un gran negocio. El Partido Popular haría una reforma laboral que paliaría este desastre y evitaría el rescate europeo.

El apagón analógico y la adjudicación a dedo de los nuevos canales de televisión y algún que otro diario fueron intentos de dominar a la opinión pública. No fracasaron. El PP revisaría esas concesiones.

En definitiva, aparte de Fernando VII, pocos gobernantes en la historia de España habían hecho tanto daño en tan poco tiempo. Sin embargo, podíamos descansar tranquilos porque el PP nos sacaría del agujero donde nos había metido, again, el PSOE.

De modo que los españoles dimos tanto poder como pudimos al partido de Rajoy, a pesar de su liderazgo.

Los años que han seguido han sido duros.

La recuperación económica, que iba a basarse en el adelgazamiento de las instituciones, se está logrando gracias a subidas de impuestos, recortes no estructurales y muchos sacrificios de la ciudadanía.

No obstante, el votante del PP es una persona que, generalmente, posee cierta educación, de modo que pudo digerir las medidas económicas contrarias a lo prometido. Por lo menos estaban funcionando.

Lo que no puede admitir el votante de derechas (y ningún votante decente) es que le mientan en absolutamente todo; que no se haya cumplido ni una sola de las promesas electorales para España.

Convertimos al PP en un gigante, le dimos el poder de proteger a España de una violenta y radical parte de sí misma que quiere destruirla.

¿Y qué es lo que han hecho?

Prometer hasta vencer y, una vez vencido, nada de lo prometido. No derogaron las leyes de Memoria Histórica, apenas tocaron la del Aborto y no hicieron cumplir la sentencia del TS con respecto al brazo político de ETA.

Más aún, la hoja de ruta de la negociación con los terroristas ha seguido su curso. Han sido excarcelados en virtud de mentiras terroristas asesinos (Bolinaga) con el PP en Moncloa.

La Ley Electoral tampoco fue tocada, de modo que hoy seguimos gobernados por coaliciones de partidos radicales y minoritarios, en lugar de serlo por el partido más votado, como en una democracia sin complejos.

La inacción de este gigante que creamos para defendernos de la incansable determinación de los enemigos de España, está haciendo que la mayoría moderada española se esté quedando sin representación.

Esos traidores están matando a España… y ese coloso impasible, que ve como Navarra se entrega a ETA con el apoyo de Podemos; que contempla como se hace un referéndum en Cataluña; ese mastodonte que podría traer la equidad y el bienestar entre todos los españoles, que tiene el poder y el mandato para hacerlo, calla y baja los brazos.

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