Violencia de género II: los errores de la ley

Violencia de género II: los errores de la ley
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Samuel Vázquez Álvarez

Samuel Vázquez Álvarez

Samuel Vázquez Álvarez. Cristiano y liberal. Diplomado en Criminología.
Samuel Vázquez Álvarez

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La verdad nos hará libres

Este articulo es la continuación de este otro artículo sobre la violencia de género.

En este artículo empezaremos por decir la verdad, no sólo porque la verdad nos hará libres, sino porque el exceso de victimización no ayuda en nada a las mujeres realmente maltratadas, y sí da mucho juego a quién se quiere aprovechar de ellas.

En España estamos a la cola de los países europeos en número de mujeres muertas por esta lacra.

Los tan alabados países nórdicos nos duplican en tasas de víctimas mortales.

Y decir esto no implica ningún tipo de justificación, sólo implica decir la verdad.

Partimos de premisas que son mentira

Cuando cursaba la asignatura de Filosofía de 3º de BUP en el instituto, había un tema donde a través de una serie de premisas se debía llegar a unas conclusiones.

De tal manera sucedía que siempre que todas las premisas eran falsas, la conclusión inevitablemente era errónea.

Esto es lo que sucede con la violencia de género.

Como partimos de premisas que son mentira, llegamos a conclusiones no válidas.

La primera mentira es la de “la igualdad”, constructo artificial creado desde la política para ganar votos.

Diferencias entre hombres y mujeres

Las mujeres y los hombres somos distintos desde la concepción, y seguimos siéndolo el resto de nuestras vidas.

Cualquier psicólogo puede ofrecer un listado de diferencias emocionales, intelectuales, de desarrollo, etc.

La diferencia física

Pero hay una diferencia que tiene mucha importancia en el tema que nos ocupa: la física.

Clave en muchos de los episodios llamados de violencia de género.

En la mayoría de las parejas, el hombre es físicamente superior a la mujer.

Hablar de diferencias hoy —que no de superioridad ni inferioridad— implica sufrir un linchamiento por parte de los censores de la corrección política, ya que supondría asumir el fracaso de su ideología de género impuesta; ideología esta, tan artificial y errada como su propio nombre, pues la personas tenemos sexo no género.

La diferencia del discurso

La segunda diferencia es el discurso.

En la generación de nuestros abuelos e incluso padres sí que había arraigada en la sociedad una cultura machista.

Los planteamientos teóricos actuales habrían sido muy útiles hace 50 años a las mujeres de entonces, pero son en la mayoría de los casos estériles hoy.

Todavía existen muchos casos, sobre todo en mujeres de cierta edad, que sí tienen relación con la cultura machista.

Pero situar esos casos en un plano de igualdad con las parejas de veintitantos años que han nacido y crecido en una cultura totalmente diferente, con una incorporación masiva de las mujeres a los puestos de trabajo —incluso ejecutivos—, a la universidad, etc. es ridículo.

Presuponer que a una licenciada universitaria de 26 años que habla tres idiomas, su novio que trabaja en un taller la maltrata por creerse superior a ella es errar en las premisas, lo que nos llevará a una solución también errada.

La mayoría de los casos de gente joven tienen más que ver con los problemas que genera la convivencia, la maldad innata de algunos individuos, el exceso de agresividad en algunas conductas adquiridas y la prevalencia de la ley del más fuerte.

Cuestionar el dogma

No es que no haya ningún caso explicable desde el machismo —es decir, violencia sobre la mujer por el mero hecho de ser mujer y creerse superior a ella— pero desde luego no todos los casos se pueden explicar así, ni siquiera la mayoría entre la gente de las últimas generaciones.

Los políticos eran conocedores desde el inicio de la mentira, por eso necesitaron de algo más que la ley para imponer su obra de ingeniería social en nuestros cerebros.

Lo primero fue crear una serie de asociaciones y movimientos subvencionados cuyos cargos —todos— eran escogidos por políticos, cuando no eran directamente militantes.

Ellos serían los encargados de juzgar una la ley que habían creado los mismos que les pagan.

No parece muy objetivo.

Ellos serían también los encargados de amedrentar a todo aquel que se atreviera a cuestionar el dogma.

Las denuncias falsas de violencia de género

Algunos estudios consisten en ir a una comisaría y preguntar cuantas mujeres han sido imputadas por denuncia falsa ese año.

Cuando te contesten que una o ninguna, lo siguiente será mirar el número total de denuncias para que te salga un tanto por ciento ridículo que confirme tu teoría.

Pero ¿se pregunta cuántos policías hay destinados para investigar denuncias falsas de violencia de género?

No, porque la respuesta sería cero.

Y sin embargo habrá tres o cuatro agentes sólo para investigar los fraudes en denuncias de robos de móviles, por eso para este último delito habrá muchos más imputados.

Lo segundo fue crear todo un producto de marketing de género que incluía pancartas, desfiles, manifiestos y fotos…muchas fotos…con muchos políticos sacando rédito de la tragedia.

Y mientras unos se hacen fotos, otras son acorraladas por sus parejas en sus casas, y la ideología de género no les llega para defenderse.

7 Comentarios

  1. mónica 6 meses hace

    Vaya mierda de artículo.

  2. Jose 6 meses hace

    Estoy en desacuerdo con la borde de Mónica. Me parece muy esclarecedor.

  3. No existe la “violencia de género”, existe la violencia entre las personas, independientemente del parentesco, sexo, edad…y ocurre en todas direcciones.

    Pensar que existe una población: mujeres, que viven sometidas, manipuladas y maltratadas por: hombres, es tan absurdo hoy en dia en el mundo Occidental, que sólo se puede justificar, si chequeas la cantidad de intereses económicos y personales a todos los niveles que existen, para mantener esta gran mentira.

    Mientras, lo que a diario se está dando es los efectos del verdadero maltrato institucionalizado a nivel administrativo, sobre miles de hombres que son “aniquilados socialmente” por miles de mujeres que utilizan el poder que les ha conferido la desigualdad legal de la “Ley de violencia de género”.

    Por cierto, cuando se dice que esta ley no protege a las “verdaderas mujeres maltratadas”, yo me pregunto, si es que existen ese tipo de circunstancias, qué ocurre con los “hombres verdaderamente maltratados”, porque tendremos que admitir también que existen.

    P.D, Para “Mónica”, ¿cuales son tus argumentos para decir que este artículo es una mierda?

  4. Adso de Bern 6 meses hace

    Este es uno de los contados sitios en que he podido leer verdades sobre la mal llamada violencia de género. Lo predominante en los medios de comunicación son las interpretaciones y declaraciones falsas más cínicas y descaradas. No comprendo cómo políticos y altos cargos de diversas instituciones públicas ejercitan sin rubor el papel de cómplices y encubridores de una de las mayores lacras sociales actuales, como son las denuncias falsas, poniéndo el acento únicamente en los casos de agresiones o muertes de mujeres a manos de hombres y obviando los que también se producen en sentido contrario. Sé que hay miles de millones en juego, pero ¿a tal grado de corrupción hemos llegado?

    • Si, porque denunciar esto te pone en el disparadero social, te hace un personaje incómodo y se necesita un grado de auto estima y por lo tanto valentía, pensamiento crítico, que no es mayoritaria socialmente.

  5. Tomás 2 meses hace

    es un camelo de ley hecha desde intereses espúreos. y por ejemplo a Podemos no le importa que desde Zapatero un millon de hombres hayan pasado por el calabozo injustamente. Podemos quiere pelas no nos engañemos. y los demás partidos que no son partidos ni tienen ideología, son tíos que se juntan pa ganar perras.

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