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Un impuesto de Sucesiones que, pese a la operación de maquillaje operado para justificar el apoyo al presupuesto regional por parte del Partido Popular, mantiene apuntaladas las fracasadas políticas socialistas que son un freno a la prosperidad de Asturias. Porque no se puede llamar de otro modo a establecer una bonificación del 100% para contribuyentes del grupo II de parentesco y discapacitados con un grado reconocido igual o superior al 65% (con independencia del grado de parentesco con el causante), aplicable en transmisiones ‘mortis causa’ siempre que la base imponible sea igual o inferior a 200.000 euros y que el patrimonio preexistente del heredero no sea superior a 402.678,11 euros. Bonificación de difícil cumplimiento y que sigue excluyendo a grandes porciones de la población y al que erróneamente se llama «mínimo exento», cuando sigue manteniendo la injusta situación de que, si la base imponible supera ese importe, se tributa desde el primer euro.