El intervencionismo está matando al sector lácteo

La Comisión Europa ha prometido 28 millones de euros para ayudar a los productores lácteos en Estonia, Letonia y Lituania dentro de una serie de medidas de emergencia para contrarrestar la prohibición rusa a las importaciones de alimentos de Occidente, mientras los productores españoles reclaman ayudas para contener la caída de los precios. En la imagen, una vaca en Villamanrique de la Condesa, España, el 30 de enero de 2013. REUTERS/Marcelo Del Pozo

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La respuesta parece clara, ¿no? Los dos sectores más importantes de la ganadería en España, que aglutinan más del 50% de la producción ganadera, prosperan hoy sin necesidad de normativas proteccionistas o subvenciones pagadas por todos. Habrá actividades en las que España no destaque, pero no es el caso de la ganadería. En este ámbito somos líderes mundiales. Siempre, claro está, que hablemos de sectores no asfixiados por la regulación, la intervención y la subvención. Y seguramente será casualidad, pero precisamente en los sectores ganaderos más intervenidos y subvencionados (vacuno, ovino/caprino) es en los que el Estado tiene que desarrollar campañas sanitarias de erradicación de enfermedades animales transmisibles al hombre. Campañas pagadas con el dinero de los contribuyentes. En los sectores ganaderos más libres, hace ya tiempo que los ganaderos se encargaron de garantizar, por sus propios medios, las condiciones sanitarias de sus animales. Normal, en un mercado libre no subvencionado, les iba su renta en ello…