En España hemos normalizado una idea perversa: que el Estado debe estar presente en todo, vigilando, dirigiendo y corrigiendo la vida económica como si los ciudadanos fuéramos menores de edad. Cada nueva crisis sirve de excusa para añadir una capa más de regulación, de burocracia, de paternalismo. Y sin embargo, nadie se atreve a decir …
Menos regulación, más libertad: una defensa del mercado libreLeer más







