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El disfraz de demócrata

El disfraz de demócrata
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Sigfrid Soria

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Llega el carnaval, y ya vemos al PSOE, PODEMOS e IU* con su grotesco disfraz de demócrata, aunque lo cierto es que no se lo quitan en todo el año. Oye, lo que deben oler a estiércol, ¡con el mismo ridículo disfraz los 365 días!

Nicolás Maduro dice ser presidente de la República de Venezuela habiendo sido elegido por “gente” de una “cámara legislativa” nombrada por él, y no surgida del voto de los venezolanos tras unas elecciones democráticas. Lógicamente, los integrantes de dicha “cámara” nunca estuvieron bajo el preceptivo paraguas de la Junta Nacional Electoral, la CNE. Además, el pasado 10 de enero expiró el período constitucional de su mandato, suponiendo que dicho mandato hubiera sido constitucional en algún momento, lo cual es mucho suponer. En resumidas cuentas, Nicolás Maduro es un maldito sátrapa.

La auténtica Cámara Legislativa, en Venezuela denominada Asamblea y en España Congreso de los Diputados, surgida ésta sí del voto del Pueblo, designó a Juan Guaidó presidente de la República con el objetivo definido a priori de convocar en el plazo de 30 días unas elecciones generales. La cobertura jurídica de ésta designación emana de los artículos 233, 333 y 350 de la propia Constitución venezolana. Esta operación impecablemente democrática la respalda la Organización de Estados Americanos, OEA, el Grupo de Lima y multitud de países democráticos de todo el mundo, y la denuestan los de siempre, los países filo comunistas en los que la democracia ni está ni se la espera. En España, quienes van siempre dando lecciones de ética democrática, los del disfraz con olor a pocilga porque siempre lo llevan puesto, se han alineado con el dictador venezolano, o sea con el chavismo, como no podía ser de otra manera.

En mayo de 2018, Mariano Rajoy creyó que la sentencia Gürtel no iba con él ni con el PP y ni pidió perdón a los españoles, ni dejó de fumar sus puros en La Moncloa y ni se le pasó por la cabeza proponer al Jefe del Estado la convocatoria de elecciones generales. Quien sí vio la oportunidad fue Pedro Sánchez que se apresuró a tirar de artículo 113 de la Constitución para registrar la moción de censura que le llevaría a su sueño personal. El envoltorio para que no se le viera el plumero fue el siguiente: ante un gobierno que no puede seguir, porque la justicia lo ha inhabilitado moralmente, y dado que su presidente no aprecia la gravedad de la situación y no propone la convocatoria de elecciones generales anticipadas, yo, que soy el salvador de España, sí lo voy a hacer. Quiero ser presidente vía esta moción de censura para hacer lo que Rajoy no hace: darle la oportunidad a los españoles para que elijan. Convocaré inmediatamente elecciones generales anticipadas.

Pedro Sánchez emitió un mensaje que sonaba bien, aunque su condición de socialista se impuso y finalmente aplicó lo de donde dije digo, digo Diego; se montó en el Falcon y hasta ahora. Pero hubo un momento en el que el líder socialista español se pareció a Guaidó, pareció que llegaba al poder solo para hacer lo que quien estaba en él no hacía. Sí, fue un engaño más del PSOE.

Tanto el presidente de la Asamblea de Venezuela como el líder del PSOE llegaron a ser presidentes de sus gobiernos con la cobertura de las Constituciones de sus respectivos países, pero en España es inevitable la carcajada a mandíbula batiente cuando vemos a Pedro Sánchez recordándole a Juan Guaidó que su único objetivo debe ser convocar elecciones generales en un plazo de 30 días.

Ir disfrazado permanentemente y tomarte la vida como un constante carnaval es esperpéntico. Exigir a tu homólogo lo que ni hiciste tú, ni eres capaz de hacer, es cínico y reprobable. El presidente del Gobierno de España de enero de 2019 no es como el legítimo presidente que acaba de designar la Asamblea de Venezuela, es más parecido al que en Caracas se cae de maduro, al tirano descendiente de Hugo Chávez. De hecho y no en vano, Pedro Sánchez es apoyado en la Carrera de San Jerónimo por los chavistas españoles, los mismos que siguen venerando al chavismo de Venezuela.

Así que, sugiero que los españoles disciernan entre quienes de demócratas tienen solo el apestoso disfraz que no se quitan ni para las escasas duchas que toman y quienes verdaderamente lo somos sin ir dando lecciones a nadie. Bueno, en mi caso y desde algunos artículos de opinión, sí, intento eliminar etiquetas injustas a quienes no las merecemos y eliminar vendas en los ojos a quienes sin darse cuenta las llevan.

* Nota: esos tres partidos políticos son esencialmente golpistas, el PSOE se alineó con el golpe de Primo de Rivera en 1923, promovió el golpe de Asturias en 1934, lideró el pucherazo de 1936 e intentó implantar una dictadura marxista leninista como la de Stalin en la URSS en el primer semestre de ese año. En 2018 ha intentado obviar al Senado en trámite parlamentario tasado. PODEMOS e IU tienen como modelos a las dictaduras de Cuba y de Venezuela mientras en España, se suman al golpe de estado de los separatistas catalanes con el mismo procedimiento que usan esos delincuentes: el referéndum ilegal.

 

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