#21D, la necesaria segunda vuelta

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Miguel Ángel López Lozano

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MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ LOZANO Creador y CM de @Porlavida2014. Analista Internacional en @RevistaLaNacion de @AccionNacional.
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Como decía en mi último artículo, el bipartidismo ha llegado a su fin. Se abre un escenario inédito en donde las mayorías absolutas han cedido terreno forzosamente a la política de acuerdos y pactos postelectorales. Nunca antes la tercera y cuarta fuerza habían alcanzado casi el 25% de los votos.

Desde las elecciones de 1982, PP y PSOE siempre habían sumado como mínimo el 65% de los votos, llegando a alcanzar el 83% en las elecciones de 2008. Ayer, ambos partidos superaron levemente 50 % de los votos. Ambos partidos se han dejado algo más de 5 millones de electores en los últimos 4 años motivado por la irrupción de los “partidos emergentes”.

Un breve análisis de los resultados nos lleva a las siguientes conclusiones: A pesar de haber sufrido un grave retroceso de 63 escaños, el PP ha ganado las elecciones con una ventaja de 33 diputados sobre el segundo. No hemos olvidar que los 186 diputados obtenidos en 2011 son su techo electoral, fruto del desgaste de Zapatero y la crisis económica que alcanzaba su apogeo, nunca antes había obtenido ese resultado.

El PSOE, tal y como se anunciaba, ha registrado el peor dato de su historia. Un vez más, y comienza a ser una costumbre, han roto su suelo electoral. Podemos se encuentra a un escaso punto porcentual de fagocitarles, situándose como el referente de izquierdas español gracias a una remontada sin precedentes.

Ciudadanos es sin duda el gran perdedor de la noche electoral, el partido de Albert Rivera estaba llamado a ser bisagra augurándoles las encuestas incluso la segunda posición. Probablemente su indefinición hasta el último día en su política de pactos, le haya llevado a un desgaste vertiginoso en detrimento de Podemos.

A pesar del batacazo electoral del partido nacionalista catalán de Artur Mas, que cede la mitad de sus diputados, las fuerzas independentistas se sitúan como el previsible decisor del futuro Gobierno.

Ahora da comienzo la verdadera política, ha llegado el momento de los pactos. El PP lleva la iniciativa al haber sido el partido más votado, pero en frente tiene una coalición de izquierdas que aritméticamente tiene la posibilidad de frenar sus posibilidades de alcanzar el Gobierno. Por otro lado, surge con fuerza la idea de un gobierno de izquierdas PSOE-Podemos que necesitaría además del apoyo de las fuerzas nacionalistas para obtener la mayoría parlamentaria. Esta alternativa supondría que el PSOE aceptara ir de la mano de aquellos que quieren romper España.

El sentido común dictaría un gobierno de concentración entre los dos grandes partidos para asegurar el crecimiento económico alcanzado hasta el momento. Pero para ello, hace falta un PSOE fuerte y con una idea de Estado clara. La realidad es que el PSOE actual dista mucho de esta definición.

España está saliendo de una de las crisis económicas que más fuertemente ha golpeado su economía y empleo, y lo último que necesita es un gobierno débil y fugaz fruto de experimentos que en otros países han sido un auténtico fracaso. Hemos amanecido con un repunte de la prima de riesgo y una caída de la Bolsa superior al 3%, el fantasma de la ingobernabilidad ha comenzado a golpear nuestra economía, y aún quedan por delante 3 meses para definir al Presidente del Gobierno, si no fuera así, nos veremos abocados a unas nuevas elecciones, generando una mayor incertidumbre que los mercados castigarán repercutiendo en las tasas de desempleo.

Ante este panorama tan complejo, se hace imprescindible una reforma de la Ley electoral. En caso de que ninguno de los candidatos presidenciales obtuviera una mayoría absoluta en el primer escrutinio, sería necesario que se celebrara una segunda vuelta con los dos partidos más votados que garantizara la gobernabilidad del país. La reciente democracia española debe desarrollarse, y perfeccionarse, la sociedad española lo está demandando.

Nos adentramos en nueva etapa, previsiblemente la antesala de una nueva transición, por tanto, ha llegado el momento de adaptar nuestras reglas del juego para hacerlas más equitativas. No sería de recibo, ni se entendería que terminara gobernando una coalición de perdedores.

Artículo publicado en la Revista La Nación, Órgano oficial del Partido Acción Nacional.

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