De ocurrencias y salvapatrias

De ocurrencias y salvapatrias
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Luis Molina Aguirre
Luis Molina nació en Madrid en el mes de junio de 1974. Cursó estudios de delineación, posteriormente de informática y Derecho. Fue militar profesional, escolta privado y desempeñó distintas funciones en el terreno de la seguridad que lo llevó a viajar por toda España. En la actualidad compatibiliza su labor de escritor con la de consultor/analista informático, además de colaborar en el diario masbrunete.es. Sus obras más destacadas son: - Antología poética, "Vivir soñando". - Antologías de relatos, "Réquiem por un misterio" y "Cuarenta y un relatos de terror y misterio". - Novelas: "El asesino del pentagrama", "El tesoro visigodo", "Juego de dioses y peones", "La capital del crimen". Twitter: @AMusageta Facebook: https://www.facebook.com/infoLuisMolina Web: http://www.webluismolina.com
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Viene siendo habitual en los últimos años, que determinados políticos, periodistas o cualesquiera personajes de la vida pública española, nos sorprendan, o al menos lo pretendan, con alguna ocurrencia que cualquiera diría que se le acaba de pasar por la cabeza y que, de pronto, la ha soltado sin pensar. Empero, si bien es cierto que algunas de estas ocurrencias causan estupor, no lo es menos, que otras provoquen la hilaridad, por lo absurdo e infantil que de por sí resultan. Sin embargo, la capacidad de sorpresa del buen ciudadano español, no había llegado a su límite hasta que no aparecieron los nuevossalvapatrias. Es decir, aquella formación política, de cuyo nombre no quiero acordarme, que pretendían reformar la política y modernizar el país de la noche a la mañana, con políticas de hace siglo y medio, ya más que fracasadas. Si acudimos a los periódicos locales de aquellos municipios en los que “gobiernan” y leemos las propuestas de estos, comprobamos que lo que antes era estupor o risa, ahora es vergüenza e indignación, por lo ridículo, en unos casos y por el abuso de poder, en la mayoría de ellos. La lista resulta infinita, casi todas de corte fuertemente intervencionista y en contra de la atracción de inversión, tanto extranjera como nacional. Estas suelen ser tales como el aumento del gasto público; subida masiva de impuestos y creación de otros nuevos; reabsorción, por la administración, de los servicios externalizados y agigantar, más si cabe, el sector público; poner restricciones y limitar los bares-terraza; colocar a sus amigos y familiares en cargos con salarios, que muy dudosamente habrían cobrado jamás en una empresa privada; instalar ceniceros-urnas en las ciudades, con el objeto de que los viandantes fumadores, no todos los ciudadanos, voten si prefieren que gane el Madrid o el Atlético la Champións; que los niños recojan colillas y papeles; que los colegios los limpien cooperativas de madres; y así, un largo etc.

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