Dilemas Éticos de la vida en Sociedad, Respuestas Liberales. (2/4) - El Club de los Viernes

Dilemas Éticos de la vida en Sociedad, Respuestas Liberales. (2/4)

Dilemas Éticos de la vida en Sociedad, Respuestas Liberales. (2/4)
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Edwin Morillo

Edwin Morillo

Economista venezolano, activista liberal, miembro fundador de la Coalición Derecha Ciudadana, expatriado en Quito, Ecuador.

Siguiendo con la secuencia real del nuestra tertulia, mis amigos me propusieron el tercer dilema;

¿Cómo se ejerce la solidaridad en una sociedad liberal?

La idea base que dio origen a esta pregunta en nuestra tertulia, giró en torno a una hipótesis, (metafísica a mi juicio), que propone una especie de dialéctica histórica que determina que las sociedades que no practican la solidaridad espontánea, algún sino vengador les retribuye su mezquindad a través de un personaje que logra catalizar los descontentos sociales, y tomando el poder, impone bajo coacción, la solidaridad que no quisieron manifestar de manera voluntaria.

Hay que la explicación de haber caído en las garras del Socialismo del siglo XXI, como consecuencia de no haber sido una sociedad suficientemente solidaria, no encaja con los hechos. Los venezolanos hemos demostrado históricamente una disposición natural de ayudar a coterráneos e inmigrantes en desventura, con una gran familiaridad hacia todas las culturas que vinieron a Venezuela con pocos, si no nulos, focos de xenofobia.

Incluso desde el nefasto enfoque estatista de la solidaridad, fuimos capaces de consensuar la implantación de programas sociales de gran magnitud, enfocados casi todos, a la atención de las clases desposeídas; en aspectos; tales como alimentación, educación y salud. Ahora bien, hay que decir este esfuerzo afectó el mucho más sano y virtuoso impulso natural hacia la solidaridad individual voluntaria (filantropía).

la llegada al poder de los partidos Acción Democrática y Copei

Desde 1958, con la llegada al poder de los partidos Acción Democrática y Copei (socialdemocracia y socialcristianismo), el papel del estado en la vida de los ciudadanos, fue ganando terreno en forma de programas sociales, y con el control de la Educación vía programas educativos la sociedad fue siendo adoctrinada en la idea de la necesidad de un gran estado paternalista, un Leviatán, al decir de Hobbes.

Una vez que ese Leviatán coloniza la mente del ciudadano, éste asimila la idea de que el estado es la entidad por excelencia llamada a ocuparse del indigente o el niño de la calle que acaba de ver mendigando; aun cuando su impulso natural fuera hacia la caridad, el adoctrinamiento respectivo sale a flote y el ciudadano, que de otra forma, buscaría medios más efectivos para ayudar al desvalido, le ofrecerá un par de monedas y seguiría su camino a casa convencido de que el gobierno de su ciudad está desatendiendo sus responsabilidades.

No existen dudas de que el ejercicio de la solidaridad privada voluntaria se coarta cuando intermedia un estado sobredimensionado que exprime a los ciudadanos gran parte de sus ingresos, dejando a cada uno la sensación de haber hecho suficiente por el prójimo. Las sociedades más libres, se caracterizan por ser las sociedades más solidarias del mundo. EEUU está de número 5 en el ranking realizado por Charity Aid Foundation (CAF) en colaboración con la firma de investigación de mercado Gallup, sep.2017) superado por Nueva Zelanda y seguido por Australia. (2)

El cuarto dilema propuesto fue:

¿De verdad hay Igualdad de Oportunidades en una sociedad liberal?

En estos momentos históricos una gran parte de los venezolanos ha experimentado en carne propia las nefastas consecuencias de la aplicación del socialismo real en Venezuela, por ello mucha gente, incluso aquella con sesgo izquierdista, ya evita debatir sobre la Igualdad de resultados, habiendo palpado el desastroso intento por imponerla a través de un estado distributivo paternalista. Es así que este punto parece haber quedado fuera de toda duda. Sin embargo, mis amigos, habían sustituido el ideal descartado como utópico por aquel que se refiere a la Igualdad de Oportunidades, dando por sentado que los estados deben garantizarla a sus ciudadanos.

A este respecto, debí aclararles que las mismas objeciones morales, admitidas sin ninguna dudas, en contra de la Igualdad de Resultados, aplican también para la Igualdad de Oportunidades. En primer lugar, es materialmente imposible para los estados igualar las oportunidades de las personas sin hacer uso de la fuerza, sin coartar la libertad individual o sin pasar por encima a los derechos de propiedad de los individuos. Un ejemplo a través del cual se puede explicar tal objeción es el caso hipotético de los padres de un niño llamado Juan, que han trabajado duro toda su vida en negocios exitosos y pretenden tener el derecho natural de dejarle herencia a Juan y una educación mejor de la que ellos mismos tuvieron; por ello, Juan tendrá necesariamente mejores oportunidades que Pedro, hijo de padres menos emprendedores, o en todo caso, menos exitosos financieramente hablando.

Un intento por igualar las oportunidades

Un intento por igualar las oportunidades de Pedro a las de Juan, siempre implicará, bien quitarle a los padres de Juan parte de su herencia para financiar la educación de Pedro (violación del derecho de propiedad), o bien, impedirle a los padres de Juan que eduquen a su hijo en mejores colegios que aquellos a los que asiste Pedro. (Violación del derecho a la libertad de elección).

Como sabemos, a pesar de los argumentos en contra, las dos opciones son normalmente practicadas en muchos países a través de los confiscatorios impuestos a las herencias, o por la educación pública igualitaria obligatoria como lo hicieran en la Unión Soviética o Cuba; con funestos resultados en ambos casos. Otro caso de imposibilidad práctica de igualdad de oportunidades se tendría comparando a un individuo nacido en un pueblo rural y otro nacido en una gran metrópolis del mismo país. En este caso, el estado que quisiera garantizar la igualdad de oportunidades entre ambos, tendría que convertir la metrópolis en el pueblo rural, o el pueblo rural en metrópolis; también podría garantizar al individuo nacido en el pueblo una manutención que le permitiera vivir y formarse en la metrópolis. Esto significaría una política redistributiva igual a aquella tendiente a lograr la Igualdad de Resultados.

Por tal motivo, la única Igualdad que es legítima perseguir y posible de garantizar por parte de un estado liberal, sin atentar contra los derechos naturales de los individuos es la Igualdad ante la Ley.

2)https://www.europapress.es/sociedad/noticia-paises-son-mas-solidarios-20171114130402.html).

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