Gijón, siete meses de vergüenza

Gijón, siete meses de vergüenza
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Sergio Marqués

Sergio Marqués

SERGIO JOSÉ MARQUÉS PRENDES (Gijón, 1972) Licenciado en Veterinaria por la Universidad de León. Desarrollo de productos de producción animal para el sector privado.
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En la ciudad de Gijón, llevamos ya siete meses de vergüenza. Siete meses en los que mediante un acuerdo plenario del Ayuntamiento, se declara el  concejo de Gijón “Espacio Libre de Apartheid  Israelí (ELAI)”. 7 meses en los que, con el apoyo expreso de tres grupos municipales (PSOE, Xixón si puede, IU) y la vergonzosa abstención inicial del resto de grupos (PP, Foro, C´s), el Ayuntamiento de Gijón decidió impulsar políticas de discriminación civil frente a un colectivo humano en base a su país de origen o a sus creencias. Abstención enmendada parcialmente por PP y C’s al presentar posteriormente en el Ayuntamiento de Gijón, una proposición encaminada a dejar sin efecto cualquier  boicot a Israel.

El Grupo municipal de Foro, con su alcaldesa al frente,  sometido a la necesidad de gestionar un Ayuntamiento con un gobierno municipal en minoría, decidió en su momento que aceptar esta declaración de Gijón como “Espacio Libre de Apartheid  Israelí”, era una simple concesión en un asunto secundario y sin importancia práctica. Según este criterio, someter a discriminación, mediante el recorte de sus libertades civiles, a personas y empresas por el simple hecho de su pertenencia a un estado, o por su no condena al mismo, es un asunto secundario. Pensar que, en un estado democrático, impedir la libre manifestación de actividades económicas y culturales en función de la nacionalidad o creencias de sus promotores es un asunto secundario, deja bien a las claras las coordenadas morales en las que se mueven determinados representantes públicos.

Discriminación civil a ciudadanos y empresas Israelíes. ¿De qué otro modo  sino podría definirse un acuerdo en el que se insta al Ayuntamiento a  adoptar las medidas legales oportunas para que los procesos de contratación y compra incluyan previsiones que impidan contratar servicios o comprar productos a empresas cómplices del supuesto “Apartheid Israelí” y a no suscribir ningún convenio o acuerdo con instituciones públicas, empresas y organizaciones que participan, colaboren u obtengan beneficio económico de dicho “Apartheid”?

El citado acuerdo de Gijón dice textualmente que el Ayuntamiento de Gijón deberá Fomentar la cooperación con el movimiento BDS (Boicot, desinversiones y sanciones contra Israel). Movimiento este, el BDS, que explícitamente aboga por el boicot a  productos y  artistas, empresas, intelectuales y equipos israelíes hasta que se declaren anti-sionistas y se unan a la campaña antiisraelí. Movimiento este, cuyos objetivos son la lucha contra la supremacía judía y el colonialismo sionista (sic). En resumidas cuentas, se exige a cualquier persona o empresa que quiera realizar actividades en Gijón declararse previamente “anti-sionista”, entendiéndose este término como antiisraelí. La línea que separa lo anterior del antisemitismo, es tan tenue que yo personalmente no alcanzo a vislumbrarla.

Porque no nos llevemos a engaño,  lo que se pretende con esta declaración, no es promover la defensa de los Derechos Humanos de la población árabe de Israel y de los territorios bajo su control. No, esos derechos ya están perfectamente garantizados por el estado israelí dentro de sus fronteras administrativas. Lo que se pretende es alinear al Ayuntamiento de Gijón con movimientos que precisamente utilizan a la población árabe, y especialmente a los refugiados, como arma política para conseguir la destrucción del único estado verdaderamente democrático de Oriente Medio. Los ciudadanos israelíes de origen árabe, son la única población árabe que vive bajo el paraguas de los Derechos Humanos  y Civiles en Oriente Medio, y ese paraguas existe para ellos precisamente gracias a la existencia del estado de Israel. El verdadero “Apartheid” de Oriente Medio, es al que están sometidos todos aquellos  que viven en los campos de refugiados situados en países árabes. Países árabes “amigos de Palestina” que, con la complacencia de la ONU, niegan sistemáticamente a estas personas cualquier tipo de derechos civiles, como el derecho a la propiedad, al voto, al trabajo, etc…

Israel, está librando una batalla. Una batalla por los derechos humanos y la democracia en uno de los escenarios más complejos y peligrosos que existen para la defensa de la libertad. Y sí, en esa zona del mundo hay un “Apartheid”, pero no es el israelí. El verdadero “Apartheid”,  es el que pretenden imponer a la población árabe los movimientos como el BDS. No nos equivoquemos de bando. Y aunque los israelíes han demostrado que pueden combatir solos, al menos prestémosles un poco de comprensión. Aunque solo sea para ayudarles a que no bajen los brazos (Éxodo 17;11), y  mantengan en lo alto la esperanza de un futuro  para Oriente Medio.

 

 

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