ARTÍCULO PUBLICADO EN LA NUEVA CRÓNICA

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El Club de los Viernes

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El Club de los Viernes - Movimiento por la defensa de las libertades civiles, el derecho de propiedad y el Estado limitado.
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Se acerca una época muy intensa en lo que a elecciones se refiere y a los que nos gusta la política, vivimos con emoción e incertidumbre el nuevo escenario al que nos vamos a enfrentar de multitud de orientaciones políticas y futuro incierto.

Yo tuve la suerte de nacer ya en democracia hace casi 39 años y aun así, vivo con ilusión todas las citas electorales. Me parece maravilloso que cada uno de los ciudadanos con derecho a voto podamos manifestar nuestras apatías, simpatías o antipatías hacia la gestión de nuestros políticos y las distintas alternativas.

La democracia ha demostrado que es el sistema político más eficiente o por lo menos, el menos malo. Sin embargo, no deja de tener sus sombras.

Adoptar la democracia como forma de organización social, implica que las decisiones se toman por mayoría o por una suma de minorías que conformen una mayoría. Así de simple.

Sin embargo, en situaciones extremas, este mecanismo puede originar el pisoteo de los derechos individuales de las personas. Aquellos derechos que vienen determinados por el derecho natural y que recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Estos derechos son fundamentalmente el derecho a la vida y a la integridad física, la libertad, la igualdad, la seguridad, el trabajo, la propiedad y el honor. Derechos inherentes al ser humano y que no tienen nada que ver con cuestiones del ámbito administrativo y que usan de manera torticera los distintos nacionalismos.

Como digo, en situaciones extremas, la propia mayoría en su legítimo derecho a elegir el destino común, podría ir en contra de alguna minoría.

Por ejemplo, si la gran mayoría de los españoles votamos modificar nuestra Constitución para expulsar a los pelirrojos de nuestro país (con perdón de los pelirrojos), aunque fuese una decisión democrática y por tanto legal, no sería legítima por ir contra el derecho natural y las libertades individuales.

Veamos un caso más real. Ahora precisamente que la despoblación de demasiadas provincias españolas abre los informativos, nuevas formaciones políticas abogan por la modificación de la Ley Electoral para que en las elecciones generales haya circunscripción única y todos los votos ‘valgan’ lo mismo en toda España.

Esto implicaría renunciar al actual reparto de diputados por provincias por lo que las decisiones se podrían tomar por la mayoría de los ciudadanos que viven en las grandes capitales, legislando contra los derechos fundamentales de los ciudadanos de las zonas rurales menos pobladas, obligándoles a tener que exiliarse a las ciudades y condenando a nuestras zonas rurales a convertirse en un gran desierto sin derechos, oportunidades, ni vecinos.

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