Contra la socialdemocracia

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Ivan Benavides Cabezas

Ivan Benavides Cabezas

Mi nombre es Ivan Benavides Cabezas, residente en La Coruña desde hace 6 años, ciudad a la que vine para cursar mis estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, los cuales estoy a punto de terminar. Alterno mis estudios con diversas actividades tanto políticas como sociales, ya que me considero un firme defensor de la sociedad civil en la que todos trabajemos para lograr el bien común.
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Las falsedades de la Socialdemocracia

Me tomo la libertad de comenzar este artículo tomando prestado el título que eligieron Almudena Negro y Jorge Vilches para encabezar su libro en el que se desmentían todas aquellas falsedades que nos intentan vender las socialdemocracias actuales, y es que es esa socialdemocracia que muchos anhelan la causante de los peores vicios y deficiencias que ha adquirido nuestro país a lo largo de los últimos años tales como el ascenso de los populismos, el fin del individualismo, el aumento de la desigualdad o la idolatría y dependencia de “Papá” Estado entre otros.

Se define la socialdemocracia como la ideología que busca establecer un  socialismo democrático mediante medidas reformistas y gradualistas​, o bien apoyar las intervenciones económicas y sociales para promover la justicia social en el marco de una economía capitalista, así como un régimen de política que implica un compromiso con la democracia representativa. Cuanta ruina económica y social genera una definición a la vista tan inofensiva.

En nuestro país el adalid de la socialdemocracia es el Partido Socialista “Obrero” “Español” y es que como proclamaba el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero allá por el mes de Junio de 2016: “La Socialdemocracia es el PSOE, no PODEMOS” que flaco favor le hizo ZP a los suyos con estas declaraciones, aunque no es nuevo eso de que el leonés nos haga flacos favores a todos a quienes nos representa. Siete años después de que dijésemos adiós al peor gobierno de la historia reciente de España llegó a la Moncloa el señor Sánchez, quien podía imaginar que aquel político que en 2016 entregaba su acta de diputado y parecía defenestrado por parte de su partido iba a hacer bueno al presidente de la ceja.

La gran crisis económica que nos acecha

La última decisión a la que nos ha condenado el ejecutivo socialista es la convocatoria de más de 30.000 plazas de empleo público en una época de incertidumbre económica (ello no quiere decir que en una situación de florecimiento económico sea una buena idea aumentar la Administración estatal). La gran crisis económica que nos acecha está cada vez más cercana, y todo apunta a que “gracias” a la socialdemocracia esta nueva recesión hará “buena” a la crisis de 2008. Me explico, en el año 2008, la deuda mundial ascendía a unos 140 billones de dólares, deuda que recaía especialmente sobre las hipotecas adquiridas por las familias. Ante la caída de Lehman Brothers y ante un frenazo espectacular de la economía mundial los grandes bancos mundiales bajaron los tipos de interés a cero para así reactivar la fluidez de crédito entre los estados. Aquellas políticas adquiridas por los gobiernos de imprimir dinero como si ello no tuviera ningún coste consiguió que la economía resucitase (en mayor o menor grado) pues bien, diez años después el ciclo económico de crecimiento se está revirtiendo y lo que tenemos ante nosotros gracias a aquellas “magnificas decisiones” socialdemócratas es la de una deuda mundial que alcanza los 250 billones de dólares (prácticamente 3 veces el PIB mundial) y es que en esta ocasión la deuda no recae sobre las familias como anteriormente si no que son los Estados los que se han endeudado hasta límites insostenibles.

Ante semejante crisis de déficit el gobierno socialista de Pedro Sánchez no tiene otra idea más que aumentar el gasto público, como si a un enfermo terminal en vez de darle su medicación le fomentamos sus vicios. Y es que una vez más no hemos aprendido nada de los tiempos más duros de la historia reciente de España, seguimos cayendo en los mismos errores, seguimos eligiendo a líderes socialistas que nos condenan a una menor libertad tanto social como económica. Cuánta razón tenía el político alemán Otto Von Bismarck cuando exclamaba aquello de que “La nación más fuerte del mundo es, sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido”.

Por suerte, como toda buena historia, es necesario terminar con un final feliz y es que en este caso la buena noticia es que en poco más de un mes tenemos de nuevo una magnífica oportunidad de alejar a los socialdemócratas y a sus políticas de nuestras instituciones (espero, por el bien de España y de cada uno de nosotros que sea la última vez que tengamos que hacerlo).

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