La competitividad de un país y una empresa (II)

La competitividad de un país y una empresa (II)
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Antonio de la Hoz

Antonio de la Hoz

Licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad complutense y Cunef. Licenciado en Economia Internacional por la Universidad Complutense. Trabajo como inspector y asesor de inversiones y director de los departamentos internacionales de ABN , Caja Duero y Cajas España, asi como consultor del Icex . Actualmente dirige la consultora Vector, especializada en información, comercio, financiación e inversiones internacionales.
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4.- SECTORES DE APOYO Y CONEXOS

Una empresa no opera en un vacío, necesitan un entorno amigable, favorable, competitivo y estimulante, con empresas que compitan con ella y la estimulen.

La presencia o ausencia en un país de sectores proveedores y afines, que suministren inputs y ayuden a la comercialización o en ensamblaje del producto final es crucial para el éxito de una empresa. Son llamados también Clúster o agrupamientos y permiten a las empresas ser más competitivas al integrar en su cadena de valor estos proveedores y partners próximos geográficamente, con los que suele haber un dialogo fluido. Contar con proveedores de maquinaria próximos que solucionen reparaciones y diseñen equipos adaptados a las necesidades del cliente con rapidez es una ventaja importante, como lo es contar con personal especializado en la zona que puede dejar una empresa y ser contratado por un competidor.

Para el desarrollo de estos agrupamientos, el apoyo de autoridades locales o regionales es importante, pero también las asociaciones de fabricantes que conjuntamente definen necesidades y metas, información y que tiene más capacidad de presión. No obstante la última fuerza tras estos agrupamientos es el mercado, se desarrollan de forma natural, en función de una historia y los recursos de la zona, y progresan o languidecen en función de la situación del mercado o la fuerza de los agrupamientos o las presiones administrativas. Lo mejor que pueden hacer las autoridades es acompañarlos y apoyarlos, y no crearlos de la nada como muchas veces sucede cuando la Administración se empecina en desempeñar un papel relevante en una actividad industrial nueva y descollante (planificacion), pero de la que no hay casi experiencia.

También hay quien plantea una dicotomía en que este proceso se lleve a cabo por inversores extranjeros o nacionales. En general son preferibles los segundos pues tienen una vocación de permanencia mayor y su centro de decisión, administración, I+D está aquí, pero tampoco se deben rechazar los primeros pues han elegido nuestro país entre muchos, crean riqueza, exportaciones, puestos de trabajo e impuestos, como sucede en España con la automoción. Quizá la verdadera diferencia de la inversión extranjera es aquella que tiene una vocación industrial a largo plazo de la meramente financiera, canalizada muchas veces por las bolsas, efímera por naturaleza.

Todos los puntos anteriores son muy relevantes para el éxito empresarial y además podemos decir que se trata de un proceso dinámico en el tiempo. Se puede mejorar poco a poco en el diamante, pero también se puede empeorar en un círculo virtuoso o vicioso si varios elementos del mismo se deterioran, como puede ser el establecimiento de normativas contra la competencia, la creación de empresas, la fiscalidad y regulación excesivas, la bajada del nivel educativo, la entrada en crisis de sectores de apoyo, caída de la calidad de la demanda, etc.

CADENA DE VALOR DE UN PAÍS

Cada país tiene sectores de éxito, y es obligación de nuestros gobernantes conocerles a fondo apoyarles internacionalmente , pues depende de ello el bienestar material, la felicidad de los ciudadanos, el empleo saludable basado en la generación de riqueza y no en la Administración, el mantenimiento de un estado de bienestar adecuado y la generación de impuestos y las exportaciones.

Poner trabas al desarrollo económico y la creación de valor en un país es una autentico tiro en el pie, aunque a corto plazo ayude al cumplimiento de metas, como la consecución de metas medioambientales o el déficit presupuestario. El papel del Estado por otra parte, no es dirigir una economía moderna, de la que carece de conocimientos y métodos de gestión sino definir un marco y permitir el desarrollo de la iniciativa privada en un marco estable y previsible, legal y fiscalmente, y suministrar los factores que estas empresas necesitan y no pueden conseguir internamente, como son las infraestructuras, educación , regulación transparente, etc.

CADENA DE VALOR DE UNA EMPRESA

La misma esta incardinada con las cadenas de sus proveedores, de sus distribuidores (mayoristas y minoristas) y las del comprador final, todo en un engranaje para que el precio final y las prestaciones justifique la inversión realizada por el comprador y esta situación ventajosa se mantenga en el tiempo, bien por mejoras del producto/servicio, reducción de precios o servicio postventa.

Dentro de una empresa su cadena de valor se consiguen con un óptimo despliegue de su infraestructura financiera, planificación, comercial, adecuada gestión de sus recursos humanos, del desarrollo de las adecuadas tecnologías y procesos, de los aprovisionamientos óptimos y una logística correcta en las entradas, fabricación, salidas, marketing /ventas, y postventa.

La cadena y la aportación valor de una empresa depende mucho de la I+D desarrollada. No hay que considerarla como un coste, sino como una inversión continua, guiada por las demandas de los clientes y oportunidades comerciales, y que permiten diseñar continuamente nuevos productos y servicios, más eficaces, fiables y económicos, así como abordar nuestros mercados para estos productos a los que en un principio no se podía acceder. Pero no solo eso: todo tipo de mejoras organizativas, logísticas, comerciales, contables, entrarían dentro de este capítulo y contribuyen al dinamismo de la empresa, su imagen y la visión que los empleados tienen de la misma.

La I+D tiene un componte de investigación básica, que difícilmente pueden abordar las empresas y que debería se canalizada por el Estado, institutos de investigación (Csic en España) y universidades a través de OTRI (Oficinas de transferencia de tecnología e investigación) realmente en sintonía con su entorno, que es donde sus estudiantes deben encontrar trabajo en primer lugar.

Pero hay otro componente de la I+D más adaptado, llamada investigación aplicada, que es la que pueden desarrollar tanto las universidades como las propias empresas y que tienen un retorno rápido en sus inversiones, pues rápidamente se traducen en mejoras de productividad.
Por último un análisis de países no llevan a constatar de que en varios, el grueso de esta investigación pública se hace en Defensa, temas de armamento, que si bien puede beneficiar a grupos industriales concretos y fomentar sus exportaciones, tiene muy poca aplicación práctica fuera de este mundo militar y de cara a la productividad de un país, diríase que distorsiona las cifras reales.

Continuará el miércoles 21 de agosto.

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