La distinción y la ley (III)

La distinción y la ley (III)
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Ricardo Alonso del Valle

Ricardo Alonso del Valle

Nace el 4 de Agosto en Madrid de 1933 (La República edita 'Ley de vagos y maleantes). Bachiller: Colegio San José de Valladolid. Servicio Militar Fuerza Aérea, 1954-56. Incidente policial/estudiantil menor, 3 días de cárcel y salgo para Guatemala en 1957. Termino Arquitectura en 1965. 15 años Jefe de Urbanismo en la Capital de Guatemala. Catedrático en Universidad de San Carlos de Guatemala. Post grados: Urbanismo en París, 1967-68 y Planificación Regional y Urbana en Universidad de Londres, 1972-73. A España en 1982. Doctor Arq. 1987. Profesor invitado desde 1965: Costa Rica, Panamá, Colombia Cuba y Cursos de Doctorado en España y México. Jubilado en 2003. De izquierdas en fútbol y beisbol; de derechas en tenis, familia y Ciencia.
Ricardo Alonso del Valle

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Si por un lado una sociedad enferma admite estas contradicciones por otro, es un ejemplo, vemos que en Cataluña, se sigue transgrediendo la ley por parte de la Administración Pública con regularidad, prepotencia e insensatez ¿No veis cómo se comprueba que la ley sólo sucede con cierta regularidad, caeteris paribus, pero en modo alguno de obligado cumplimiento siempre? La Generalitat, en contra del dictamen del Tribunal Superior de Justicia, impide cada año más la escolarización en castellano y el Departament d’Educació, puede paralizar dar datos sobre número de solicitudes con tan detestable opción pues sus impresos, no pregunta por la lengua habitual de los alumnos sino por aquellas que entiende. Si no se sabe quién habla castellano en casa tampoco se sabrá cuántos serán excluidos de aprender en su lengua habitual.

Se puede llegar al esperpento de sentirse como algún ingenuo buen catalán que se extasía ante la posibilidad de que el castellano sea en realidad una variante del catalán; ello, gracias a los estudios de una dudosa tesis, en una universidad alemana no dudosa pero que, al parecer, no cuenta con el autor entre sus profesores, deduciéndose aquel aserto porque alguien importante dijo que los castellanos usan vocablos catalanes en su hablar cotidiano. También yo utilizo el feng-shui como diseño, el chao-mein como alimento habitual y ahora en el sudoku, sin por ello deducir que el castellano es un dialecto del chino-japonés. Amenazo, más pronto que después, con un artículo sobre lengua, lenguaje y dialecto.

La falta de sanción social es una de las enfermedades que padece el país donde reina la política infame que hace siglos definiera como “la más bella de las artes”. Esta imagen sí que es orientadora Para eso estamos aquí. La soledad no es tan mala cuando ya cabalgan los mensajeros, negros corceles de Cortázar, por las calles y las páginas de Internet. Demasiados ciudadanos pasean por estos infiernos, como el florentino Dante en su «Divina Comedia», cuando recomienda Virgilio a su viajero acompañante que no hable con los desesperados y desahuciados: guarda e passa, mira y pasa ¡Pues no! Cuando las leyes son solamente pretexto ocasional y partidista aprendamos a distinguir y apuntar. El arte de la distinción consiste en señalar cualquier cosa, ente o unidad, asociada siempre a algo que separa la señal del fondo haciendo notar cómo es que nos perjudica. Difícil parto cuando hay excesivo interés.

Uno de los más importantes valores es el arrojo para llamar a las cosas por su nombre como decían nuestras abuelas. En estos días muchos madrileños hemos estado aguantando la respiración esperando resultados que dieran ser sencillos y aquel valor que exijo fuera más frecuente en las constelaciones políticas. Tal vez sonreís al ver este cartel no tan viejo, 23 de febrero del 2017, conmemorando el acontecimiento de hacía un siglo pero poco difundido. (¡Fusilamiento… siií!).

Aprendamos a distinguir los valores y virtudes de las leyes, las señales con que los medios nos inundan o aturden, del fondo fértil común de la sociedad. Cultivemos todos aquello que hace mejor al hombre promotor de nuestra historia y nuestra cultura, valoremos lo que nos une pero sin dejar de disfrutar lo que nos separa. ¿Difícil? Pues claro, pero… ¿no merece la pena?

Vale, amigos.

No renuncio a este resumen antiguo pero que escalda. (No resistía definir así la Arquitectura en los cursos y pedía con cierta malicia veredictos sobre ella usando la definición de ‘música’ que hizo Igor Stravinsky).

 

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