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No olviden: los impuestos, un robo son

No olviden: los impuestos, un robo son
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Román Lobera Molina

Román Lobera Molina

Ingeniero, Empresario, amante de los SAAB's antiguos y liberal camisa vieja
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La sencilla afirmación del título de este artículo la habremos oído como liberales en centenares de ocasiones. Supongo que aquí todos estaremos más o menos de acuerdo, pero hoy la cosa va para aquellos que no lo están. Es un clásico, en una discusión con socialistas, acabar recurriendo a esta afirmación, y el problema es que, a partir de ese momento, nuestros interlocutores, desconectan de cualquier argumento o idea que podamos proponer. A sus ojos, simplemente, nos hemos convertido en unos psicópatas que no tienen problema en que la gente que no pueda pagarse la sanidad muera rabiando en las cunetas, con aquellos que no cotizaron su pensión.

Este artículo es para todos ellos, con la esperanza de que, si consiguen terminarlo, comprenda porqué cuando un liberal dice que los impuestos son un robo, no solo no le vean como un peligroso idiota, en el sentido etimológico del término, sino que hasta consideren que, en el fondo, algo de razón tenemos.

Y la cosa es bastante sencilla si se entiende el mecanismo de la tributación. Todo servicio garantizado por el estado tiene un coste, y existe una herramienta financiera que lo soporta.

Así, la sanidad no deja de ser una mutualidad, un seguro sanitario obligatorio, si quieren. Todos pagamos una póliza sanitaria obligatoriamente que nos da derecho a una serie de tratamientos y servicios de diagnóstico médico. Siempre pongo el mismo ejemplo: de cien personas, una sufrirá una gripe, otra una apendicitis, otra anginas y otra, un tumor. Como no sabemos a quién le tocará qué patologías, todos nos mutualizamos, pagamos alícuotamente todos los actos médicos , dividimos por cien y el que sólo tenga paperas en su vida pierde y el que sufra el cáncer, gana (si es que se puede decir eso).

Pero eso es una contribución, en nuestro recibo de la SS debería venir desglosado el importe de esta póliza con los descuentos por nuestros hábitos saludables y nuestros no descuentos por fumadores, trabajadores de actividades nocivas o poseedores de coches diésel. ¿Que no puedes abonar la póliza? Bueno, pues el estado te la adelanta y alicuota tu gasto entre el resto de cotizantes. Como los que realmente no se la pueden pagar son una cantidad ínfima de personas, el sobrecoste es ridículo.

Y lo mismo con la pensión; no necesita ser de capitalización pura, asociando un simple seguro de vida un estado puede garantizar, en base a unas tablas, una más que digna asignación a partir de determinada edad. Algo tendrá que ahorrar el estado, pero bueno, como si no hubiese fondos soberanos en el mundo como para no saber de qué va la cosa. A fin de cuentas, a efectos de este artículo, la pensión no deja de requerir una cuota en un fondo de pensiones. ¿De nuevo tampoco puedes cotizarla? Pues de nuevo se alicuota. No llegan al 5,5% las pensiones no contributivas.

La educación, tres cuartos de lo mismo. Tanto gastas en educación, tanto pagarás cuando cotices. Un esquema de financiación sencillo como el mecanismo de un chupete. Y una más que comprensible letra a abonar, desglosada, de nuestra cotización futura. ¿que no te lo puedes permitir? ¡siguen siendo muy pocos!

¿Ven más o menos por dónde voy?

¿las carreteras? Impuesto de circulación ¿los ayuntamientos? Impuesto municipal ¿la justicia? Seguro de Asistencia Jurídica Obligatorio ¿la defensa y la policía? Impuesto patrimonio y catastro (tanto te guardan, tanto pagas) ¿desempleo? Seguro de Desempleo Obligatorio (O no) ¿Dependencia? Seguro de Invalidez Obligatorio.

No existe un servicio del estado cuyo coste no se pueda resumir a una póliza, una cuota, una tasa, una alícuota, o el plazo de un préstamo. Todos estos costes pueden ser repercutidos directamente al ciudadano en sus cuentas corrientes, con cantidades definidas, ciertas y prorrateadas. Incluso el impago de unos pocos puede ser financiado o asumido por el resto, mediante mecanismos de compensación.

(El corolario, por cierto, es que no es en absoluto necesario que el estado provea los servicios que garantiza. En la sanidad, por ejemplo, una póliza obligatoria y un listado oficial de aseguradoras donde asignarla, con sus centros sanitarios adscritos, con un buen aval si quieren aparecer en la lista, es más que suficiente para que sea universal, gratuita en el momento de la prestación y, sobre todo, eficiente. Y sin que profesores, jueces o maestros sean funcionarios pro-sistema y por tanto conservadores)

Un impuesto, simplemente, es un pago al estado sin concepto definido, sin partida asignada. Sencillamente, un robo. ¿O no, mi pequeño socialdemócrata?

 

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